Sociedad
México padece una doble enfermedad, cinismo y olvido: ITESM
“Aquél que nunca haya ejercido un acto de corrupción en su vida, que lance la primera piedra”, destaca el académico
Foto Jaime Zambrano
La ciudadanía mexicana posee una doble enfermedad: el cinismo y el olvido. Los problemas de corrupción en el país no sólo es responsabilidad de políticos y gobernantes, sino también de la ciudadanía.
Así lo expresa Francisco Iracheta Fernández, director del Departamento de Humanidades y Ética del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) en Puebla, en su análisis sobre si los ciudadanos tienen autoridad moral para criticar medidas anticorrupción del presidente de la República, Enrique Peña Nieto.
“Aquél que nunca haya ejercido un acto de corrupción en su vida, que lance la primera piedra”, destaca el académico.
Para el investigador, la acción de crear una Unidad Especializada de Ética y Prevención de Conflictos de Interés dentro de la Secretaría de la Función Pública, propuesta por el presidente de México, que será responsable de dictar medidas preventivas; indica al menos un primer paso de conciencia y reconocimiento por parte de la misma autoridad, pues anteriormente no existía.
“No nos damos cuenta de la historia de este país en el tema de la corrupción, las veces en que hemos estado implicados, en no hacernos parte del problema, y pensar que la corrupción es por culpa de otros y no de nosotros mismos”.
Comentó que para que la Unidad Especializada de Ética y Prevención de Conflictos de Interés realmente funcione en principio es indispensable que se ejerza la ley y sea coercitiva en hechos que lo ameriten.
“Debe existir un fortalecimiento de las instituciones legales y sistemas jurídicos para que la propuesta de Enrique Peña Nieto sea efectiva”, indica Iracheta Fernández.