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Seguridad
Es una llamada de atención para que las parejas atiendan los problemas de violencia desde el noviazgo
El asesinato de Iraís Ortega Pérez, estudiante de 23 años de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), quien estaba embarazada y fue reportada como desaparecida el pasado 21 de octubre, es un foco rojo para la sociedad y es una llamada para que las parejas atiendan los problemas de violencia desde el noviazgo.
Así lo expresó el director del Departamento de Psicología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) Puebla, Héctor Cerezo Huerta, quien destacó que el presunto responsable, Juan Carlos Sánchez Pérez, cuenta con un perfil psicopático por no sentir culpa luego de planear la muerte de su pareja.
“Es un foco rojo para una sociedad en donde predomina códigos de dominancia masculina, sexista. Esto es un foco rojo para los hombres porque nos invita a transitar a otra forma de pensar, de sentir ser hombre, de transitar a otras masculinidades más sensibles, ya no centrados en el machismo. Nos habla de un problema estructural, el ambiente de violencia que vivimos en el país, se expresa de alguna manera en las personas”, apuntó.
El pasado viernes, la Procuraduría General de Justicia de Puebla (PGJ) informó que se esclareció el feminicidio de Iraís Ortega Pérez, quien contaba con 6 meses de embarazo, producto de una relación sentimental con su agresor.
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La PGJ detalló que, de acuerdo con lo manifestado por el probable responsable, días antes planeó privar de la vida a su pareja, debido a que no estaba de acuerdo con su embarazo, por lo que tras someterla, le inyectó una sustancia tóxica que le provocó la muerte.
“Presenta un perfil psicopático, es un asesino desorganizado por la manera en que llevó a cabo el hecho. Es probable que tenga un perfil psicopático, es decir, no siente culpa, planea el asesinato, no es empático y cosifica”, detalló.
En entrevista, Cerezo Huerta comentó que los actos de violencia se presentan contra las mujeres, porque algunos hombres suponen que cuentan con superioridad moral sobre la pareja para “corregir” o “someter”
“Este caso es el resultado de un patrón de violencia que llegó a su clímax con el asesinato de este estudiante. Seguramente, la pareja ya había tenido un historial de violencia verbal, de violencia psicológica. Esto que estamos viendo es la punta del iceberg de una relación abusiva, seguramente, desde que empezaron sus vínculos”, destacó.
Comentó que existe un perfil psicológico de los varones que comenten feminicidios, ya que existe la probabilidad de que el joven haya sido en su infancia, testigo de violencia entre sus padres o en su familia. “Es muy probable que el joven haya vivido entre violencia y esto aumenta la posibilidad de cometer agresiones hasta en 40 por ciento”.
“Lo peor es que este tipo de asesinatos van a la alza. En la última década, los feminicidios, asesinatos por motivos de género, van a la alza. Una razón es sociológica, lo que sucede es que hombres y mujeres tenemos una educación de género muy diferente, por género, me refiero a la construcción mental que tenemos hombres y mujeres respecto a nuestros roles”, comentó.