Valorar el trabajo docente implica reconocer el papel social que desempeñan en varias situaciones de la vida cotidiana. En todo el mundo, el papel de los maestros ante los desastres naturales es trascendental. Recordemos que, en México, el domingo 12 de octubre del 2025, más de un centenar de docentes de distintos niveles educativos permanecieron atrapados en la comunidad de Xoxocapa, municipio de Ilamatlán, Veracruz, luego de que las intensas lluvias provocaran la crecida de ríos, el colapso de puentes y la destrucción de caminos que comunican con la región. Los docentes advirtieron desde antes que la situación estaba crítica, pues tanto ellos como los habitantes de la zona sabían que se agotarían los víveres y el agua potable y ya no había acceso porque los caminos y puentes estaban completamente destruidos. En este caso en específico dos maestras y una menor de edad perdieron la vida en las últimas horas en ese municipio y los maestros fueron rescatados después, pero mientras tanto, ellos desempeñaron un apoyo fundamental para los habitantes de la comunidad.
El pasado 10 de agosto, Colombia fue afectada por un gran terremoto que afectó a cinco departamentos: Cauca, Chocó, Quindio, Risalarda y Valle del Cauca. El territorio más afectado en extensión y que enfrenta mayores desafíos es el de Chocó, donde la población es diversa y en su mayoría pertenecen a minorías étnicas, el 70 por ciento de sus habitantes se reconocen como afrocolombianos y el 16 por ciento restante, como indígenas. Ellos habitan una gran área rural dispersa de acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE, 2026).
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Esta región desde hace tiempo, ha estado invisibilizada y ante este desastre, tampoco se visibilizaron las afectaciones que se están viviendo donde el problema de la desconexión se agudizó con el terremoto, la señal de telefonía, internet y la energía eléctrica es demasiado intermitente, factores que sumados a la pobreza son muestra de la discriminación racial moderna representada por el clasismo y la centralización de las oportunidades
Inés Yaritssa Riascos Gutiérrez, que trabaja en Chocó y es mi asesorada doctorante, me relató que el panorama es supremamente desolador, los niños de su comunidad quedaron sin casa, la institución en la que trabaja está ubicada en zona rural y muchos niños están desplazados porque sus casas no son habitables o están destruidas, ella y sus compañeros están concentrados en los temas de ayudas para la población en general, gestionando y buscando albergues. Como en muchos países, las escuelas que no presentan afectaciones se habilitan como albergues, pero el proceso educativo se cancela en lo que todo vuelve lentamente a la “normalidad”, pero los docentes apoyan en todo lo que se necesita. Los niños en especial, presentan muchos daños emocionales, les da pavor que se repitan los sismos y para ellos el no ir a la escuela implica una huella que les afectará el resto de sus vidas.
Los maestros actuamos ante muchas situaciones imprevistas y a veces, en casos de vida o muerte. El pasado 26 de agosto, en Nepal, un colapso glaciar cerca de la frontera con el Tíbet desató un torrente de hielo, roca y barro que arrasó pueblos enteros del distrito de Nuwakot. Eran las 9.20 de ese día, en el valle de Trishuli, Nepal, donde Rajendra Dadabi, de 47 años, director de la escuela secundaria Tribhuvan Trishuli, recibió la llamada de un amigo desde Betrawati, ocho kilómetros río arriba: el agua venía con todo. Ya había 900 alumnos dentro del colegio y otros 700 caminaban hacia allí. No hubo tiempo para dudar. En minutos, guío a los 1,643 estudiantes hacia terreno alto, hasta reunirlos bajo un árbol bodhi mientras el edificio de tres pisos desaparecía bajo el agua.
Dos miembros del personal escolar murieron ese día, pero ningún estudiante quedó atrás. En medio de una tragedia que ya suma cientos de muertos y miles de desaparecidos en Nepal, la decisión de un maestro se convirtió en la diferencia entre la vida y la muerte para las familias de esos alumnos.
Y así podríamos seguir investigando como los maestros arriesgan sus vidas y si bien ante las situaciones difíciles, siempre sale a flote lo mejor del ser humano, muchas veces, los maestros hacen la diferencia. Por eso, los actuales problemas ambientales que cada vez son más y que se presentan en las escuelas tienen un carácter socialmente relevante y suponen un reto permanente para los educadores que pone en evidencia su rol profesional en la profundización de saberes de diversa índole y que les permitan tomar decisiones con sustento en su práctica y en las características específicas de los diversos contextos en los que desarrollan su trabajo cotidiano (Copello y Sanmartí, 2001).
Enmedio de las adversidades de las emergencias, los maestros son pieza clave para brindar apoyo a quienes más lo necesitan y dadas las implicaciones presentes y futuras derivadas del deterioro ambiental asociado con el cambio climático, su protagonismo es creciente, por eso es necesario preparar a los docentes en formación y a los docentes en servicio, no solo con acciones curriculares (Rodríguez y Morote Pizzinato, 2023), sino también con trabajo de problematización relacionado con los diversos contextos que estimulen actuaciones concretas y conscientes de cara al cambio climático que hoy es un hecho, no una suposición.
Referencias
Copello, M. y Sanmartí, N. (2001). Fundamentos de un modelo de formación permanente del profesorado de Ciencias centrado en la reflexión dialógica sobre las concepciones y las prácticas. Enseñanza de las Ciencias: Revista de Investigación y Experiencias Didácticas, 79(2), 269-283. 10.5565/rev/ensciencias.4003
Rodríguez Pizzinato, Liliana Angélica y Moróte, Álvaro Francisco. (2023). Formación docente y enseñanza del cambio climático: comparación entre España y Colombia. Educación y Educadores, 26 (2), e2624.