Desde hace ya bastante tiempo, se presenta en las instituciones de salud una segmentación importante: duplicidad de funciones, desigualdad en el acceso, dificultades de coordinación, deficiencias de infraestructura, escaso personal de salud, excesivo burocratismo, falta de insumos y una mala calidad en la atención a los usuarios, situación que se incrementa en las zonas marginadas y rurales.
El servicio de salud es remedial, es decir, no existe una v educación que fomente la prevención acerca de las enfermedades crónicas no trasmisibles (como la diabetes, la hipertensión, la obesidad, las enfermedades renales y las enfermedades cardiovasculares), se llega a los servicios en estado avanzado, lo que genera una creciente presión financiera por los altos costos de los medicamentos e insumos para atender a esos derechohabientes.
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Soy derechohabiente del ISSSTE en Puebla y he tenido que asistir a los diversos servicios que se me asignan: Clínica familiar de Reforma Sur, el Hospital de la CAPU y el Hospital Regional del ISSTE. De acuerdo al criterio del médico familiar, es como te canalizan a los diferentes servicios y este criterio no siempre es el mejor. He vivido de todo, desde una muy mala atención en la Clínica familiar (que atiende en un aula de la Secundaria Técnica 2), hasta cirugías y estudios realizados en el Hospital Regional con buenos resultados.
Así las cosas y se anuncia por parte del Gobierno Federal el fortalecimiento del Sistema Nacional de Salud que garantice el acceso universal, gratuito y equitativo de los servicios para toda la población mexicana, independientemente de su condición laboral, institución o afiliación.
Me pregunto: ¿cómo se pretende que funcione un sistema de salud en las condiciones en las que está? Los baños no cuentan con jabón, papel rollo de papel y agua; la cobertura y la calidad de la atención es deficiente por los tiempos de espera prolongados en atención a urgencias, servicios de análisis o de los estudios necesarios; son escasos los médicos y especialistas para la cantidad creciente de derechohabientes; las citas para los especialistas son agendadas con una espera de seis meses o más; la infraestructura es deficiente, inadecuada y sin mantenimiento; llegas a la farmacia y comúnmente no hay las medicinas que recetan sus propios médicos; hay saturación hospitalaria y carencia de los insumos necesarios entre algunas de las condiciones existentes.
Además, hay que preguntarse sobre los derechohabientes. El término derechohabiente se aplica a la persona tiene derecho a recibir servicios y prestaciones de la institución porque ella o su empleador realiza aportaciones al sistema de seguridad social. Estas prestaciones incluyen atención médica, pensiones, incapacidades y otros beneficios. ¿Qué pasará con ellos?
Las percepciones sobre la accesibilidad y la calidad desempeñan un papel fundamental. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (2024) ‒instrumento representativo de la realidad nacional y que ha documentado el estado de salud de la población mexicana durante las últimas tres décadas‒ revela una tendencia preocupante relacionada con estas decisiones: menos de 50 por ciento de la población opta por usar servicios públicos cuando se enfrenta a una necesidad de salud.
Se está llevando a cabo la credencialización del Servicio Nacional de Salud, como parte de la estrategia definida por el Gobierno Federal para identificar y garantizar el derecho a la atención médica en instituciones públicas de salud, a través de una reforma que busca unificar al IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar y PEMEX para que cualquier persona reciba atención médica pública sin importar su afiliación.
A partir del 1 de enero de 2027, se iniciará con la primera etapa que contempla atención universal en urgencias, continuidad médica y cobertura de embarazos de alto riesgo en cualquier unidad pública, cuyo acceso será a través de una credencial única de salud junto con un expediente clínico digital, el cual también gestionará citas médicas y tele consulta. Esta es la estrategia, pero no debe dejarse de lado que existen problemas arraigados dentro del sistema de salud pública que requieren soluciones integrales y complejas como:
1.- Los hechos y las experiencias de miles de derechohabientes de estas instituciones de salud muestran hasta ahora, que la sola afiliación nominal no garantiza la disponibilidad real de medicamentos, personal médico o infraestructura de calidad.
2.- La materialización del derecho a la salud en México, está íntimamente ligada a un sistema público caracterizado por la fragmentación y por disparidades en el acceso.
3.- El gasto en salud es inferior al promedio de los países miembros de la OCDE, lo cual limita la capacidad del sistema para responder a la creciente demanda de servicios médicos.
4.- La decisión de acudir o no a los servicios públicos de salud, debe de tomar en cuenta las evaluaciones y percepciones respecto a la efectividad de estos servicios de parte de quienes los han experimentado.
Lograr un Sistema Nacional de Salud eficiente y de calidad, requiere invertir en infraestructura, aumentar la fuerza laboral de salud, asegurar el suministro adecuado de medicamentose insumos y mejorar la experiencia general de las y los pacientes en las clínicas y hospitales del sistema público, solamente así, el gobierno podrá lograr la atención universal en estos servicios.
Referencias
Congreso de los Estados Unidos Mexicanos. (2026). Ley General de Salud. Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión.
https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGS.pdf
Organization for Economic Co-operation and Development. (2025). Health at a glance 2025: Mexico. OECD Publishing.
https://www.oecd.org/en/publications/health-at-a-glance-2025_15a55280-en/mexico_f3342ed6-en.html
Shamah-Levy, T., Lazcano-Ponce, E. C., Cuevas-Nasu, L., Romero-Martínez, M., Gaona-Pineda, E. B., Gómez-Acosta, L. M., Mendoza-Alvarado, L. R., & Méndez-Gómez-Humarán, I. (2024). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2023: Resultados nacionales. Instituto Nacional de Salud Pública.