Sábado, 4 De Julio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Cablebús en Puebla: una evasión aérea al riesgo vial

Por qué los megaproyectos aéreos no resuelven la crisis a nivel de suelo en la ciudad

Eduardo Mauricio Libreros López

Ingeniero civil y docente; maestro en Ingeniería de Tránsito y Transporte. Investigador, especialista en infraestructura, operación y educación vial. Miembro fundador de Enclave 8 A.C

Sábado, Julio 4, 2026

El diseño de un sistema de tránsito y circulación eficiente, sostenible y seguro es una obligación multifactorial del Estado. Más allá de garantizar las condiciones mínimas de infraestructura y ejercer el control y la sanción ante el incumplimiento normativo, el Estado tiene la responsabilidad prioritaria de promover una nueva cultura vial desde el sistema educativo.

Esta visión debe transformar el paradigma de la movilidad de un enfoque meramente motorizado a uno centrado en la vulnerabilidad humana y la sostenibilidad (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2023).

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Asumir esta tarea implica formar a la ciudadanía en conocimientos, actitudes y valores esenciales para la toma de conciencia individual. Es fundamental comprender la necesidad de un cambio de conducta que prevenga los siniestros viales y permita reflexionar sobre las causas estructurales de la siniestralidad (Agencia Nacional de Seguridad Vial [ANSV], 2008).

En el estado de Puebla, este enfoque cobra una relevancia crítica: los hechos de tránsito siguen representando una de las principales causas de mortalidad y discapacidad, impactando de manera desproporcionada a la población joven de entre 15 y 29 años (Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI], 2024).

La seguridad en la vía pública depende de las acciones y actitudes de cada individuo. Nos enfrentamos a un problema ético fundamental: las decisiones de un usuario de la vía pública involucran directamente a los demás, quienes sufrirán las consecuencias de dichas acciones. La circulación en el espacio vial es una fuente constante de dilemas éticos donde conviven conductas negligentes que muestran falta de cuidado propio y ajeno, pero también acciones responsables, cuidadosas y solidarias.

Una mirada atenta sobre las prácticas de tránsito —dispuesta a analizar esa "microfísica del poder" en el espacio público de la que habla Cullen (2001)— muestra que los desplazamientos suelen regirse por pautas y normas informales. Estas malas prácticas configuran un "sentido común vial" ad hoc que reemplaza en los hechos a la regulación formal del Estado, perpetuando condiciones de riesgo.

La Educación Vial, inscrita en el marco de la formación ciudadana, debe abordar esta gestión de manera insoslayable. Esta es una responsabilidad compartida por la sociedad, los adultos y, de forma particular, por los docentes, quienes desde las aulas tienen la tarea de desnaturalizar los hábitos de riesgo y recuperar el sentido social del cuidado mutuo.

La propuesta de implementar un sistema de transporte colectivo aéreo, bajo el proyecto del Cablebús en Puebla, se presenta erróneamente como una panacea sistémica para los problemas de conectividad de la ciudad. Sin embargo, desde una perspectiva técnica de ingeniería de transporte y seguridad vial, este proyecto no representa una solución integral, sino una evasión de la responsabilidad del Estado para ordenar y pacificar el espacio vial en superficie, donde realmente conviven y corren peligro los ciudadanos (Guzmán & Hernández, 2023).

Argumentar que trasladar el flujo de pasajeros al espacio aéreo alivia de forma automática la presión sobre las secciones viales congestionadas es un diagnóstico incompleto. Lejos de generar un impacto positivo directo en la seguridad vial de la región, el proyecto del Cablebús presenta serias deficiencias estructurales bajo tres premisas fundamentales:

Inoperancia ante el Riesgo en Superficie: El traslado de un porcentaje de usuarios al modo aéreo no disminuye de forma significativa la densidad ni la velocidad del parque vehicular motorizado en las calles de Puebla. Al ignorar la reingeniería y pacificación de las vías superficiales, las causas estructurales de los atropellamientos y colisiones —como el diseño geométrico deficiente y la falta de control de velocidad— permanecen intactas. El riesgo para el peatón no desaparece; simplemente se le margina de la planeación a nivel de suelo.

Islas de Conectividad vs. Abandono Urbano: Las estaciones de un sistema aéreo tienden a funcionar como nodos aislados y no como verdaderos ejes de integración comunitaria. La supuesta recuperación del entorno peatonal se limita estrictamente a los accesos inmediatos de las estaciones, perpetuando el abandono de las banquetas (aceras), cruces seguros e iluminación en el resto de los barrios y colonias periféricas. Forzar la intermodalidad en entornos desordenados incrementa los puntos de conflicto vial para los usuarios en sus trayectos de aproximación.

Falsa Equidad y Exclusión de Modos Sostenibles: Desviar los escasos recursos públicos hacia una infraestructura de altísimo costo por kilómetro y de capacidad de transporte limitada (comparada con sistemas de alta capacidad en superficie como el BRT) atenta contra la equidad distributiva. El espacio público no se redistribuye de manera justa; por el contrario, se renuncia a democratizar la calle, dejando las vías de superficie bajo la hegemonía y jerarquía del poder motorizado e ignorando las necesidades urgentes de la movilidad activa, como la infraestructura ciclista y peatonal continua.

El análisis sistémico de la movilidad en Puebla demuestra que el éxito de cualquier política pública de transporte requiere enfrentar la realidad a nivel de suelo. Financiar megaproyectos aéreos no sustituye la urgencia de reestructurar las concesiones del transporte público tradicional, ni exime al Estado de su obligación de diseñar calles seguras bajo criterios de accesibilidad universal.

Mitigar de forma integral el impacto social y económico de los siniestros viales en el estado exige invertir en la superficie, educando a la ciudadanía y transformando éticamente el espacio que compartimos todos los días, y no evadiendo el problema desde el aire.

Referencias
Agencia Nacional de Seguridad Vial. (2008). Educación vial: Convivir en el espacio. Ministerio de Interior y Transporte, Presidencia de la Nación, Argentina.
Cullen, C. (2001). Autonomía moral, participación democrática y cuidado del otro. Novedades Educativas.
Guzmán, M., & Hernández, J. (2023). Límites y realidades del transporte aéreo urbano en la periferia mexicana: Un análisis de costo-beneficio social. Instituto de Ciencias Urbanas.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2024). Estadística de Accidentes de Tránsito Terrestre en Zonas Urbanas y Suburbanas (datos de 2023). INEGI.
Organización Mundial de la Salud. (2023). Informe sobre el estado mundial de la seguridad vial 2023. OMS.

 

Los invito a ver los videos de 30 segundos para conocer las señales, las leyes y reglamentos de tránsito (municipal, estatal y federal) con base en un proyecto de Educación Vial propuesto por quien esto escribe e impulsado por el Dr. Román Sánchez Zamora, académico del ICGDE de la BUAP, con su personaje Rommyn Ciudadano. Los encontrarán en estas direcciones:

https://youtube.com/playlist?list=PLx4rAyJ6jwp-xwOBe7NUwB2SL9SfCf0gi
https://youtube.com/playlist?list=PLx4rAyJ6jwp-SKW-DVP5V7hgdzkcLYqx1

 

En X: #romynciudadano

 

 

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