Miércoles, 17 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Una reflexión filosófica en torno a la muerte

Conexiones conceptuales con el sentido de la vida, el temor, el proyecto vital y el arrepentirse

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Junio 16, 2026

Quisiera llamar su atención sobre el análisis filosófico desarrollado por Alejandro Tomasini Bassols en su último libro titulado Ensayos de Filosofía Popular cuya primera edición corresponde al 2025 (Procesos Editoriales Don José, S.A. de C.V.)

Aborda aquí temas de gran interés y discutidos corrientemente por todos nosotros. Me refiero a temas como la muerte, el suicidio, el sentido de la vida, la violencia, la perspectiva de género, entre otros.

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Claro que las circunstancias que vivimos son las que nos llevan a reflexionar más puntualmente sobre uno u otro de estos temas.

Aunque nuestro autor discute a distintos filósofos como Lucrecio, Thomas Nagel y Bernard Williams, su análisis se sustenta en la obra del vienés Ludwig Wittgenstein, autor del Tractatus Logico-Philosophicus. Así, la exposición de su postura arranca con dos citas del Tractatus:

Así, pues, con la muerte el mundo no cambia, sino que termina.
La muerte no es ningún evento de la vida. La muerte no se vive.

L. Wittgenstein, Tractatus Logico.Philosophicus. Traducción de Alejandro Tomasini Bassols (México: Procesos Editoriales, 2022), 6.431 y 6.4311 (a).

Como ustedes saben, la wittgensteiniana es lo que llamamos una filosofía lingüística, pues el método empleado para dilucidar las interrogantes filosóficas es el del análisis conceptual, el análisis de las expresiones del lenguaje natural cuyo significado equivale al uso que hacemos de tales expresiones.

Así, Tomasini Bassols analiza el uso del verbo morir. No es un verbo que se use significativamente en el presente en primera persona como ‘yo estoy muerto’, salvo en el futuro ‘moriré tranquilo si eres feliz’. Pero sí se usa en tercera persona: “…lo usual al hablar de la muerte de alguien es calificar dicha muerte… serena, injusta, prematura, merecida, absurda, cruel, envidiable…”

En otras palabras “el concepto de muerte sirve como para encapsular una vida y ponerle una etiqueta, una etiqueta que cada quien le pone para indicar su propia evaluación global de la persona cuya vida terminó.” Este es un uso descriptivo y evaluativo del juego de lenguaje de la muerte.

Otra conexión relevante del concepto de muerte es la que tiene con el del sentido de la vida. Al respecto Tomasini Bassols afirma: “El sentido de la vida de una persona sólo puede emerger de… los ‘contenidos’ de dicha vida y el punto importante es que, independientemente de cómo se le elabore o construya, con la muerte dicho sentido queda…’congelado’. Con la muerte se acaba toda posibilidad de hacer cambios. El sentido de la vida del sujeto… ya quedó configurado por los hechos de su vida…Ya no hay nada más que decir ni nada que modificar.”

Esta visión tan definitiva y absoluta entre los conceptos de muerte y sentido de la vida nos lleva naturalmente a considerar otra conexión conceptual relevante que es la del temor a la muerte.

Al respecto nuestro autor señala: “Que morir sea algo que haya que temer dependerá de las posibilidades de realización que contempla frente a sí la persona de que se trate. …Temer la muerte es la expresión de miedo a dejar nuestra vida inconclusa, que lo que podríamos llamar nuestro ‘proyecto vital’, sea el que sea, quede trunco.”

Sin embargo, este temor a la muerte es distinto al temor que se le tiene a la forma de llegar a la muerte, generado a partir de la experiencia. Llegar a la muerte es la mayoría de las veces doloroso y hacemos todo lo posible para evitar ese dolor.

Sin duda hay toda una serie de conceptos con los que se relaciona el verbo morir. Uno de ellos es el de arrepentimiento. En este ensayo el autor no le dedica su atención, pero de seguro que es igualmente relevante. No es nada difícil imaginar que el pensar en la muerte y en la imposibilidad de cambiar nada después de que acaezca, nos lleve a ver cómo habría discurrido nuestra vida si hubiéramos actuado de una manera distinta de como lo hicimos y, en consecuencia, posiblemente nos arrepintamos de ello.

Como lo señala el autor de Ensayos de Filosofía Popular, el tema de la muerte y muchos otros nos llevan a hacer un análisis eminentemente personal e introspectivo que se refleja en nuestra conducta y en la de los demás, pues la descripción y evaluación de nuestras acciones y las de los otros cobran sentido en la forma de vida que compartimos con los miembros de nuestra comunidad.

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