Lunes, 18 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Más allá de la filantropía: el binomio sociedad-gobierno

Las organizaciones sociales se han convertido en aliados estratégicos para el desarrollo

Salvador Sánchez Trujillo

Especialista en el sector social, mercadólogo, procurador de fondos acreditado y promotor del altruismo y la profesionalización del tercer sector; representante del movimiento Dia de las Buenas Acciones en México, investigador reconocido. Cree que procurar fondos para otros es procurarse felicidad.

Jueves, Marzo 5, 2026

Lejos de ser espectadores o críticos, las organizaciones sociales se han convertido en catalizadores y aliados estratégicos para el desarrollo, actuando como puente de innovación social organizándose con el gobierno

En los últimos días se ha observado y escuchado una tensión entre ciudadanos y gobierno por el proyecto de la construcción de un cablebús en la ciudad de Puebla y la tala de árboles en donde se necesita instalar la infraestructura para dicho proyecto y esto es un ejemplo vigente, pero en todos los estados debe haber algún tema en común.

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El desarrollo no debe estar peleado con la protección al medio ambiente. La sociedad civil no debe ser parte del problema si no generar soluciones organizadas que disminuyan el impacto, pero esto se logra solo haciéndole participar desde el origen del proyecto, y a lo largo de todas las etapas. Por su parte, el gobierno no debe confrontar ni traer antiguas notas que no ayudan ni generan unidad, sino división y fracturas sociales.

En el imaginario colectivo, la relación entre el gobierno y las organizaciones de la sociedad civil (OSC) suele oscilar entre la cooperación tensa y el distanciamiento. Sin embargo, en la compleja arquitectura de la gobernanza moderna, esta relación ha madurado hacia un paradigma ineludible: ningún plan de desarrollo puede concebirse sin la participación activa de quienes conocen de primera mano las necesidades.

Lejos de la visión asistencialista que las confinaba a "llenar los vacíos" del Estado, las organizaciones no gubernamentales (ONG) y asociaciones civiles han demostrado ser actores estratégicos capaces de incidir en políticas públicas, aportar conocimiento especializado y fortalecer el tejido social. En un contexto donde la desconfianza ciudadana hacia las instituciones es elevada, su papel se vuelve más relevante que nunca.

Como señala Felipe Vega en El Universal, las ONG "no buscan reemplazar el trabajo y responsabilidades de los Estados", sino que sus acciones "complementan la labor de la administración" y permiten "maximizar las acciones y políticas públicas" al trabajar directamente con grupos vulnerables y tener sus necesidades plenamente identificadas, además de la capacidad de atraer a otros sectores como el privado a iniciativas colectivas, también consiguen recursos en general que aumentan las posibilidades de implementación de los proyectos.

Iniciativas globales como la Alianza para el Gobierno Abierto (OGP) avalan este modelo. Con casi 5,000 compromisos en 77 países, la OGP ha demostrado que "cuando los gobiernos y la sociedad civil se unen para crear conjuntamente planes de acción", los resultados son mejores gobiernos y mejoras tangibles en la vida de las personas.

Entonces con esto puedo decir que se debe comprender que es mejor unir fortalezas creando espacios de comunicación, diálogo, organización y planeación para que las oportunidades de éxito de los proyectos de desarrollo no sea un problema.

Vecinos de varias colonias rechazan un proyecto estratégico que traerá beneficios como mejor movilidad, tiempos en traslado, fluidez en el tránsito de la ciudad y turismo incluso. El derribo de árboles para la instalación de infraestructura es necesario. El Juárez es uno de los parques centrales más antiguos de la ciudad, por tanto cuenta con árboles muy viejos que no por serlo se deben cortar.

Pero qué sucede si se renuevan esas plantas con el doble de árboles a sembrar, se instalan nidos de aves con material reciclado y se hacen jornadas ciudadanas de siembra de arbolitos por todo el derrotero del proyecto.

La iniciativa privada se sumaría con voluntarios, la sociedad civil con mano de obra y además cada árbol contaría con un certificado de adopción para que lo cuide quien lo sembró y por tanto, cuando vaya en los aires en el transporte puedo observarlo y con orgullo decir que ese es su árbol. Parece imposible, pero no lo es.

Nada complicado ¿verdad?, pero primero lanzamos la piedra y luego queremos curar las heridas. Mejor vamos poniéndonos de acuerdo en todos los proyectos que plantean objetivos de mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, pero súmennos a esos proyectos sin protagonismo, no importa si somos mixtecos, de la sierra, de la ciudad o del campo. Lo que importa es que somos ciudadanos y queremos lo mejor para nuestra Puebla y un mejor lugar donde vivir.

¿Y cómo podemos organizarnos?

  • Consulta y diálogo Estructurado: Participar en mesas de trabajo oficiales para opinar sobre leyes, planes de desarrollo o megaproyectos antes de que se aprueben.
  • Incidencia en políticas públicas: Usar tu experiencia en el territorio para proponer leyes o programas que luego el gobierno adopta como propios.
  • Celebraciones: Ocupar días especiales a nivel nacional o internacional como pretextos del llamado a la acción.

La sociedad civil puede ser el "piloto automático" que mantiene el rumbo de los proyectos a pesar de los cambios políticos, el "guardián" que evita la corrupción y el "laboratorio" que prueba soluciones antes de que el gobierno las escale. También el catalizador con la ciudadanía haciéndola participar en soluciones.

Un gran ejemplo son algunas acciones que no deben pasar desapercibidas

El gobierno municipal de Puebla le otorga este mes a un grupo de organizaciones sociales, un descuento del 50% en el pago del impuesto predial, único municipio en el país en hacerlo.

La diputada federal Gissel Santander entregara un reconocimiento en la Cámara de Diputados a organizaciones sociales estatales, nacionales e internacionales por su trabajo e intervención durante la emergencia climática de la tormenta Jerry el año pasado como símbolo de motivación y agradecimiento por los esfuerzos y recursos aplicados en la región y que algunos casos, aún continúan en la fase de recuperación.

No es un simple reconocimiento, ya que detrás de ellas hay personas, donantes y voluntarios que deben y se merecen tener la certeza de que a quienes les destinaron sus recursos, por lo que serán reconocidos por ese trabajo. Una diputada que se ocupa en integrar a la sociedad civil en futuros esfuerzos conjuntos.

Esto es Letras con Causa.
@chavadona

 

 

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