Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) son un pilar fundamental para atender rezagos sociales, defender derechos humanos, proteger el medio ambiente, los desastres y fortalecer el tejido comunitario. Sin embargo, un alto porcentaje de estas organizaciones operan con estructuras incipientes, voluntariado no especializado y una dependencia crónica de donaciones esporádicas.
La pregunta que muchas evaden es: ¿estamos preparadas para administrar recursos de manera eficiente y transparente? La respuesta, en la mayoría de los casos, es no. La profesionalización de las ONG en México ha dejado de ser un lujo para convertirse en una necesidad urgente, especialmente en el rubro de la procuración de fondos y en la administración de estos fondos.
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Y esto nada tiene que ver con ser grande o chica que está mal ocupado el término, ya que no se es grande por la cantidad de recursos que capta o por el número de personas que trabajan para la organización, más bien es por el nivel de desarrollo alcanzado.
México cuenta con un estimado de más de 40 mil organizaciones de la sociedad civil, pero menos del 14 % de las casi 50,000 OSC registradas en el país concentran la mayor parte de los recursos. ¿A qué se debe esta disparidad? La respuesta radica en la falta de profesionalización en procuración de fondos.
Casi la totalidad de organizaciones nacen del activismo o la buena voluntad, pero fracasan no por falta de causa, sino por mala administración. Según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, las OSC en México generaron en 2024 un total de 950 mil millones de pesos: 59 mil millones en donativos y 891 mil millones en diversas actividades como capacitación, servicios y productos con causa.
Sin embargo, cuando una ONG no se profesionaliza, cae en una trampa peligrosa: destina hasta el 80% de su tiempo a buscar recursos de manera reactiva (pidiendo donativos en redes sociales, realizando eventos sin retorno de inversión o dependiendo de un solo donante), en lugar de invertir ese tiempo en su misión, en la aplicación de programas o proyectos sociales.
Una OSC profesional no mendiga, propone. Sabe diseñar proyectos con indicadores medibles, buscar fondos diversificados, cooperación internacional, donativos privados, empresas socialmente responsables y esquemas de recaudación recurrentes que permite tener claridad y tranquilidad más que preocupación.
La profesionalización permite saber qué estrategia de procuración de fondos funciona: ¿un coffee break cuesta más de lo que recauda? ¿Una campaña digital tuvo un costo por donante eficiente? Sin datos, se dona a la intuición; con datos, se invierte con inteligencia, y hablamos de procuración, pero no es el único tema que se profesionaliza, pero si es básico para que todos los sistemas de la organización mejoren y los lleve a tener mejor captación.
La diferencia entre hacerlo o no, es grande y los beneficios son muy necesarios para hacer mejor su trabajo.
La procuración de fondos reactiva, impredecible y voluntariosa contra una estrategia anual de recaudación con metas claras y calendarizadas, una alta rotación de personal contra un equipo estable, capacitado y con roles definidos, incluso con personal porque muchas son solo de un integrante, una dependencia a un solo donante contra un portafolio de donantes diversificado, una baja permanencia de donantes o sea de una sola ocasión contra una relación a largo plazo con donantes, causas o misiones increíbles pero con alcances limitados contra proyectos sostenibles, escalables y con impacto verificable, una sola vista de los beneficios entre hacerlo o no, pero como despertar el interés, como hacer que se entienda como urgencia, como detener la vorágine y planear la estructuración de planes en las organizaciones.
No profesionalizarse por falta de recursos es como no reparar el motor de un auto por falta de gasolina: la inacción termina siendo más cara. Las organizaciones que no se profesionalizan terminan cerrando, fusionándose a la fuerza o volviéndose irrelevantes.
Es cierto que profesionalizarse cuesta tiempo y dinero. Muchas alegan que “no tienen presupuesto para contratar a un especialista en recaudación” o para capacitar a su personal. Sin embargo, existen oportunidades a bajo costo que no por serlo son de baja calidad o ineficientes.
El CEMEFI tiene cursos y foros mensuales con información actual y en muchos casos gratuita, Applesed capacita con cursos en temas fiscales y aunque sean pocas, pero si las hay fundaciones nacionales o internacionales que invierten en la profesionalización con programas atractivos.
Fundación Majocca se alía a la Universidad de Alta Dirección y Emprendimiento de Aguascalientes y crean un diplomado universitario en procuración de fondos de altísima calidad con catedráticos especialistas a un costo muy accesible, pero romper esa idea que no debe costar la profesionalización es el reto, pero también la diferencia entre los que lograrán mejorar sus niveles de desarrollo y las que no.
Esta semana el CEMEFI y otras organizaciones como el Centro para el Fortalecimiento de Organizaciones Civiles y CONACIM entre otras, organizaron el Encuentro Nacional de Fortalecedoras de Organizaciones para propiciar un espacio de reflexión y fortalecimiento del sector en México para generar oportunidades de colaboración y ponerse de acuerdo para fomentar la construcción de capacidades en las organizaciones, nuevamente una idea de unir esfuerzos más que trabajar aislados.
La solidaridad no está reñida con la eficiencia. En un país como México, donde los problemas sociales son complejos y los recursos limitados, la sociedad civil tiene la responsabilidad ética de administrar cada peso con la máxima transparencia y efectividad.
Profesionalizar la procuración de fondos no es un acto de desconfianza hacia el activismo, sino un acto de madurez organizacional. Los estudios nacionales e internacionales sobre caridad o donaciones son muy claros, no hay donaciones si no hay transparencia y profesionalización.
Las organizaciones que entiendan esto no solo sobrevivirán; liderarán el cambio. Las que no, quedarán en el camino, no por falta de causa, sino por falta de estrategia.
Esto es Letras con Causa
@chavadona