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Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El multifamiliar “Ugland House” de Isla Caimán

¿Existe alguna razón para que en ese edificio existan tantos domicilios de empresas constituidas?

Silvino Vergara Nava

Licenciado en Derecho por la Escuela Libre de Derecho, maestro en Derecho (Ibero Puebla), doctor en Derecho por la Universidad Panamericana y también por la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Desde 1997 es titular del despacho Consultoría Contencioso Administrativa. Ganador del Premio Nacional a la Investigación Jurídica.

Miércoles, Febrero 18, 2026

El presidente Barack Obama criticó el número impresionante de empresas que se alojaban en un edificio ubicado en la Isla Caimán. “Ugland House”, doce mil empresas constituidas en ese paraíso fiscal que contaban con su domicilio en ese edificio pintoresco de esa isla del caribe, casi endeble en el mapa mundial, pero muy protagonista para los negocios internacionales.

México considera como regímenes fiscales preferentes en América a Antigua y Barbuda, Antillas Neerlandesas, Aruba, Bahamas, Barbados, Belice, Bermudas, Costa Rica, Curazao, Dominica, Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas, Islas Cook, San Vicente y las Granadinas, así como Trinidad y Tobago.

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En Europa a Andorra, Chipre, Gibraltar, Guernsey, Isla de Man, Jersey, Liechtenstein, Luxemburgo, Mónaco, San Marino, Suiza, Países Bajos, en Asía a: Dubái, Hong Kong, Islas Marshall, Kuwait, Malasia, Mauricio, Omán, Qatar, Samoa, Singapur, Taiwán, y Vietnam.

A pesar de la presión internacional que se ha implementado por diversos gobiernos, estos países siguen viviendo de los beneficios fiscales que brindan a empresarios extranjeros que resguardan sus operaciones financieras y sus recursos económicos en dichos paraísos fiscales y no en sus naciones de origen, pero, ¿cuál es la razón por la que alojan en esos lugares su patrimonio?

La clave de ese éxito se llama seguridad jurídica, la certidumbre de que no serán divulgados los nombres de los socios a terceros, menos a las autoridades fiscales de los países de esos inversionistas. Así de sencillo. Lo único con que cuentan los territorios de baja imposición fiscal es de la seguridad jurídica que brindan a través de sus leyes, no hay más; es decir, esos países no cuentan con fuerzas militares, no son potencias mundiales que posean armamento de primera línea, su única herramienta para que los inversionistas de muchas partes del mundo acudan a dejar su dinero, es la certidumbre que representa contar con una empresa en esos sitios debido al ropaje jurídico que se les brinda.

Desde luego que, dentro de ese ropaje se encuentran las tasas impositivas muy bajas, beneficios jurídicos sobre el velo corporativo, pero eso lo tienen implementado en sus leyes, que es factible que se modifiquen, que se reformen cualquier día y, afecten a esos inversionistas, pues simplemente con una reforma legal todo se va al traste con esa certidumbre que brinda a su amplia clientela, conformada por los multimillonarios del planeta, que resguardan su dinero mal o bien habido en esos territorios; sin embargo, hay la plena confianza que eso nunca suceda.

Incluso, a esos inversionistas se les brinda tanta certidumbre en esos paraísos fiscales que ya no les interesa cómo está conformado el sistema de administración de justicia, cómo se acude a los tribunales, qué tan capacitados se encuentran sus jueces, o bien, cómo son nombrados estos. Eso ya queda en segundo término, porque lo más importante es que se les brinda certidumbre desde el primer momento que saben que no hay divulgación alguna de su información financiera, personal, etcétera, en su legislación clara y estable.

Desafortunadamente en México se ha caído la inversión extranjera directa en los últimos años, es más, si por allí hay alguien que pretende, simplemente pretende, invertir en México, se hace todo un festejo por los gobernantes de que se instalará una fábrica, o algo por el estilo, aunque después se cambie de opinión y no se materialice el proyecto.

Es hasta parte de los discursos de los gobernantes, y que, para invitar inversionistas andan nuestros funcionarios viajando por el primer mundo a costa de los impuestos y con un séquito impresionante pidiendo “de favor” que se instalen en México las operaciones de esas empresas, al final, regresan con las manos llenas de souvenirs, pero vacías de inversionistas, no obtuvieron más que gastos a cuenta del erario y paseos y comidas de primer nivel.

¿Esas mismas invitaciones y excursiones hacen los gobernantes de aquellas naciones? Evidentemente que no, es más, ni se conoce en muchas de las ocasiones el nombre de sus gobernantes, de qué partidos políticos provienen, cuál es su postura política, y esto se debe a que no les hace falta tanta propaganda; basta con la seguridad jurídica que brindan en sus territorios, porque el derecho está por arriba de la política y no la política por arriba del derecho, en cambio, en México, privilegiamos la política sobre el derecho.

¿Cuándo hemos tenido en las noticias una nota roja de esos espacios territoriales denominados comúnmente paraísos fiscales?, es decir, ¿cuándo fue la última ocasión que se escuchó información de secuestros, de desplazamiento de personas, de homicidios masivos, etc.? Pues no hay esas notas en los medios de comunicación provenientes de esos países porque no hay inseguridad pública, ya que privilegian la seguridad jurídica, en cambio en México, privilegiamos la seguridad pública por la seguridad jurídica.

¿Qué sabemos de esos paraíso fiscales respecto a que han cambiado más de veinte veces sus constituciones en un lapso de trece meses; que aplican reformas legales retroactivas, que corren a la mitad de sus jueces y magistrados para sustituirlos por unos novatos nombrados electoralmente, que en un día publican más de veinte leyes reformadas, que cada año cambian las reglas de los impuestos, que restringen el acceso a los medios de defensa de los justiciables? Eso no sucede en esos paraísos fiscales porque cumplen a cabalidad con la seguridad jurídica, ese es su éxito.

¿Acaso nos enteramos de noticias de esos paraísos fiscales sobre que sus fuerzas militares en lugar de realizar su función propia resulta que administran aduanas, son constructores de obras públicas, se encargan de la seguridad pública, vigilan aeropuertos y carreteras, o bien, andan correteando narcotraficantes y demás delincuentes? Pues no existen esas noticias de aquellas naciones, porque procuran respetar el principio de legalidad y el principio de división de poderes, que son pilares de la seguridad jurídica.

¿Quién recuerda la última noticia proveniente de aquellos países de que los gobernantes presurosos en obtener votos de la ciudadanía, se ocupan en inventar más derechos humanos al grado de que se modifica el sistema jurídico de esos territorios para regalar a su población dinero sin sentido jurídico alguno, establecen instituciones gubernamentales para denunciar violaciones a derechos humanos y que nunca se pronuncien esos organismos sobre los crímenes más lamentables?

¿O que se legisle sobre la ampliación de los derechos humanos para proteger a los gatitos y perritos a pesar de que en las cárceles están matando a los reos, porque no hay una justicia penal pronta y expedita, entonces se encuentran años esperando una sentencia; o bien, que la autoridad fiscal de esas jurisdicciones embargue cuentas bancarias a los usuarios de la banca y les avise un mes después de las razones de ello?

Evidentemente que no, porque privilegian la seguridad jurídica materializando verdaderos derechos humanos y no inventando en sus constituciones “deseos” humanos.

¿Cuál fue la última noticia proveniente de esas zonas de privilegios fiscales en el mundo respecto a que están matando a su flora y fauna para poner un trenecito, que cancelan un proyecto de un aeropuerto por capricho gubernamental, que pasan las tragedias de huracanes, inundaciones, homicidios masivos y concluyen que esas cosas son fruto del pasado?

No hay esas noticias porque se ocupan en brindar seguridad jurídica en sus leyes, en lugar de implementar caprichos jurídicos en sus países.

Con todo lo narrado, y más, ¿existe alguna razón como para que en ese edificio de la Isla Caimán existan tantos, pero tantos, domicilios de empresas constituidas en aquel país? Pareciera que simplemente es la fórmula de hacer efectiva la vetusta seguridad jurídica, así de sencillo.
(Web: parmenasradio.org)

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