De no ser porque es el título de un programa que pusieron en marcha esta semana las secretarías de Educación Pública y Anticorrupción y Buen Gobierno, “Semilleros de honestidad”, podría parecer una broma, un mal chiste o un slogan de campaña de principios de siglo.
Sobre todo porque viene de quien en su momento no dijo la verdad a los padres de los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa desaparecidos en septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, en el sentido de que no volverían a abrazarlos.
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Además en marzo de 2022 se refirió a su entonces jefe político de manera despectiva en privado, para no decirlo en público y seguramente tampoco de frente, faltando nuevamente a la verdad. En aquella ocasión dijo -pensando que no había nadie que lo escuchara-: “Ese pinche presidente y sus mañaneras… y ese Alejandro quién se cree”; hasta aquí la cita textual que seguramente el autor de la misma debe tener en la memoria.
Dicho lo anterior, cómo es que ahora tengamos que creer en su honestidad (valiente) y dejar en sus manos la educación de nuestros hijos, buena pregunta para una mañanera.
Pero volviendo al programa que da título a mi colaboración de esta semana, mientras no exista una sola investigación concluida y que esta se traduzca en la detención de algún servidor público de los últimos siete años, todo serán palabras huecas, de esas que hemos escuchado desde que los corruptos se fueron y llegaron los honestos y valientes.
Para pronta referencia, habrá que ver la encuesta del periódico El Financiero publicada el 3 de enero de 2026, en la cual para diciembre de 2025 el 76 % de la población califica que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha hecho mal y muy mal su trabajo en materia de combate a la corrupción. Apenas en octubre de 2025 la cifra era del 82 %.
O qué decir si el dueño de una pequeña unidad de negocio es visitada por un representante del programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” y le propone asignarle seis jóvenes aprendices, pero que solo tres de ellos acudan con regularidad y los tres restantes no lo hagan pero a cambio de no decir nada, le entregarán la mitad de esos sueldos, peor aún que sobre los que acudan a laborar con regularidad le van a alertar cuándo va a pasar el supervisor para que no vayan a faltar, pero que fuera de esas fechas pueden no acudir de manera discrecional.
Eso sí que sería motivo de una investigación por parte de la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno, pero no solo dirigida a quienes no militan en los partidos que forman parte de la autodenominada 4T sino a todos, tal como lo señaló el día de ayer el exgobernador de Michoacán Leonel Godoy, que tienen que investigarse a los servidores públicos vinculados con la delincuencia, incluidos los de Morena; solo le faltó decir que su hermano por delante.
De no ser así programas vinculados a la honestidad vendrán y como lleguen se irán, excepto si se trata de aplicárselos a otros, ya que hasta ahora nadie es capaz de morderse un dedo sin gritar, pero sobre todo sin soltarlo de inmediato.
Mientras las cosas sean así, casos como el de la presidenta municipal de Acapulco, Guerrero se quedarán en la impunidad y de nada habrán servido programas como “Semilleros de honestidad”, aunque se trate de honestidad valiente