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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Carta dirigida a los Reyes Magos

En Change.org circula una petición a Alejandro Armenta que solicita la remoción de Alejandra Pacheco

Ociel Mora

Es vicepresidente de Perspectivas Interdisciplinarias, A. C. (www.pired.org), organización civil con trabajo académico y de desarrollo económico de grupos vulnerables; y promotora de acciones vinculadas con la cultura comunitaria indígena y popular. Su línea de interés es la Huasteca y la Sierra Norte de Puebla.

Miércoles, Enero 7, 2026

En Change.org, una de las plataformas de activismo digital, circula una petición dirigida al gobernador de la entidad poblana, Alejandro Armenta Mier, en la que se solicita la remoción de la titular de la Secretaría de Cultura, Alejandra Pacheco. En un tono respetuoso se enlista las razones en las que fundan la legitimidad de su demanda y ofrecen alternativas.

El documento está dividido en cuatro apartados. I: Petición; II: La causa; III: Las propuestas; IV: Omisión legal y la violación de derechos culturales. En el primer punto se pide al jefe del Ejecutivo escuchar y tomar en cuenta la opinión que la comunidad cultural tiene sobre la “pésima gestión” de la actual secretaría del ramo. Es un documento inapelable.
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Antes de seguir adelante pido permiso para hacer una digresión y presentar mis cartas credenciales de elector local, por aquello de las sensibilidades y el ansia de jueces por hacerse notar.

En las elecciones para gobernador del año pasado fui un entusiasta promotor de la precandidatura y luego candidatura de Alejandro Armenta Mier, ¿cómo? Sí. Cualquiera puede corroborar mi dicho revisando mis comentarios semanales en este espacio.

¿Por qué Armenta? Por el mismo motivo que dos millones de electores vieron en su trayectoria a la persona idónea para el cargo de gobernador, y la esperanza de que con él las cosas podrían empezar a mejorar; si con una pizca de humildad colocaba las bases del nuevo cimiento de oportunidades para todos sin recelo de nada. Sobre el entendido que el desarrollo son procesos de mediano y largo plazo.

En las elecciones de julio pasado Alejandro Armenta fue convertido en el candidato más votado en la era moderna de la entidad. En política electoral se ha descendido a un punto en el que las decisiones se toman con base en mínimos, obligados por la ausencia de oferta y variedad; pero esta es otra cuestión.

En lo particular supuse que Armenta gobernador se mantendría leal a su antigua personalidad y encabezaría un gobierno nacionalista, respetuoso de las formas tradicionales, de oportunidades de puertas abiertas, ceñido a la Constitución, que se rodearía de las y los mejores para, en los hechos, hacer la distinción con el pasado panista y priista.  El punto axial, dirán los filósofos, toda vez que tenía y tiene la edad para aspirar a más.

Porque aquí y en China, la manera segura para hacerse notar y ganarse el respeto más allá del confín jurisdiccional es ofreciendo resultados tangibles, tocables, que mejoran la vida de las personas, distante de la palabrería prometedora.

¿Qué mejor carta de presentación nacional que un gobierno de resultados, comprometido con los valores de la democracia representativa, promotor de las libertades, y afable hacia los cuatro puntos cardinales? Me lo imaginaba en el estilo sobrio de un Melquiades Morales Flores, que sigue despertando simpatías y ese gesto placentero de estirarle la diestra con el consabido apretón. Al cabo, me decía, ambos provienen de pueblos rurales que los vio comenzar.

El despotismo ilustrado de Moreno Valle y su grandilocuencia construyó para consumo de los medios nacionales, no para el bienestar de las personas.

De entre los aspirantes al cargo en el 2018, estaban los de casa, amparado en Morena, dos (Armenta y Nacho); en la oposición panista y su alianza, Eduardo Rivera. La presencia de Movimiento Ciudadano fue meramente testimonial, pero sobre todo para tomar el puesto de verdugo y cobrar caro. De los tres, en todas las disquisiciones, de dentro y de fuera, entre expertos y no, en la sobremesa, el más osado para el cargo solía ser Armenta.

¿Qué se quería decir con osado? No era el estadista, pero sí el que reunía más experiencia para ocupar el cargo. No llegaba a aprender. Para entonces tenía recorrido prácticamente todo el escalafón de la burocracia gubernamental y partidista. Mientras Nacho y Rivera literalmente se perdían en los pueblos, o se hacían bolas con los nombres, Armenta les llevaba varias vueltas a la entidad. Tejiendo de tú a tú con los grupos locales de poder.

Eduardo Rivera, un panista-panista, dos veces alcalde, pero con resultados cuestionables en su segundo periodo. Sin Moreno Valle de gobernador se había rezagado por debajo de la media de los gobernantes surgidos de ese partido. La palabra del PRI no era de fiar.

El problema para Armenta, como ahora mismo se presenta, no era con la oposición de afuera. La verdadera disputa estaba dentro de casa. Nacho Mier, pagado de sí, supo vender arriba, abajo y en medio que, por cercanía con el presidente López Obrador, era el candidato natural de Morena, y hasta el último momento actuó en esa dirección, hasta chocar con la mala fama de su mayor mentor.

Nacho Mier reunió en torno suyo a toda la clase política de la entidad, por encima de las filiaciones partidistas. Allí estaban los cuadros experimentados del viejo PRI, los de Morena, desprendidos del PRI, los de la vieja izquierda, estaban los panistas decepcionados con su partido, estaban los morenovallistas con el candidato literalmente tomado, y estaba también la plana marianista.

Una disputa cerrada que comenzó la mañana del 1 de septiembre de 2018, fecha que protestaron el cargo en el Congreso de la Unión, Uno y Otro

Se sabe, por ejemplo, que la causa del verdadero malestar de Miguel Barbosa contra Javier López Zavala, no solo fue por los servicios prestados en campaña y ya gobernador se rehusó a reconocer en su justa dimensión el valor de las indulgencias; el enojo fue por su negativa de salir a declarar en contra de las aspiraciones de Alejandro Armenta, como se lo exigió en varias ocasiones el gobernante. La respuesta a las interrogantes de ahora habría que averiguarlas allá. En política las lealtades son esas figuras fugitivas que levante el aire al primer soplo.

El elegido de Barbosa para sucederlo en el cargo, apenas hace falta recordarlo, fue definido desde mucho antes en la persona de Sergio Salomón. Como en efecto, lo supo y actúo en consecuencia la viuda, llegada la hora de las definiciones.

Muy en el estilo del finado Rafael Moreno Valle, Fernando Manzanilla estructuró un proyecto técnico de gobierno robusto. A la par construyó una narrativa inapelable para los aficionados, en cuyo garlito cayó la prensa local toda. En paralelo, las fuerzas nacionales de poder de Morena más afines a López Obrador, públicamente se manifestaron en favor de Nacho Mier. El mismísimo secretario de Gobernación más de una vez echó viaje a Puebla en declarado afán de destape.

El molino de la propaganda difundía con un inocultable rictus de burla, que qué bueno que Armenta le da la vuelta al estado, pero que malo que López Obrador no recibe a Ricardo Monreal. La desazón es un sentimiento persistente, concéntrico que, como los hongos, brota a la primera llovizna.
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Volvamos al punto. La carta enlista malos tratos de la titular al personal de la dependencia y a la comunidad artística y cultural y su negativa a conocer de “forma y fondo” las necesidades de la dependencia y del gremio. En este punto yo puedo agregar a título personal que la agenda de la Secretaria no es la del gobernador ni la de la comunidad a la que debe el nombramiento y ante la que está obligada por ley (salvo que durante la noche de ayer los diputados hayan cambiado la ley).

Recuerdan al gobernador que desde el momento en que fue electo pronunció frases de aliento como “no vine a quedar bien con los ricos, vine a servir al pueblo”, y que “gobierno con cuatro principios básicos: legalidad., legitimidad, consenso y aceptación, con la visión de Pensar en Grande y por Amor a Puebla”.

Por ello, “le solicitamos empatice y escuche a los diversos actores que conforman la comunidad artístico-cultural de Puebla al solicitarle la destitución de Alejandra Pacheco Mex”.

En el segundo punto se indica que en el primer año la Secretaría de Arte y Cultura no realizó ninguna actividad destacada de beneficio a la comunidad. Lo más “relevante” fueron los programas federales, los que se mueven por su propia inercia en virtud de su antigüedad, sin la intervención del Estado, salvo la promoción. Sin embargo, hasta eso le salió mal, pues no logró vincular los programas con la comunidad.

Los programas locales, el escaparate de casa, como el Festival de Colores y el Festival Internacional de Puebla, además de su “bajísima calidad”, tuvieron nula publicidad y alcance muy limitado. “Los peores de los últimos años”.

Amén de los desplantes de la titular en contra de integrantes de la comunidad que atribuyen a la titular, de no recibirlos en su oficina e ignorarlos en los eventos públicos. Advierten que no ha sido capaz de diseñar y menos instrumentar un plan cultural que marque el derrotero para darle cumplimiento al precepto constitucional para que los ciudadanos ejerzan su derecho de acceso a la cultura.

Y en estado de clamor se advierte:

Señor Gobernador, con todo respeto, NO nos sentimos representados por su actual Secretaria de Cultura, Alejandra Pacheco Mex. No existen políticas públicas para nuestro sector. Durante su campaña al gobierno estatal, fuimos medianamente atendidos y escuchados, y queremos pensar que a 1 año de su gobierno, no todo está perdido. Sobre todo en estos momentos, en que la Universidad de las Bellas Artes se vislumbra como uno de los legados de su gobierno. Por favor, que Alejandra Pacheco Mex no contamine este gran proyecto.

En el punto III se permite ofrecer propuestas, no quedarse en la pura crítica. En la primera parte recomiendan reorganizar las instituciones educativas de arte y cultura y los nuevos programas de enseñanza sean alineados con los programas de Bellas Artes e INAH, y la ENCRyM (la Escuela de Restauración).

Sugieren crear nueva infraestructura cultural de calidad y la recuperación de espacios arrebatados por el morenovallismo, como la Casa del Escritor, el Teatro Principal y la Galería de Arte Contemporáneo y Diseño.

Y la joya de la corona. Crear un observatorio ciudadano, integrado por personas comprometidas y capacitadas, que acompañe y dé soporte a la Secretaría de Arte y Cultura como guía y eslabón institucional para garantizar una gobernabilidad adecuada. Cumplir con ello permitirá, de manera natural, el avance de la Cuarta Transformación, pues los artistas y creadores son voceros de los núcleos sociales y piezas clave para construir comunidades fuertes y consolidadas.

En el último punto, correspondiente a la omisión legal y violación de derechos culturales, se afirma:

La falta de políticas públicas, programas y mecanismos efectivos de apoyo a los creadores artísticos por parte de la Secretaría constituye una omisión grave a las obligaciones legales del Estado. El artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos garantiza el derecho humano de acceso a la cultura y obliga a las autoridades a promoverlo y respetarlo. A nivel local, la Ley de Cultura del Estado de Puebla, en sus artículos 1, 9 y 66, mandata al gobierno estatal y a los ayuntamientos a fomentar, proteger, apoyar y garantizar el desarrollo de la creación artística y cultural, así como a diseñar programas y acciones que respalden a sus creadores. La inacción, la falta de planeación y el desdén institucional hacia la comunidad artístico-cultural representan una violación directa a estos derechos culturales, al impedir el ejercicio pleno de la creación, difusión y participación cultural, y al incumplir el deber constitucional y legal del Estado de proteger a quienes sostienen la vida cultural de Puebla.
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A todo esto, ¿qué diablos es la cultura y de dónde le viene su importancia primordial? Hay mil tratados sobre el caso. Está la cultura crítica, que rompe el cerco de lo local y se abre a la universalidad; está la cultura popular que endiosa lo que se mantienen encharcado, consumida por agentes externos a sus creadores; está la cultura superior occidental de los grandes valores vinculada con la religión católica; está la cultura de élite que clasifica en superiores e inferiores a las culturales; está la cultura de masas que idiotiza a sus seguidores, etc.

Por razones didácticas me referiré a una tomada de periódico, firmada por un tal Venus Rey: “Cultura es todo lo que el hombre añade a la naturaleza”.

Veamos. Supongamos por un momento que las manzanas son nativas del continente americano y se desarrollaron en la Sierra Norte de Puebla, en las montañas de Zacatlán, bañadas por la niebla de diciembre. Ya sabemos que no es cierto. Su origen se encuentra en el Asia central, de donde llegaron a México para establecerse en los entornos ecológicos favorables, entre ellos Zacatlán. Pero digamos que son originarias de Zacatlán para entender el papel de la cultura y su importancia estratégica para el desarrollo nacional y ponderar porque debe ser apoyada por los gobiernos.

También supongamos que los totonacos fueron las primeras bandas que tomaron por suyo el territorio montañoso de Zacatlán y una vez vagando por las serranías se toparon con un fruto; llamó su atención, lo observaron en sus distintos procesos naturales, era alimento de roedores; un día los sacerdotes se animaron, probaron y resultó agradable a sus papilas gustativas.

Le nombraron y a partir de entonces la aprovecharon como parte de sus recursos de recolección para alimento, alrededor suyo se desarrollaron mitos y tal vez rituales de agradecimiento. La   reproducción silvestre en la montaña es un hecho natural. Pero cuando esos mismos totonacos empezaron el cultivo de la manzana en sitios específicos, su cosecha sistemática, su procesamiento y el aprovechamiento de sus derivados y la llevaron al mercado. El proceso de cultivo se convirtió en un fenómeno cultural, por la intervención organizada del hombre. Por eso dice Amartya Sen, Premio Nobel de Economía, que sin cultura no hay desarrollo.

@ocielmora

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