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Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La protección simbólica de Adán Augusto

La foto entre Harfuch y el senador tabasqueño no implica necesariamente que habrá impunidad

David Córdova Tello

Licenciado en Relaciones Internacionales por la UNAM con maestría en Administración para la Seguridad y Defensa Nacional. Analista y consultor en seguridad, inteligencia y análisis político, especialista en análisis estratégico. Ha ocupado diversos cargos en instituciones como el CISEN, la Secretaría de Seguridad Pública y el INE.

Miércoles, Octubre 29, 2025

El miércoles 22 de octubre, Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, compareció ante el Senado de la República —como parte de la glosa del primer informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum— para dar a conocer los avances y resultados en materia de seguridad.

El encuentro con Adán Augusto López Hernández, coordinador parlamentario del partido gobernante, era inevitable.

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El gesto que acaparó los reflectores

El evento se convirtió en uno de los temas más relevantes y comentados de los últimos días, o al menos, el que mediáticamente acaparó la atención nacional, aunque por razones diversas.

Algunos quisieron ver en acción al aspirante de Morena mejor posicionado rumbo a la elección presidencial de 2030 —y aunque aún falta mucho—, no desaprovecharon la oportunidad de tomarse la foto, incluso con empujones femeninos de por medio. Quizá el más urgido por hacerlo fue el propio senador Adán Augusto, quien, con notorio nerviosismo, imaginaba un desplante similar al que días atrás le propinó Rosa Icela, titular de Gobernación.

Otros observaban con inusitado detenimiento, tratando de atisbar el más mínimo gesto de ambos personajes, en un intento por descifrar si la presidenta Sheinbaum avanzaría en las investigaciones abiertas en contra del senador por presuntos delitos de delincuencia organizada, lavado de dinero, participación en el huachicol fiscal y otros más que se han acumulado. En resumen, la pregunta de fondo era si habrá o no impunidad en este caso particular.

Las tres hipótesis en juego

Investigación a fondo. Adán Augusto sería obligado a dar explicaciones públicas; podrían crearse comisiones investigadoras, proceder a su desafuero y finalmente comparecer ante un ministerio público. Con ello se finiquitaría el blindaje político y Sheinbaum se quitaría un pesado fardo de encima, con las consecuencias perniciosas que ello entrañaría para la 4T. El descrédito la alcanzaría inevitablemente.

Investigación maquillada. Las indagatorias judiciales avanzarían, pero administrando el daño político, sin mayores consecuencias penales. Morena y el gobierno controlarían los procesos, atenuando así el escándalo y la fuga de poder. El foco se centraría en otros involucrados —más allá del “Comandante H”— sin afectar directamente al senador. Se presumirían resultados de “mano dura” y “cero impunidad”, pero en los hechos se protegería a Adán Augusto. Morena cerraría filas en torno suyo y saldría en su defensa: un blindaje político sostenido, pero con iniciativas judiciales precarias.

Protección política. La presidenta y su partido brindarían un arropamiento total, de modo que la investigación se estanque y termine archivada, sin consecuencias. Se evitaría que el caso transite del plano mediático al político-jurídico. Sin embargo, las consecuencias serían inocultables y negativas para Morena, y en particular para el liderazgo de la mandataria mexicana: una presidenta con la mayor concentración de poder en décadas, pero al mismo tiempo debilitada.

 El mensaje entre líneas

Tanto la presidenta Sheinbaum como García Harfuch han afirmado públicamente que no se cubrirá a nadie, que no habrá impunidad, e incluso han puntualizado que la carpeta de investigación sigue abierta y en proceso —aunque en… Tabasco—. No puede ignorarse que esa aseveración funciona más como un mensaje político contra Adán Augusto —para desactivarlo y restarle poder— que como una verdadera muestra de voluntad de justicia.

La cortesía exhibida por Harfuch hacia López Hernández confirma que las prácticas deseables en política aún tienen vigencia en México —y eso es de reconocerse, especialmente en tiempos de “bailongos” legislativos—. Pero no dejan de ser eso: cortesías. No implican necesariamente impunidad ni protección y los tiempos y las formas aún no se han agotado para tomar una decisión crucial, en un asunto complejo y delicado.

Los escándalos del senador tabasqueño parecen multiplicarse sin freno. En esta misma semana, diversos medios de comunicación publicaron nueva información que da cuenta de sus presuntos negocios ilícitos. La presión en la olla exprés sigue aumentando para el actual gobierno y variables como estas no las controla, así como las que puedan provenir de las exigencias y condiciones impuestas desde Washington.

El simbolismo del encuentro Harfuch–Adán Augusto es innegable y abrió la puerta a un sinnúmero de hipótesis sobre lo que podría ocurrir en los próximos días. Más allá del rumbo que tome, su desenlace tendrá un impacto indudable en la vida política del país. Será, quizá, la principal prueba de fuego para la credibilidad y el legado de Claudia Sheinbaum.

Por el momento, y dejando de lado el simbolismo y las interpretaciones en torno al encuentro, el dato duro es que, hasta la fecha, no se conocen avances que incomoden al poderoso hermano de AMLO ni a su entorno político más cercano.

Parecería que la estrategia consiste en dejar correr —e incluso alentar— todos los escándalos posibles para acumularlos en una sola cuenta y descarrilarlo políticamente en el momento adecuado rumbo a 2027, junto con su grupo político. Pero saben que procesarlo penalmente sería un dardo directo al corazón de AMLO y de la 4T, con un costo político-electoral elevado.

Posdata. Un blindaje reflejo. Para echarle más limón a la herida, integrantes del Consejo de Participación Ciudadana nacional y estatales, solicitaron que se investiguen diversas irregularidades de Adán Augusto, pero en el propio consejo, parece que alguna de sus integrantes, activó un mecanismo de protección automático. El golpe ya estaba dado y su defensa resultó infructuosa y muy comprometedora.

 

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