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Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Damnificados: ¿Por qué seguimos construyendo tragedias?

Pareciera que la irresponsabilidad es parte de la esencia de las instituciones gubernamentales

Silvino Vergara Nava

Licenciado en Derecho por la Escuela Libre de Derecho, maestro en Derecho (Ibero Puebla), doctor en Derecho por la Universidad Panamericana y también por la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Desde 1997 es titular del despacho Consultoría Contencioso Administrativa. Ganador del Premio Nacional a la Investigación Jurídica.

Martes, Octubre 28, 2025

“Los gobiernos socialistas,
por tradición, siempre dejan
las finanzas del país
hechas un desastre.”

Margaret Tatcher (1925-2013)

Una tragedia más en este país, ahora en octubre de 2025. Pareciera que nos pintamos solos los mexicanos. Contamos con una capacidad constante e impresionante de construir tragedias, ahora fueron las lluvias, el exceso de lluvias en varias entidades federativas, entre ellas particularmente, Puebla y Veracruz.

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Ayer fue la explosión del camión de Iztapalapa, el huracán en Acapulco, la tragedia del Metro en la Ciudad de México, y desde luego, el COVID-19, ya sin contar los numerosos casos de desastres y muertes en las explosiones por el robo de gasolina y las tomas clandestinas.

Las imágenes que se ven sobre estas inundaciones, la angustia de la gente, los destrozos en casas y ciudades enteras, que se presentan en las redes sociales y no en los canales de televisión, que están más entretenidos con las fotografías, videos y tomas de la titular de la administración pública federal con sus botas con lodo en las zonas afectadas, muestran que fue verdaderamente una tragedia de la que incluso, queda en duda el número de desaparecidos y fallecidos, los números oficiales se ven muy ligeros, atendiendo a la magnitud que se visualiza en esas lamentables imágenes. Parece que no son los datos reales.

Hay que ser conscientes que, no se podrán recuperar los miles de afectados con una mini ayuda gubernamental de 20 mil pesos, o bien, con un par de semanas de suministro con víveres y despensas recaudados a ciudadanos conscientes y solidarios, a pesar que se repartan en bolsas del color del partido oficial. Afortunadamente, los ciudadanos que apoyan son más pensantes y conscientes que los que se dedican a pintar de guinda la ayuda, pues lo hacen más allá de esos colores, lo hacen por simple humanidad, algo que anda faltando en las instituciones gubernamentales últimamente.

Pero, también aquellos ciudadanos de a pie, son más conscientes que los partidos políticos de oposición, pues estos se han reducido en criticar con este desastre, con la desaparición del Fondo de Desastres Naturales y que por ello, la ayuda será más compleja o incluso, imposible, o bien, que la corrupción en la administración de ese fondo fue por su extitular, que ahora forma parte del actual partido oficial, como muchos de los anteriores responsables de otras tragedias sin resolver, pero de allí no sale la oposición.

Pareciera que, o bien, no tienen otro discurso más que simplemente criticar o forman parte de un juego que se llama oposición, pero que en realidad no lo es, pues muchos de los que hoy son oposición, anhelan el momento de pasar al partido oficial.

Y, sobre las preguntas: ¿Este desastre se pudo prever?, ¿no se pudo avisar con tiempo a la población?, ¿si se hubiera avisado a la población el daño debió haber sido menor?, ¿no hay forma de contener esta serie de catástrofes periódicas que se dan en México?, pues pareciera que no.

Así como ha sucedido en otras tragedias, resulta que la respuesta es que no hay forma de preverlas, por lo menos, para aminorar los daños, los damnificados, las muertes. Pareciera que la irresponsabilidad es parte de la esencia de las instituciones gubernamentales en este país, pero eso si los argumentos justificantes de su incapacidad, son de lo más variado; hay un gran repertorio de pretextos para nunca asumir responsabilidades.

La explosión del camión de Iztapalapa se debió a la alta velocidad, al descuido del conductor, a que la empresa no cuenta con vehículos en buenas condiciones, sin importar los baches que al otro día de la explosión los taparon o la falta de supervisión a esas empresas por las autoridades competentes.

El huracán Otis en Acapulco, que a nadie se le avisó, porque “no estaba previsto con esa magnitud” y que dejó devastado al puerto, y que, a decir de la versión oficial, ya está afortunadamente recuperado, eso sí, por decreto, pero ya está restaurado.

Y así nos podemos seguir con la tragedia del Metro en la Ciudad de México, que se contrató a peritos extranjeros para conocer las causas de la tragedia, y cuando se asumió que fue por falta de mantenimiento, mejor se les dio la espalda y se les invitó a dejar el dictamen; y qué decir del COVID-19, que las voces oficiales decían no usar cubre bocas, sigan abrazándose, todo está en la fe de una estampita o de una imagen, y la consecuencia es que México fue uno de los países en donde más muertes provocó el enfermedad, y que, dicho sea de paso, ya se olvidó esa inmensa tragedia, al grado de que las autoridades hacendarias ya están revisando el buen pago de impuestos de aquellos días a los contribuyentes que sobrevivieron a esa desgracia mundial.

Hoy tocó con estas lluvias que dejarán a la población afectada a su suerte tarde o temprano, sin embargo, previamente es la mejor justificación de muchos políticos para entretenerse en sus cargos públicos ante la ausencia de proyectos, más que los electorales, entretenerse en estos daños, solo para eso, pero no para resolverlos.

De esa forma cíclica seguimos construyendo tragedias.
(Web: parmenasradio.org)

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