Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La ONU en decadencia

A ochenta años de su conformación la Organización de las Naciones Unidas da señales de obsolescencia

Luis Ochoa Bilbao

Internacionalista y sociólogo. Director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la BUAP. Se especializa en temas de política exterior, cultura política y sociología de las relaciones internacionales.

Lunes, Septiembre 22, 2025

Se cumplen ochenta años de la creación de la Organización de las Naciones Unidas. Se trata del segundo experimento de un organismo multilateral concebido para garantizar la seguridad colectiva. La Liga de las Naciones o la Sociedad de Naciones, su antecesora, fracasó y no logró evitar el expansionismo territorial del fascismo en los años 30 del siglo XX.

El nuevo proyecto sí contó con el concierto de prácticamente todas las naciones del mundo. En particular, de los Estados Unidos, que consiguió apropiarse de la sede de la organización y establecerla en Nueva York.

Más artículos del autor

En los últimos años, de manera acelerada, el proyecto está demostrando su obsolescencia. En la segunda mitad del siglo XX las naciones fuertes y débiles acudían a la ONU con la esperanza de que el multilateralismo lograra resolver los problemas diplomáticos y hasta las guerras que se desataban en el orbe. Existió hasta finales de la década de los noventa una cierta confianza en el papel de la ONU.

Sin embargo, las acciones unilaterales de Estados Unidos bajo el gobierno de George W. Bush y la ilegítima invasión a Irak en el 2003, demostró que cuando una superpotencia deseaba hacer algo, la ONU ya no era relevante. Estados Unidos minó a la organización y el gobierno actual de Trump la desprecia, como la desprecian Rusia, Corea del Norte, Israel e Irán.

Se pueden destacar cinco argumentos que ilustran la decadencia de la ONU:

La organización enfrenta una preocupante crisis financiera y dependencia de algunos países donantes La ONU ha tenido que implementar recortes presupuestales importantes debido a que países grandes, como Estados Unidos y China, han demorado o reducido significativamente sus contribuciones. Esto afecta su capacidad operativa, sus misiones de paz y las oficinas de derechos humanos.

Afecta también a otros proyectos y es un claro indicativo de que las dos mayores potencias del planeta no ven a la ONU como un organismo relevante. Saben que, al descapitalizarla, irán mermando su capacidad económica y también mermarán su capacidad de acción.

Se acusa a la ONU de que no ha podido diluir el sesgo político de muchas de sus resoluciones. Organismos como el Consejo de Derechos Humanos han sido acusados de focalizarse excesivamente en ciertos países mientras ignoran los abusos de otros, especialmente si estos últimos tienen apoyos poderosos. Esto queda de manifiesto con el apoyo de Estados Unidos al ejército de Israel ante su incursión en la franja de Gaza. Estados Unidos calla ante ese conflicto, pero acusa de violar derechos humanos a otras naciones por razones ideológicas o políticas.

También, en los últimos años, y de manera alarmante, se han documentado múltiples denuncias de abuso sexual, explotación y explotación infantil en las misiones de paz de la ONU. A pesar de las políticas de “tolerancia cero”, hay críticas de que la organización no ha logrado resolver muchas de estas situaciones ni responsabilizar adecuadamente a los responsables.

De igual forma, varios expertos y analistas consideran que la ONU está quedándose atrás en un mundo con nuevos retos como las crisis climáticas o las pandemias. Las estructuras fundacionales, como el poder del veto, la representación limitada ante el Consejo de Seguridad y las formas de financiamiento no se han adaptado suficientemente a los nuevos tiempos. Esto genera desconfianza en su capacidad para cumplir sus mandatos más esenciales. Además, hay una estructura burocrática que obstaculiza la agilidad de los procesos.

Pero el señalamiento más preocupante contra la ONU tiene que ver con manifiesta incapacidad de lograr que haya consensos dentro del Consejo de Seguridad ante conflictos graves. Se le critica por su incapacidad para actuar con decisión cuando los miembros permanentes (Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia) ejercen el veto, lo que paraliza resoluciones urgentes. Ejemplos recientes incluyen los conflictos en Gaza y Ucrania, donde las intervenciones del Consejo se han visto bloqueadas.

En este contexto, los ochenta años de la ONU mueven más a la preocupación por el destino de la organización que a la celebración del multilateralismo. Este ejercicio diplomático se ha visto seriamente lastimado en los años más recientes y no se visualiza, por el momento, que haya voluntad para rescatar a la organización.

Vistas: 732
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs