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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El MIB nuestro de cada día

Ahora que es nuestro, ¿no tendrá el triste final de los otros 21 recintos museísticos del estado?

Patricio Eufracio Solano

Es licenciado en Lenguas y Literaturas Hispánicas y maestro en Letras, ambos por la UNAM; así como doctor en Historia por la BUAP. Estancias de investigación en la Universidad de Georgia, y en la Universidad Complutense, donde se benefició de la beca para Hispanistas extranjeros del Ministerio de Cultura del Gobierno de España.

Martes, Junio 24, 2025

Ya es nuestro. Sus ocho salas permanentes y sus espacios para exhibiciones o actividades temporales, su auditorio, talleres de museografía y restauración, biblioteca y amplias oficinas generales y directivas, restaurante y terrazas, su monumental escalera central, las lagunillas y jardines junto a su entrada y la fuente circular del patio solar trasero, serán desde hoy únicamente de todos los poblanos. Nunca más las voraces manos de un extraño a nuestro territorio usurparán la inmaculada blancura del Museo Internacional del Barroco.

Pero no me malinterpreten por favor, el finiquito adelantado de este criminal saqueo financiero que significaba para las arcas gubernamentales poblanas se merece el más sincero y agradecido de los reconocimientos públicos: enhorabuena gobernador Armenta por ello. Un gran logro, sin duda, para usted y todos aquellos que colaboraron en su liberación. El hijo secuestrado por los depredadores cómplices de Rafael Moreno Valle y Rosas, ha sido liberado de sus oprobiosas cadenas y ha vuelto a casa (por así decirlo).

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Sin embargo, considero que el actual gobierno debe aceptar que esta euforia desbordada en las líneas anteriores se ha visto un tanto cuanto empañada porque las prometidas explicaciones sobre los pormenores del cómo, el cuándo y el con quién del finiquito, pues no fueron reveladas —como se había anunciado— el pasado 23 de junio en la ceremonia protocolaria de la firma de adquisición poblanera del MIB.

Y ese pequeño dislate, distracción, incumplimiento nos hace dudar sobre si algo inconfesable nos ocultan o, peor aún, si nos mienten o pretenden engañarnos sobre la verdad de que efectivamente el museíto ya es completamente nuestro o sólo a medias porque todavía faltara por pagar esto o aquello o si el pago fue en una sola exhibición o en cómodos abonos que tienen, como todas estos arreglos financieros, algún interés o contraprestación que debemos cubrir como gastos extras o concesiones de carreteras o alguna otra obra pública. Pero aceptando momentáneamente la palabra del gobernador —hasta que conozcamos la letra chiquita del finiquito— creo que es más que justo celebrar que el Museo Internacional del Barroco ya es nuestro.

Ahora bien, pasada la algarabía, un punto que sería muy conveniente que supiéramos a la brevedad es: ¿el MIB es total, absoluta y ciertamente nuestro, es decir, ya podemos cambiarle la vocación y transformarlo, por ejemplo, en el Museo del V Centenario de Puebla sin que alguien ajeno a los poblanos se oponga? ¿Ya podremos modificar su concepción arquitectónica original, por ejemplo, sus colores interiores y exteriores sin que Toyo Ito lo desapruebe y demande? ¿Ya desapareció o va desaparecer la compañía que administra el museo y los trabajadores que tiene contratados van a ser despedidos, liquidados o algo peor, vamos a continuar contratando, los nuevos dueños —o sea, nosotros los poblanos—, a ese batallón de custodios, limpiadores, intendentes y operarios que actualmente laboran en sus instalaciones (¡5 personas para cambiar un foco del vestíbulo, un montacargas y un señalador láser!), o va salir al quite en su administración, mantenimiento y operatividad el disminuido personal de Museos Puebla (que según recuerdo tenía sólo tres trabajadores de museografía y ningún intendente y menos aún personal especializado de vigilancia para cubrir las necesidades operativas de todos los museos poblanos)?

Pero, sobre todo lo anterior, la incertidumbre se ahonda por saber si seguirá siendo museo o terminará como un-no-sé-qué de acuerdo al impredecible humor y esquizofrénica voluntad de las autoridades culturales y museísticas estatales (recuerden a Glockner, a Vergara y a Nochebuena).

Todo esto lo externo desde mi humilde posición de “codueño o copropietario o copatrón” del Museo Internacional del Barroco y, como tal, tengo interés (y derecho, según infiero de lo expresado por el gobernador), a saber, si ahora que es nuestro no tendrá el mismísimo triste final de los otros 21 recintos museísticos a cargo del estado a los que, aseguran sus directivos, hoy por hoy son una vergüenza en los rubros de mantenimiento, control, resguardo y restauración de acervos, personal calificado y otras lindezas.

Lo digo con la mejor intención de contribuir a que los ya erogados 6 mil millones de pesos no terminen en el basurero burocrático como ha sido el karma de Museos Puebla los últimos quince años por lo menos.

Pero bueno, dejemos el escepticismo y el pesimismo para cuando conozcamos los planes que de seguro ya tienen preparados para el renacimiento o resurrección del hasta ahora recinto maldito del morenovallismo y alegrémonos porque el Museo Internacional del Barroco ya es como el pan nuestro de cada día de todo poblano que se enorgullezca de su cultura y tradición.

¿O no?

 

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