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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Francisco: buscador de paz y de fraternidad

En su Testamento escribió que ofrecía el sufrimiento de sus últimos años por la paz del mundo

Fidencio Aguilar Víquez

Es Doctor en Filosofía por la Universidad Panamericana. Autor de numerosos artículos especializados y periodísticos, así como de varios libros. Actualmente colabora en el Centro de Investigación Social Avanzada (CISAV).

Miércoles, Abril 23, 2025

A mi hermana María Antonieta,
por su próximo cumpleaños
el día de san Marcos.

El papa Francisco ha sido un hombre de gestos sorprendentes. Acercó a Jesús y a la Iglesia tanto a los creyentes como a los alejados. Esa cercanía se fue haciendo visible a lo largo de su pontificado. Desde luego, cada Papa es providencial y cumple la misión que la Iglesia necesita en su tiempo. Francisco, en medio de un clima global marcado por guerras, confrontaciones, polarizaciones y desgarramientos humanos —pobreza, violencia, migración forzada, deterioro ambiental severo—, buscó con perseverancia la paz y la fraternidad, urgentes para construir el presente y el futuro.

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Dos imágenes recurrentes marcaron su pensamiento: la del poliedro y la de las periferias. Con la primera, insistía en la necesidad de superar nuestros propios esquemas mentales y abrirnos a una comprensión más amplia de la realidad. En el fondo, proponía un cambio de mentalidad para que, como fieles de Cristo, haga brotar al hombre y la mujer renovados. La segunda imagen ponía el foco en los descartados, los pobres y los más vulnerables: aquellos sectores apartados que deben ser mirados y servidos con autenticidad.

Escribió cuatro encíclicas: a) Lumen fidei (2013), sobre la fe revelada en Jesús, sol de nuestra existencia y de nuestros anhelos más profundos; b) Laudato si’ (2015), sobre el cuidado de toda la creación como obra y signo de Dios; c) Fratelli tutti (2020), sobre la dimensión relacional del amor y la fraternidad, con la parábola del Buen Samaritano como clave de interpretación social y política de la convivencia entre personas y pueblos; d) Dilexit nos (2024), sobre el amor divino-humano de Jesús hacia cada ser humano.

Sobre esta cuarta encíclica querría centrar la atención del(a) lector(a). En el corazón de Jesús hay —escribe Francisco— un triple amor: a) “Ante todo, el amor divino infinito que encontramos en Cristo”; b) el amor proveniente de su humanidad, tanto en su “dimensión espiritual” como c) en “su amor sensible” (1). Así, “en su amor humano, y no apartándonos de él, encontramos su amor divino; encontramos ‘lo infinito en lo finito’” (2). Para el Papa, san Agustín abrió esta vía de devoción al colocar el corazón de Cristo como lugar de encuentro íntimo con Él (3).

Volviendo a la obra y legado del papa Francisco, de 2013 al pasado 16 de abril, el Pontífice llevó a cabo 526 audiencias generales. En ellas ofrecía su catequesis sobre Dios, la Trinidad y las enseñanzas de Jesús, y abordaba también temas espirituales como el discernimiento y la oración, o aspectos de la vida cotidiana como la vejez, la juventud o el papel de la mujer. Siempre con gestos y un lenguaje cercanos y familiares, que aproximaban a la Iglesia a los fieles.

Durante esos doce años, realizó 688 Ángelus y Regina Coeli, oraciones marianas que incluían breves reflexiones sobre momentos claves del calendario litúrgico y saludos a los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro. En ocasiones especiales como Navidad, Año Nuevo o Pascua, impartía su bendición Urbi et Orbi, pidiendo por la paz del mundo y la fraternidad entre los pueblos.

El 9 de mayo de 2024, Francisco publicó la bula Spes non confundit (La esperanza no defrauda), convocando al Jubileo Ordinario del año 2025. Invita ahí a un “encuentro vivo y personal con el Señor Jesús, «puerta» de salvación” (4). Y recuerda que la Iglesia debe leer los signos de los tiempos para responder a las interrogantes sobre el sentido de la vida presente y futura, como lo pide el Concilio Vaticano II (5).

En su pontificado, publicó 351 cartas dirigidas a diversas personalidades, motivadas por acontecimientos o aniversarios relevantes. En ellas se manifiesta una profunda sensibilidad espiritual y humana. Se destacan, por ejemplo, las dirigidas a los obispos de Estados Unidos en defensa de los migrantes; o aquella sobre la importancia de la literatura para la formación del corazón humano; otras evocan a santo Tomás de Aquino, santo Domingo de Guzmán, san Ignacio de Loyola o el Cura de Ars, y algunas están dirigidas a movimientos populares.

Las 99 cartas apostólicas de Francisco también son notables. Algunas tienen carácter jurídico-administrativo, otras son meditaciones que invitan a reflexionar y a mirar el interior del corazón. Entre ellas destaca la dedicada a Blaise Pascal, Sublimitas et miseria hominis, que revalora las razones del corazón como clave para una antropología integral. Francisco no sólo amaba la literatura y la filosofía: también hallaba a Dios en la vida ordinaria.

En relación con los abusos sexuales, Francisco fue firme en dos cartas apostólicas, una dedicada a la protección de menores y personas vulnerables y otra, Vos estis lux mundi (6), en la que señala: “Los delitos de abuso sexual ofenden a Nuestro Señor, causan daños físicos, psicológicos y espirituales a las víctimas, y perjudican a la comunidad de los fieles.” Además de tipificar los delitos, el Papa dispone en el Art. 5 cómo debe procederse con quienes afirman haber sido víctimas: “a) acogida, escucha y seguimiento…; b) atención espiritual; c) asistencia médica, terapéutica y psicológica, según sea el caso.” También exige el cumplimiento de las leyes civiles (Art. 19).

Francisco publicó 39 constituciones apostólicas, con las que reorganizó el Vicariato de Roma, la Curia romana, el Código de Derecho Canónico y la normativa para universidades y facultades eclesiásticas. Además, erigió nuevas parroquias, diócesis, eparquías, exarcados y nunciaturas. En México creó dos nuevas diócesis: Nogales (2015) en Sonora, e Izcalli (2014) en el Estado de México.

Entre sus últimos discursos publicados por la Santa Sede en abril se encuentran: 1) su Testamento y 2) las meditaciones para el Vía Crucis 2025. El 6 de marzo pronunció unas palabras de agradecimiento tras el rosario vespertino. En febrero ofreció siete discursos relevantes, como el de la Cumbre sobre los Derechos del Niño o el del Día Mundial contra la Trata de Personas. En enero pronunció 27. En total, pronunció 2 mil 389 discursos durante su pontificado.

Entre esos discursos están los pronunciados en sus viajes apostólicos. En total realizó 79 de esos viajes, de los cuales 31 fueron dentro de Italia y 48 en el extranjero. En febrero de 2016 visitó México. Varios de sus discursos allí son memorables. En su saludo inicial reconoció la diversidad étnica, social y política del país:

“A los dirigentes de la vida social, cultural y política, les corresponde de modo especial trabajar para ofrecer a todos los ciudadanos la oportunidad de ser dignos actores de su propio destino, en su familia y en todos los círculos en los que se desarrola la sociabilidad humana, ayudándoles a un acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real, seguridad efectiva, un ambiente sano y de paz.” (7).

A los obispos mexicanos, reunidos en la Catedral Metropolitana, les dijo: “Sean por lo tanto Obispos de mirada limpia, de alma trasparente, de rostro luminoso. No le tengan miedo a la transparencia.” (8). Y en su discurso de despedida en Ciudad Juárez citó el poema Hermandad de Octavio Paz: “Soy hombre: duro poco / y es enorme la noche. / Pero miro hacia arriba: / las estrellas escriben. / Sin entender comprendo: / también soy escritura / y en este mismo instante / alguien me deletrea.” (9).

El Papa añadió: “Me atrevo a sugerir que aquello que nos deletrea y nos marca el camino es la presencia misteriosa pero real de Dios en la carne concreta de todas las personas, especialmente de las más pobres y necesitadas de México.” (10). Sin duda, Francisco supo vislumbrar el misterio de Aquel que deletrea nuestro nombre.

Honrar su legado es esforzarnos en ser bondadosos y humildes, como él lo fue. En su Testamento escribió que ofrecía el sufrimiento de sus últimos años por la paz del mundo y la fraternidad entre los pueblos. Al evocarlo miro la sencillez de un corazón que, en lo cotidiano, se abre a Dios.

Notas
1 Francisco, Dilexit nos, n. 65, https://goo.su/vAG343.
2 Ib., n. 67.
3 Ib., n. 103.
4 Francisco, Spes non confundit, n. 1, https://goo.su/aqBIJjX.
5 Ib., n. 7.
6 Francisco, Vos estis lux mundi, https://acortar.link/hMNMhJ.
7 Francisco, Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático, Discurso del Santo Padre, Palacio Nacional, Ciudad de México, 13/feb/2016, https://goo.su/Mqdvz.
8 Francisco, Encuentro con los obispos de México, Discurso del Santo Padre, Catedral Metropolitana, Ciudad de México, 13/feb/2016, https://goo.su/OjUTI.
9 Octavio Paz, “Hermandad” en Obra poética II (1969-1998). Obras completas 12, Círculo de lectores/ Fondo de Cultura Económica, México 2004, p. 112.
10 Francisco, Saludo del Santo Padre al final de la misa en Ciudad Juárez, Área de la feria, Ciudad Juárez, 17/feb/2025, la cita de Octavio Paz la toma el Papa de: Un sol más vivo. Antología poética, Era, México 2014, p. 268, https://goo.su/6myfW

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