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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Hipnocracia transperformática

El avatar chino Jianwei Xun y su libro Hipnocracia, la nueva arquitectura de la realidad

Elvira Ruiz Vivanco

Artista escénica y audiovisual. Profesora Investigadora en la Facultad de Artes y en la Facultad de Filosofía y Letras (BUAP). Doctora en Ecoeducación (IUP) con Maestría en Psicoanálisis y Cultura (ELP) y Licenciatura en Teatro y Certificado en Danza por la  UDLAP. Diplomado Gestión y Creación de Proyectos Escénicos (INAEM Madrid). 

Lunes, Abril 21, 2025

La narrativa transperformática del libro Hipnocracia, la nueva arquitectura de la realidad, tercera reimpresión en los primeros meses de este 2025, editado por Tlon y Rosamerón respectivamente, es producto de la experimentación teórica con inteligencia artificial del escritor romano Andrea Colamedici, quien inicialmente se presentó como traductor de este interesante ensayo, atribuyendo su autoría al hongkonés Jianwei Xun.

Sin embargo, gracias a la indagación puntual de la periodista de L'Espresso Sabina Minardi se reveló la creación del personaje dramatúrgico y transmedial, el filósofo del año Jianwei Xun, quien resultó ser un avatar generado por la mente maestra detrás de este enredo transtextual, el gestor Andrea Colamedici.

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El ensayo Hipnocracia ha seducido a una parte significativa de la academia y la intelectualidad de Europa y América, sin menoscabo de los aportes de Andrea Colamedici, quien utilizó las inteligencias artificiales Claude y ChatGPT para propiciar la producción de cadenas de pensamientos analíticos como parte de la instrumentación didáctica que imparte Colamedici, quien también es profesor de Prompt Thinking. Ejercicio docente que conmina al uso ético de las IA’s a favor de estimular el pensamiento crítico y creativo y no únicamente a contentarse con el vaciado de información reiterativa contenida en la base de datos algorítmicos de las inteligencias artificiales, mismas que impactan negativamente en el medio ambiente y en la adormecida generación nativa digital.

Este transperformance filosófico meta recursivo hipnocrático pone en jaque al propio bucle algorítmico de las IA’s, pues mantiene sólido a un sujeto del deseo y la enunciación que es el propio Andrea Colamedici bajo la identidad del pseudo filósofo chino dizque domiciliado en Berlín Jianwei Xun. Redundando esta mascarada en el portentoso gradiente estético de la ficción y el mito que revelan verdades desde la creación de imaginarios que satisfagan los apetitos voraces no solo de los espectadores y los usuarios de las redes sociales, sino indiscutiblemente también involucra a los investigadores quienes corremos tras el mitificado progresismo de las innovaciones tecnológicas transmediáticas, en aras de tratar de permanecer vigentes en una perenne carrera de actualizaciones interminables.

La reflexión crítica sobre las IA’s articulada en la meta narrativa de Colamedici se propone cual soporte teórico provocador de múltiples vivencias que sacudan a los millones de usuarios de los recursos digitales, para que mediten sobre su parsimonia sometida a los continuos embates de los bombardeos hipnóticos de lo mediático. De hecho, parte del experimento transperformático de Hipnocracia radica en resistir al grillete atávico de la hipnosis colectiva que esclaviza los estados de conciencia a través del onirismo del universo virtual y su infinita oferta de estímulos vacuos.

Para ello la filosofía nacida de la praxis es un modo de evitar el caer rendidos al encanto gozoso de los semblantes engañosos de las redes públicas, privadas o las Deep o Dark web’s. Ello exige una óptica fundamentada y cimentada en el disenso analítico, capaz de desafiar lo preestablecido, deconstruirlo y problematizarlo de manera contrastada. Porque hoy los mecanismos del ejercicio del poder ya no radican sólo en el uso de la fuerza y en la imposición de creencias, tampoco se demanda reiterar el mensaje cientos de veces; en ocasiones basta con que un personaje público medianamente o harto reconocido diga o haga algo para que se replique hasta el hartazgo su decir y su hacer como una neta. Tal es el caso de dos de los estelares de este transensayo, los elitistas: Elon Musk & Donald Trump, ambos ejemplos estridentistas de la performatividad del absurdo y el exceso.

Hipnocracia se vale de los medios: digitales e impresos para evidenciar como un transujeto del acto transperformático enmascarado de filósofo chino acontece para reventar el espejismo de las verdades ‘absolutas’, demostrando varias falacias con su propia mascarada. Así Colamedici al poner a prueba las preconcepciones de lo verdadero y lo falso, carga de veritas veritatis su transdramaturgia con la cual radiografía la realidad gaseosa en la que las cosas virtuales no tienen consistencia, aunque se repliquen como ideas y materia.

Luego, del lazo concienciado con ambas inteligencias artificiales ocupadas para discurrir sobre la nueva arquitectura de la realidad, Andrea Colamedici busca exponer al campo expandido de la simulación que empobrece y hasta anula al espíritu crítico. De ahí su empecinamiento en ser él quien troquele la estructura del pensamiento anarquista en la aldea virtual y no dejar el timón de la ruta del discurso en voz del eco oracular en el que hemos convertido a las IA’s. En este sentido su transperformance Hipnocracia nos invita a emanciparnos de la proclividad que homogeniza las tendencias mediatizadas.

La construcción paradójica de transrealidades y transperformers como el avatar Jianwei Xun cuya etimología nos remite a movimiento y velocidad, cuestiona con ironía el principio de realidad. El punto es si nos hundimos en la mar infinita de meta realidades que subyuguen nuestra sujeción al mundo o, confrontamos esta dinámica de opresión subliminal y hacemos valer el derecho a manifestar nuestro punto de vista, en el que la subjetividad se juega con el real del cuerpo transperformado en acto y no abandonado al sedentarismo que fomentan las interacciones con el universo digital; en el cual la apariencia de lo que consumimos en las pantallas nos seduce con la promesa postergada de aspiraciones que excepcionalmente se concretarán. Así nos mantenemos adictos a los brillos artificiosos del plasma que separa al espacio virtual del aburrido entorno que habitamos realmente.

A la manera de Platón, las farmacéuticas y ahora las IA’s, este recurso opera como veneno y remedio y, también para cotejar lo consabido en demérito del pensamiento filosófico conceptual. Entonces, hay que cuidarnos de los aluviones de información que alimentan la ignorancia, pues cúmulos de datos no es igual a saber ni informar es formar. De ahí la pertinencia de profundizar en los temas, cuestionar los dogmas e interconectar los aportes sabios que sí abonen al cambio inminente de la mentalidad de los usuarios de las IA’s en beneficio de la colectividad.

Axiológicamente habría que utilizar a las Inteligencias Artificiales con una actitud crítica y con una transperformatividad en la que vibre el cuerpo activado. A fin de no engancharnos en el trance hipnótico que manipula la percepción mundial de las cosas tamizadas por los filtros de las IA’s, más el efecto dominó del rizoma maniqueísta que fomentan las redes sociales al fabricar, comerciar y divulgar fake news convertidas muy pronto en pseudo verdades.

En este entendido, inclusive el científico computacional ganador el año pasado del Premio Nobel de Física, Geoffrey Hinton, ‘padrino’ de la IA y pionero en el automatismo del aprendizaje apoyado en redes neuronales artificiales, alertó sobre el riesgo del abuso de las inteligencias artificiales. Evidentemente, la inmensidad del tema nos concita a investigar más al respecto.

elviraruizvivanco@gmail.com

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