A través de las redes pude ver un video de los disturbios registrados en la Feria de Texcoco, durante la presentación del cantante de regional mexicano Luis R. Conriquez. Estos hechos se registraron por la exigencia del público que querían escuchar narco corridos y ante la negativa del artista el público encolerizado invadió el escenario para iniciar un zafarrancho destruyendo la totalidad de los instrumentos.
El corrido como género musical nació a principios del siglo XIX durante la época de la independencia y ganó mucha popularidad durante la Revolución Mexicana (1910-1920), porque relataba las aventuras de los revolucionarios y sus líderes.
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Hace veinte años, Netflix inició un servicio de streaming que permite ver series, películas, documentales y juegos en dispositivos con conexión a internet. La historia que todo México vio fue “El señor de los cielos”, serie narra la historia de Aurelio Casillas (Amado Carillo Fuentes en la vida real) uno de los narcotraficantes más importantes de México en los años noventa.
En el melodrama la única ambición de Aurelio era convertirse en el narco más poderoso de todo México, sin importarle ser cauteloso y mucho menos llamativo. Logró tener fortuna, mujeres, casas, edificios y mansiones sin mucho esfuerzo. Debido al éxito de esta serie vinieron más como Narcos, La reina del sur, Rosario Tijeras, chapo y muchas otras.
Con ello también iniciaron los narcoscorridos que son un subgénero musical que narra historias sobre el narcotráfico y los narcotraficantes. Esto hizo que niños y jóvenes se contaminaron y su ilusión al ser mayores ya no es dedicarse a una profesión o actividad lícita, desean ser narcos debido al estatus que supuestamente esa actividad les genera.
En estas series los protagonistas escuchan este tipo de música que son corridos de historias de narcos también conocidos como corridos tumbados (urbanos o callejeros) que son tonadas que hacen apología del delito, melodías que defienden, justifican o exalta los delitos o de la persona que los cometen.
Se trata de presentar un acto ilícito de manera positiva, como algo admirable, justificable o digno de ser imitado. Es muy desagradable que niños y jóvenes en México conozcan la letra y al cantar esas tonadas hasta se emocionan debido a que se ha normalizado la alabanza de lo ilícito.
Con independencia a lo que nuestras autoridades han señalado, prohibir esta música no sé si sea lo mejor, prueba de ello lo que ocurrió en la Feria de Texcoco. Pero sí debe de haber un programa a nivel federal para evitar que se promuevan estas series que se convierten en el origen de la apología del delito y en consecuencia de los narcos corridos.
Las tasas de criminalidad están con tendencia al alza y se debe trabajar en forma directa para enfrentar este problema y encauzar a los niños y jóvenes al estudio y deporte. Es muy desagradable escuchar que muchos de ellos señalan que prefieren vivir cinco años como lo hacen los narcos y no toda una vida de miseria, sabiendo que lo único a lo que conduce ese tipo de actividades es a la muerte.