Logo e-consulta

Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

De la pasividad a la acción ciudadana

Vence el miedo y recupera tu protagonismo para salvar a México

Carlos Anaya Moreno

CEO de Geo Enlace, empresa de Internet de las cosas desde el año de 2010; y fundador de la Unión de Servicios Solidarios-Banco de Tiempo (2018). Se desempeñó como director General del Registro Nacional de Población de 2004 a 2010. Actualmente, es cofundador de metododelcaso.org y miembro de “Laicos en la Vida Pública”.  

Miércoles, Abril 2, 2025

México atraviesa actualmente una profunda crisis social y política marcada por una evidente decadencia moral y cívica. Este contexto está caracterizado por la apatía de amplios sectores de la sociedad frente a problemas como la corrupción, la impunidad y la desigualdad.

Carlos Hernández Torres (2025) describe en sus ensayos un país "encogido" donde prevalece la cobardía de aquellos que, conscientes de las injusticias, prefieren mantenerse al margen para preservar comodidades y privilegios personales. Este escenario se exacerba ante una transición política que exhibe fragilidades institucionales y personales, evidentes en el liderazgo político actual, encabezado por Claudia Sheinbaum, que se percibe debilitado y dependiente de figuras precedentes, lo que genera una importante oportunidad para la acción ciudadana estratégica (Hernández Torres, 2025).

Más artículos del autor

En este marco, la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) se presenta como una brújula ética y moral, proporcionando un sólido fundamento para actuar frente a las realidades adversas desde un compromiso personal y colectivo hacia la justicia, el bien común y la dignidad humana. La DSI subraya que la participación activa y valiente en los asuntos públicos es un deber moral y ético fundamental, enfatizando principios como la solidaridad, la subsidiariedad y la dignidad de la persona humana (Pontificio Consejo Justicia y Paz, 2004).

La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) presenta una clara invitación a la acción concreta frente a realidades sociales adversas, como las descritas en los documentos "México Encogido", "Cuando la Sociedad Despierta" y "Un Punto de Partida" de Carlos Hernández Torres.

La DSI insiste en la responsabilidad del cristiano de actuar como protagonista en la vida pública, fomentando la justicia, el bien común y la dignidad humana (Pontificio Consejo Justicia y Paz, 2004). El ensayo "México Encogido" plantea un diagnóstico preocupante: México enfrenta una decadencia moral y social, no por falta de conocimiento, sino por cobardía y omisión. Según Hernández Torres (2025), la clase media, el empresariado y la juventud mexicana, aunque conscientes de las problemáticas de corrupción e injusticia, optan por la comodidad del silencio y la indiferencia, convirtiéndose en cómplices involuntarios de un sistema injusto. Este fenómeno contradice radicalmente el principio de solidaridad propuesto por la DSI, que llama a superar la indiferencia mediante el compromiso activo hacia el otro y el bien común (Juan Pablo II, 1987).

En "Cuando la Sociedad Despierta", Hernández Torres (2025) señala que el poder político actual, representado por Claudia Sheinbaum, es estructuralmente débil por su dependencia de liderazgos anteriores y la ausencia de virtudes como la visión y el carisma auténtico. Este contexto político ofrece una oportunidad única para la sociedad civil: actuar estratégicamente desde una ética ciudadana que impulse transformaciones reales. Esta invitación al protagonismo cívico coincide con la enseñanza de la DSI, que recalca la importancia de participar activamente en la construcción de estructuras sociales justas y transparentes, tal como se expresa en la Constitución Pastoral Gaudium et Spes (Concilio Vaticano II, 1965).

Finalmente, en el ensayo "Un Punto de Partida", se enfatiza la urgencia de abandonar la pasividad y adoptar una estrategia civil basada en valores claros como responsabilidad, mérito y libertad (Hernández Torres, 2025). Desde la perspectiva de la DSI, esta estrategia civil encaja perfectamente con el principio de subsidiariedad, el cual señala que la sociedad civil debe asumir aquellas responsabilidades que no pueden ni deben ser monopolizadas por el Estado (Juan Pablo II, 1991). En este mismo sentido, el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (Pontificio Consejo Justicia y Paz, 2004) enfatiza que es deber de los ciudadanos organizarse activamente para ejercer una influencia positiva y directa en la configuración social, económica y política, promoviendo la justicia social y la defensa de los derechos fundamentales.

El Papa Francisco en su encíclica "Fratelli Tutti" (2020), también exhorta a romper la indiferencia social y comprometerse decididamente con el bien común, estableciendo que una sociedad verdaderamente humana requiere la participación responsable y solidaria de todos sus miembros, especialmente frente a las injusticias sociales evidentes y persistentes.

Ante este panorama desafiante, resulta crucial delinear líneas de acción concretas y esperanzadoras que puedan orientar la movilización ciudadana desde una perspectiva ética y cristiana. Primero, se deben fomentar espacios de formación y reflexión que desarrollen la inteligencia colectiva, impulsando círculos ciudadanos y plataformas que promuevan el pensamiento crítico y la participación efectiva (Pontificio Consejo Justicia y Paz, 2004).

En segundo lugar, es fundamental fortalecer la narrativa pública basada en valores claros como la responsabilidad ciudadana, la dignidad humana y la justicia social, combatiendo el cinismo y la indiferencia mediante la educación y campañas comunicativas orientadas al bien común (Juan Pablo II, 1991).

Tercero, es necesario promover la movilización social pacífica y organizada, libre de ataduras partidistas, que presione al poder político desde afuera con una agenda propia y autónoma, conforme a lo establecido en la encíclica "Fratelli Tutti" del Papa Francisco (2020), que llama a la acción colectiva solidaria y valiente.

Finalmente, se debe exigir una mayor transparencia y rendición de cuentas en la gestión pública, estableciendo mecanismos ciudadanos efectivos para vigilar y limitar al poder político, garantizando así el respeto a los derechos humanos y la justicia social (Catecismo de la Iglesia Católica, 1992).

En conclusión, la situación descrita por Hernández Torres exige una respuesta firme y concreta desde los principios de la Doctrina Social de la Iglesia. Es un llamado explícito a que la sociedad civil despierte, asuma su rol y, a través de acciones responsables y éticas, redefina el poder y contribuya efectivamente a la construcción del bien común. Para ello, es fundamental que los ciudadanos se comprometan activamente en la defensa de la justicia y la dignidad humana, conforme lo propone claramente el Catecismo de la Iglesia Católica (1992), que llama a los cristianos a vivir su fe de manera práctica en el ámbito social y político.

Además, Juan Pablo II (1991), en su encíclica "Centesimus Annus", subraya que la responsabilidad social no es exclusiva del Estado, sino de cada persona y grupo social. En ese sentido, la ciudadanía mexicana debe asumir conscientemente su papel protagonista, promoviendo la verdad, la justicia y la libertad como valores fundamentales para una sociedad más justa y solidaria.

 

Antes de despedirme, les invito a escuchar el Podcast sobre este artículo en la siguiente liga: Conversacin-sobre-el-articulo-De-la-Pasividad-a-la-Accin-Ciudadana-Vence-el-Miedo-y-Recupera-Tu-Protagonismo-para-Salvar-a-Mxico-eConsulta

Referencias
Catecismo de la Iglesia Católica. (1992). Ciudad del Vaticano: Librería Editrice Vaticana.
Concilio Vaticano II. (1965). Constitución Pastoral Gaudium et Spes. Ciudad del Vaticano.
Hernández Torres, C. (2025). México Encogido: La cobardía de los que saben y no hacen. Publicado por el autor en sus Redes Sociales.
Hernández Torres, C. (2025). Cuando la sociedad despierta, el poder se redefine. Publicado por el autor en sus Redes Sociales.
Hernández Torres, C. (2025). Un punto de partida: Del pasmo ciudadano a la estrategia civil. Publicado por el autor en sus Redes Sociales.
Juan Pablo II. (1987). Carta Encíclica Sollicitudo Rei Socialis. Ciudad del Vaticano.
Juan Pablo II. (1991). Carta Encíclica Centesimus Annus. Ciudad del Vaticano.
Papa Francisco. (2020). Carta Encíclica Fratelli Tutti. Ciudad del Vaticano.
Pontificio Consejo Justicia y Paz. (2004). Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Ciudad del Vaticano: Librería Editrice Vaticana.

 

Vistas: 919
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs