Gran consternación ha causado en Xicotepec y sus alrededores, el homicidio de dos jóvenes, quienes en distintos hechos perdieron la vida de forma violenta.
Se trata de Estefanía Rodríguez Cruz de 21 años de edad, quien fuera encontrada sin vida al interior de una bodega de polietileno en la calle 21 de marzo de la colonia La Rivera, en Xicotepec.
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El segundo caso es el de José Eduardo Monroy de 23 años, vecino de Xicotepec, quien fuera ejecutado en el vecino municipio de Acaxochitlán, Hidalgo.
En el primer caso, se sabe que la chica vivía sola, tras haber perdido a su madre por COVID y se ignora hasta hoy si su muerte se debió a un homicidio o suicidio. Vecinos y amigos realizaron la noble labor de recabar fondos para su sepultura y el alcalde de Xicotepec, Carlos Barragán y la regidora Guadalupe Pardo se sumaron al apoyo, así como decenas de personas de buen corazón.
En el caso de José Eduardo, se sabe que realizaba viajes en su vehículo propio, un Vento color blanco que recién había adquirido, en el cual lamentablemente fue asesinado y dónde fue encontrado. Era sobrino del delegado de Gobernación en Xicotepec, Martín Fernández Muñoz y aún se investiga el móvil del crimen.
Dichos hechos, lamentables en sí, han consternado aún más a la población, sobre todo por la edad de las víctimas.
Al cierre de esta columna, nos enteramos que Estefanía fue asesinada de al menos 13 puñadas.
Este domingo grupos feministas marcharán en Xicotepec hacia el mediodía para exigir justicia. A este clamor se ha sumado el propio presidente municipal, Carlos Barragán Amador y la diputada local, Lupita Vargas.
De Gissel Santander, la diputada federal, mejor ni me pregunten.
¿Traición feminista?
Y es que ante esta lamentable situación; la de la joven Estefanía surge como una bofetada el nauseabundo apoyo que diputadas de Morena dieron al impresentable Cuauhtémoc Blanco para protegerlo no dejando que se le quitara el desafuero para que enfrentara la justicia.
Entre estas diputadas está –of course- la legisladora por el distrito de Huauchinango, Gissel Santander Soto, quien fiel a la línea morenista votó a favor de que conservara el fuero.
¿En serio Blanco, un tipo de lenguaje soez, de carácter irascible e impulsivo, vulgar y ordinario, representa a Morena o merece ser protegido por las más altas cúpulas de la Cuatro T? Al parecer sí. Y todavía el vomitivo grito de “No estás solo”, de parte de las mujeres morenistas.
Por supuesto, puede ser inocente, pero el hecho de protegerlo no quitándole el fuero, es por decir lo menos una estupidez legislativa, aunque, si en verdad es inocente, ¡por qué no dejar que enfrente la justicia como cualquier ciudadano? ¿En serio Morena es el partido que está del lado del pueblo?
En la Sierra, es decir en el distrito que dice representar la diputada Gissel Santander, de traidora no la bajaron los grupos feminista en las redes sociales. Y es que apenas el 8 de marzo pasado tuvo el descaro de marchar a la par de las mujeres para gritar que defiende a sus compañeras de género. Hoy les da una bofetada de este tamaño. No está obligada a declarase feminista, pero si se declara así, cuando menos que sea congruente.
Por lo demás, de qué les sirve a las mujeres tener una mujer como Presidenta de la República, la primera en la historia del país, si lo primero que dice es que “siempre defenderemos a las mujeres, pero deben presentarse pruebas”. ¿Le suena este dicho a lo que les dicen a las víctimas en los también nauseabundos Ministerios Públicos? ¿Deberán desde ahora pedir las mujeres cuando están siendo violadas que les dejen tomar un videíto, porque piensan denunciar y tienen que presentar pruebas?
¡Que decepción ha resultado en este segundo periodo de gobierno la Cuatro T!
¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de las mujeres que joden a las mismas mujeres!