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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Teuchitlán: con permiso de los autores

La mirada de periodistas y escritores sobre la realidad de las desapariciones en México

Ociel Mora

Es vicepresidente de Perspectivas Interdisciplinarias, A. C. (www.pired.org), organización civil con trabajo académico y de desarrollo económico de grupos vulnerables; y promotora de acciones vinculadas con la cultura comunitaria indígena y popular. Su línea de interés es la Huasteca y la Sierra Norte de Puebla.

Miércoles, Marzo 26, 2025

[…] como bien nos recuerdan los colectivos de buscadoras de personas desaparecidas, Teuchitlán no es una excepción, sino la norma en México. Tan sólo entre 2020 y 2022, se documentaron mil 134 fosas clandestinas, de donde se exhumaron 2 mil 314 cuerpos y 2 mil 242 restos humanos.
Mónica Guerrero, El Norte
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Hace un par de décadas, el fotógrafo Julián Cardona nos dejó una imagen icónica del horror: un sendero plagado de ropa interior de mujer en un lugar conocido como La Puerta, en los linderos de Sonora y Arizona. La estampa fue elegida como portada del libro Exodus/Éxodo, editado por la Universidad de Texas en Austin (2008).

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El centro de exterminio en el que se convirtió el rancho Izaguirre condensa, sin embargo, algo más que el horror mismo. Nos provoca desolación. En México, las víctimas de desaparición oficialmente reconocidas alcanzan las 120 mil. Es una suma inmensa, más si la colocamos en un periodo determinado. Para el caso, un cuarto de siglo. Pero, sobre todo, como la consecuencia directa de acciones de gobierno que se tomaron desde el sexenio de Felipe Calderón y su llamada Guerra contra el narco.

De las 120 mil personas desaparecidas o no localizadas, Jalisco concentra a más del 10 por ciento. 15 mil, para ser precisos. La tragedia es que esto lo hemos visto por más de una década en casi cualquier rincón: Chihuahua o Tamaulipas; Michoacán, Nayarit o Guerrero; Durango, Coahuila o Zacatecas
Moisés Catedral, Mural
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Teuchitlán seguirá ahí y no importa cómo lo denominen: campo de exterminio o rancho de entrenamiento o espacio recreativo o club social de los cárteles. Un lugar más en México donde se administra la muerte, donde las autoridades rehúyen sus responsabilidades, donde las palabras no alcanzan para definir lo innombrable. Ante la barbarie evidenciada, Claudia Sheinbaum ha dicho que Teuchitlán "no será su talón de Aquiles". Ojalá lo fuera. Ojalá la Presidenta se sintiera asqueada, enojada, furiosa, indignada, y triste. Y que eso la llevara a una corrección que no solo fuera un simulacro más, de tantos.

Porque Teuchitlán no es la primera fosa, no es el primer sitio con huellas de desapariciones, tortura, asesinatos o reclutamiento por parte del crimen organizado. No es la primera investigación mal hecha por una Fiscalía estatal o ignorada por la autoridad federal. El rancho Izaguirre tiene un linaje que transita por otras masacres, por otros estados.
Denise Dresser, Reforma
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Si México es un lugar seguro para los asesinos, lo es aún más para los plagiarios. Y lo mismo que se ha dicho sobre el peligro que corren quienes investigan o denuncian un homicidio puede decirse de quienes muestran o denuncian un plagio. En el paraíso de la impunidad lo que es peligroso es denunciar un delito, no cometerlo. Más vale callar, voltear la cabeza, cambiar la conversación. Asumir que castigar el abuso en México es labor imposible. ¿Por qué perder el tiempo exhibiendo al tramposo si la denuncia no servirá para nada? ¿Por qué seguir creyendo que el estafador recibirá el rechazo colectivo cuando se conozca su falta? ¿Por qué correr el riesgo de enemistarse con un poderoso, si ya sabemos que terminará limpiando su estafa?
Jesús Silva-Herzog Márquez, Reforma
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Hay mucha gente en México que verdaderamente se ha especializado en materia de desapariciones forzadas y que ha seguido el tema desde hace muchos años. Entre otros, destaco a Santiago Corcuera, Jacobo Dayán, Sergio Aguayo, Karla Quintana, Miriam Morales, y varios otros. A ellos les corresponde determinar si el campamento de Teuchitlán fue de reclutamiento y muerte, de exterminio, y cuántos desaparecidos en realidad perdieron la vida ahí, o fueron llevados ahí traídos de otra parte. Huelga decir que la opinión de personalidades como éstas, y de muchas más, va a revestir un mayor peso que lo que puedan decir las autoridades, tanto las estatales como las federales y en particular la Fiscalía. Conviene recordar que la presidenta de hoy no es el presidente de ayer, pero el fiscal de hoy sí es el fiscal de ayer. Por lo tanto, si le hemos de creer ahora, y aceptamos el principio de su autonomía, debemos de creer lo que decía antes. Y si no le creíamos antes, y seguimos convencidos de su autonomía, no existiría ninguna razón para creerle ahora.
Jorge G. Castañeda, Nexos
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Estos sitios (Tijuana, 2009; San Fernando, 2011; Durango –298 cuerpos–; La Barca Jalisco, 2013; Colinas de Santa Fe, Veracruz; San Pedro de las Colonias, Coahuila; Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco; Salvatierra, Guanajuato; La Bartolina, en Matamoros, Tamaulipas) constituyen los diez campos de exterminio más grandes de los que se tenga registro en México, pero no existen garantías de que no haya otros emplazamientos mayores o similares, que aún esperan por ser descubiertos pues las autoridades de los tres niveles han sido omisas en garantizar la no repetición de los hechos, la reconstrucción de la verdad y la justicia para las familias de las personas desaparecidas. Por ejemplo, la gran mayoría de los cuerpos encontrados en estos espacios aún no han sido identificados, en muchos casos hay lista de espera para hacer pruebas de ADN sea de años, y se ha dejado a las familias la responsabilidad de localizar y desenterrar los restos óseos no existiendo políticas públicas efectivas para reducir la cantidad de personas desaparecidas.

Lo que estamos viendo en Teuchitlán nos horroriza como país, pero paradójicamente ya hemos pasado por situaciones similares, en donde el descubrimiento de campos de exterminio no propician la toma de acciones claras por parte de las autoridades, es por ello que los hechos del Rancho Izaguirre deben convertirse en un punto de inflexión que detone acciones concretas para ofrecer a las familias que buscan a sus desaparecidos soluciones y que este sea un caso ejemplar de investigación forense tendiente a la reconstrucción de la verdad histórica.
Víctor Manuel Sánchez Váldez, Nexos
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Las oleadas del horror hablan de 113 mil desaparecidos en los últimos 20 años, de los cuales más de la mitad, 63 mil, a partir del año de 2018, cuando el gobierno puso en práctica la más sangrienta estrategia que se haya inventado contra el crimen: la estrategia de “Abrazos, no balazos”.

La mejor descripción de las implicaciones de la estrategia es del ex presidente López Obrador: “Nosotros cuidamos a los integrantes del crimen organizado, también son seres humanos” (mayo, 2022).

Esos seres humanos que el gobierno protegió y protege llenaron el país de fosas clandestinas y centros de desaparición, como nunca antes.

El propio gobierno de López Obrador, mediante su Comisión Nacional de Búsqueda, hizo las cuentas del daño, hasta que se dio cuenta del horror que iban mostrando las cifras y suspendió sus cómputos en 2023, mediante el cese de Karla Quintana, la encargada hasta entonces de la tarea. HAC

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La estrategia de comunicación de la Presidencia para neutralizar las críticas a los gobiernos de Claudia Sheinbaum y de Andrés Manuel López Obrador fracasó. Peor aún, empeoró. La visita que organizó el fiscal Alejandro Gertz Manero al rancho Izaguirre en Teuchitlán, que está convirtiéndose en el ícono de la tragedia de los desaparecidos en México, chocó con su iceberg. Decenas de madres que buscan a sus hijos desaparecidos y periodistas se encontraron con nada. La bodega donde hallaron ropa, zapatos, cartas y fotografías estaba vacía. Los 13 bultos con restos óseos tampoco estaban. Las madres se dijeron engañadas, y los medios calificaron de “tour” lo organizado por el fiscal.

Sheinbaum dio instrucciones para que gobernadores y legisladores se sumaran a su narrativa, y la ayudaran a salir de la crisis. De acuerdo con lo que ha trascendido, hay una gran preocupación de que Teuchitlán se convierta en su Ayotzinapa y que el rancho Izaguirre defina su Presidencia, como Iguala lo hizo con el expresidente Enrique Peña Nieto.
R. Riva Palacio, El Financiero
 
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El gobierno federal, que sabe cómo se fraguó la mentirosa versión de que había sido el Estado el responsable de Ayotzinapa (y lo sabe porque varios de sus dirigentes partidarios de entonces y que fueron funcionarios a partir del 2018 participaron en esa construcción) se apresuró a tratar de tomar el control del caso Teuchitlán para que no saliera de cauce cuando la información había tenido ya más de 620 millones de interacciones en las redes a nivel global (la noticia con mayor repercusión sobre México en los últimos años) y tomó acciones que terminaron siendo controvertidas.

Los seis puntos que anunció la presidenta Sheinbaum son un acierto, y son similares a los que anunció (y nunca le terminaron aprobando en el Congreso, entonces controlado por la oposición) el expresidente Calderón, pero su sólo enunciado descalificaba la política seguida por el expresidente López Obrador, que prácticamente acabó con la Comisión Nacional de Búsqueda y con todos los mecanismos que hubieran podido ayudar en la crisis de las desapariciones.
J. Fernández Menéndez, Excélsior

Chayo News

Erré. El gobierno del Estado no organizó ninguna celebración estrepitosa con motivo de los cien días ni se movilizaron contingentes de pueblo. La fecha se constriñó a la entrega de lo que se denomina Certificados de Obra Comunitaria en la capital.

El trabajo comunitario, de ser el que digo, es una institución cultural muy importante vinculada con los pueblos indios, cuyo origen se remonta a las primeras instituciones coloniales introducidas poco después del triunfo de la Conquista.

Se trataba de La Repartición, el trabajo forzado de los indios para beneficio de las nuevas empresas y proyectos de los colonos españoles asentados en los llanos pelones propiedad de los indios caciques de Cholula.

Así se levantó la ciudad de Puebla, con la mano de obra de los indios de los valles centrales de Puebla y Tlaxcala, como lo relate el propio franciscano Motolinia, quien ofició la misa de fundación de la nueva ciudad pensada para acoger a los blancos. La mayoría para entonces en la malvivencia.

A mi ver la institucionalización del trabajo comunitario tiene cierto grado de generosidad y de riesgo, pues por un lado incorpora la voluntad de las personas sobre su entorno. Algo así como el presupuesto participativo, hoy expulsado de la administración. Pero a su vez una institución químicamente autónoma es apropiada por el Estado.

Habrá que conocer los criterios técnicos de su implementación y cuál es el impacto de bienestar que se prevé, más allá de la buena voluntad del que da y el que recibe.

La novedad parece ser el protagonismo cedido a las mujeres, pues se dice que serán ellas quienes administren los cien millones de pesos dispersados entre 238 organizaciones, poco más de 265 mil pesos por grupo.

La otra noticia son los cambios anunciados en el gabinete. Esta última noticia parece ser la más esperanzadora, pues es conocido que buena parte del éxito de las políticas públicas tiene que ver con el grado de eficiencia en su aplicación. Esto es, las habilidades de sus ejecutores.

Me parece importante reconocer en el marco de los cien días , la voluntad mostrada por el propio gobernador respecto de presuntas amenazas de muerte contra una periodista. Pudo haber delegado la postura del gobierno a un tercero, pero decretó hacerlo personalmente.

Es importante leer el gesto en el marco de la desavenencia prensa-gobierno generada por la amenaza de legislar sobre el quehacer de los periodistas. Acción que de inmediato fue relacionado con el mismo intento del exgobernador Rafael Moreno Valle. También, en las primeras semanas de gobierno.

**El próximo miércoles 2 de abril, a eso de las diez de la mañana, en la ciudad de San Martín Texmelucan, en el área del tianguis, se llevará a cabo una ceremonia-homenaje a Juan Garzón Contreras, tal vez el dirigente social más importantes de las últimas cuatro décadas en Puebla. La izquierda como movimiento social y como acción partidista, no se entiende sin la acción del viejo fundador y dirigente del COP. Lo mismo se puede decir del obradorismo en Puebla, como derivación de aquellos. En los hornos editoriales hace tic tac su biografía política y familiar.

@ocielmora

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