Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El pacifismo del movimiento en la BUAP

El Consejo Universitario reconoce su legitimidad y dialoga con sus representantes

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Marzo 11, 2025

El día de ayer se emitieron importantes declaraciones respecto a la situación que guarda el paro estudiantil en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Vale la pena analizar los acuerdos a los que llegó el Consejo Universitario el pasado viernes para tener claro el marco en el cual se dan estas declaraciones.

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En la mencionada reunión se delinearon dos posturas en torno a la propuesta de la mesa en el sentido de llevar a cabo una consulta virtual a los estudiantes de toda la universidad para saber si estaban de acuerdo en que el paro estudiantil siguiera o no.

La mayoría de las intervenciones se decantaron por no realizar tal consulta y ofrecieron razones contundentes. Tan fue así que la Doctora Cedillo propuso al pleno se postergara la decisión, y así se aprobó por unanimidad.

Esta decisión es histórica, pues el informe presentado por la Comisión Institucional para el Diálogo mencionó en sus Conclusiones que los paristas no han entregado el pliego petitorio general, ni han respetado los derechos humanos y universitarios, no le han mostrado respeto al Consejo Universitario y han perjudicado las actividades sustantivas de la universidad. Aunque tal comisión declara estar abierta al diálogo comunica su Acuerdo de mantener las clases en línea.

En cambio, varios directores y consejeros maestros(as) y estudiantes se opusieron a la consulta virtual ofreciendo argumentos muy válidos y convincentes.

Entre éstos destacan los señalamientos en torno a la falta de confianza de los estudiantes en las mesas de diálogo, ¿cómo van a confiar si los dejaron sin luz y sin agua? Otro señalamiento apuntó al uso de capuchas, plenamente justificadas porque si un(a) estudiante señala al docente abusador y éste continúa dando clases, el ambiente y las consecuencias que tiene que sufrir son inaceptables.

Varios consejeros(as) estudiantes se solidarizaron con sus compañeros(as) paristas, a quienes representan y a quienes no quieren traicionar. Además, los(as) consideran un ejemplo a seguir, pues reconocieron su valor para abrirse al diálogo. Definitivamente no se debe permitir su criminalización.

Victimizar a los(as) estudiantes no ayuda, al contrario, hay que ser autocríticos y preguntarnos ¿qué estamos haciendo mal? Los alumnos(as) no son agresivos(as), es la institución la que los ha agredido, señalaron varios(as) consejeros(as) estudiantiles.

También hubo directores que dieron lectura a los posicionamientos de su Academia y de su Consejo de Unidad Académica. Fue el caso del Instituto de Física cuya Academia se solidarizó con el movimiento estudiantil y sus legítimas demandas y rechazó su estigmatización. También rechazaron las clases virtuales, pues la consideran una medida negativa que minimiza las problemáticas de la BUAP y limita el derecho a la organización. Se declararon contrarios(as) a cualquier represalia y por la apertura al diálogo.

Señalaron además que las carencias existen y que son distintas en cada facultad, por lo que se pronunciaron por que a las mesas de diálogo se integren los directores(as) de cada escuela y facultad.

Todas estas consideraciones fueron el sustento del siguiente acuerdo del Consejo Universitario, en el sentido de aprobar el nombramiento de las comisiones para las mesas de diálogo, comisiones que se dieron a conocer en ese momento.

Debo señalar que en ellas no toma parte ningún docente, sólo el director(a) y tres o cuatro funcionarios. Quizá los(as) estudiantes soliciten la presencia de algún(a) maestro(a) de toda su confianza, y si es así, debería integrarse a la mesa de diálogo.

Es un hecho que este movimiento iniciado en la Facultad de Medicina compete a todos los miembros de la BUAP. De acuerdo con el pliego petitorio que empezó a circular desde el sábado, al día siguiente de la sesión del Consejo Universitario, los temas a discutir y resolver son numerosos y son tanto políticos como académicos y de infraestructura educativa.

Tan es así, que la Asamblea General de Estudiantes de la BUAP declaró el día de ayer que su movimiento “es pacífico y que ha surgido de la inconformidad existente entre la mayoría de la comunidad universitaria por múltiples necesidades insatisfechas que han sido planteadas en nuestro Pliego Petitorio General.”

El Comunicado de la Asamblea concluye: “Llamamos a la unidad de toda la comunidad estudiantil y docente, así como a las organizaciones sociales democráticas e independientes a solidarizarse con las demandas de nuestro movimiento y a rechazar cualquier amenaza de represión que ponga en riesgo la integridad física de quienes estamos luchando por nuestro derecho a una universidad pública, democrática y popular.”

Es indudable que este llamado pone de relieve el hecho incontrovertible de que la universidad no es una isla. Todo lo contrario. Constituye una parte esencial de la sociedad a la que pertenece y a la cual sirve forjando ciudadanos críticos y comprometidos con el fortalecimiento de una comunidad integrada por personas libres, honestas, íntegras, plurales, respetuosas y solidarias para construir un estado de bienestar accesible para todas y todos.

 

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