La agenda pública (la lista de lo que los gobiernos deben hacer) se construye de varias maneras. Una de ellas son las manifestaciones públicas. De ahí la importancia de las diversas y numerosas marchas de mujeres que se expresaron el pasado 8 de marzo.
Cientos de miles de ciudadanas expresaron los múltiples problemas que enfrentan en nuestro país. Desde la brutalidad de los feminicidios hasta las miradas lascivas en espacios públicos.
Más artículos del autor
Lo que deben hacer los gobiernos ante esas expresiones es tomar nota, incorporar los temas a sus agendas, invitar a grupos de mujeres con conocimientos y experiencias del tema, definir las causas los problemas que las aquejan y diseñar cursos de acción para resolverlos.
Es una buena señal que la presidenta Sheinbaum haya declarado que ya instruyó a Citlalli Hernández para que tome nota de las problemáticas y se definan políticas para resolverlas. Hace no mucho tiempo un jefe de gobierno, incapaz de ver lo que las marchas expresaban, tuvo a bien declarar “no se rompió un solo vidrio”.
La cuestión no está en los vidrios rotos. Está en los feminicidios, las desigualdades laborales, los múltiples acosos y formas de violencia de género. En todo eso está la responsabilidad de los gobiernos.
Los vidrios rotos ciertamente pueden desviar la atención de los objetivos de las marchas. Si los actos “iconoclastas” se generalizan, es posible que muchos sólo vean eso: vidrios rotos, puertas incendiadas, monumentos pintarrajeados. Se entiende que ante la gravedad de los problemas las expresiones tomen esas formas, pero hay que cuidar las consecuencias. La forma (distintas formas de violencia o “iconaclastia”) puede ocultar el fondo.
Como siempre, hay que atender las causas. Que van desde la impunidad (más del 90 por ciento de los feminicidios quedan impunes) hasta la educación (alguien con buena educación socioemocional difícilmente lastimará a otras personas). Y un largo tramo intermedio.
Se entiende que se diga que somos un pueblo con muchos valores y que Claudia Sheinbaum afirme que con ella “llegaron todas”. Pero hay que reconocer también que tenemos una importante agenda pendiente, problemas por resolver. Problemas complejos que requieren acciones múltiples y en muy diversas áreas.
En estos temas, como en otros, el futuro del país se juega en la educación. Aunque no solo en la educación.