En un abrir y cerrar de ojos, ya es 8 de marzo, una fecha que se ha vuelto icónica a nivel mundial gracias a la firme presencia del movimiento feminista en las calles. Para quienes nos dedicamos a la lucha por los derechos de las mujeres, en general, el mes de marzo se ha convertido en un permanente espacio de reflexión y empuje hacia la acción colectiva, lo cual sin duda representa avances importantes en el diálogo social hacia la igualdad.
Aun así, vivimos en una constante contradicción entre los derechos alcanzados y las deudas pendientes, dado que ningún país ha logrado la igualdad de género en 2025 y, acorde con los cálculos del Foro Económico Mundial, al paso que vamos tardaríamos 134 años más en cerrar las brechas de salud, educación, participación económica y empoderamiento político (1).
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Estas tendencias varían por región y, aunque sorprenda, América Latina y el Caribe es la más avanzada a nivel mundial, en donde solo nos tomaría dos generaciones más para alcanzar la igualdad, mientras que en Europa tomaría 3, en Norteamérica 4, en Medio Oriente y Norte de África 7 y en Asia Central 9 (1).
Estos datos son impactantes desde nuestra mirada local, en donde ya vivimos grandes retos para eliminar la violencia de género, cerrar la brecha laboral y alcanzar la paridad en la distribución del trabajo doméstico y de cuidados, esto nos permite contextualizar cómo en otros lugares del mundo la situación es bastante más complicada para las mujeres.
Aun así, en México:
- 7 de cada 10 mujeres han experimentado al menos algún tipo de violencia (2);
- Persiste una brecha de participación laboral del 30 % (3);
- En porcentaje, hay 3 veces más mujeres trabajando en ocupaciones parciales y a medio tiempo que hombres (3), y;
- Las mujeres realizan el 71.5 % del trabajo doméstico y de cuidados en sus hogares, dedicando un promedio de 39 horas a la semana frente a las 16 que dedican los hombres (4).
La buena noticia es que en nuestro país hemos prácticamente cerrado brechas fundamentales como las de salud, educativas y de participación política. De todos modos, además de los datos anteriores, el cambio climático, la digitalización y la automatización de procesos con inteligencia artificial representan retos nuevos para la equidad de género.
Por ejemplo, estamos lejos de alcanzar la participación paritaria entre mujeres y hombres en carreras y trabajos relacionados con la ciencia, la tecnología, las matemáticas y la ingeniería (STEM, por sus siglas en inglés). En el caso de México, particularmente en ingenierías orientadas a la manufactura, la construcción, las tecnologías de la información y la comunicación, los hombres al menos duplican la cantidad de mujeres tituladas, lo cual afecta las perspectivas laborales de las mujeres en sectores de alta competitividad y crecimiento (5).
No cabe duda de que queda mucho por hacer para alcanzar una verdadera igualdad. El 8M es una oportunidad para justamente sensibilizarnos sobre las desigualdades presentes, que, como vemos, no son pocas, pero también para discutir cómo podemos pasar de la reflexión a la acción. Una acción que vaya más allá de un día o un mes en donde conmemoremos la lucha por los derechos y habilitemos espacios de diálogo.
¿Y qué se puede hacer para enfrentar los retos actuales?
En un primer momento, es esencial que sigamos trabajando en la deconstrucción individual de los sesgos de género con los que operamos día con día. Todas las personas tenemos incidencia en nuestro ámbito cotidiano, ya sea en el hogar, en la escuela, en el trabajo, en las empresas o en el sector público; en los cuales tenemos la posibilidad de elegir sensibilizarnos y reflexionar sobre la posición que tenemos y cómo podemos impulsar narrativas y acciones hacia la igualdad.
Algunos ejemplos:
- Se puede trabajar en una crianza que no reproduzca estereotipos de género en donde las niñas juegan a la cocina y los niños a ser científicos - ¿si se ve la relación con las carreras que escogemos más adelante? - ;
- Como docentes, podemos cambiar la narrativa en nuestros cursos, usando lenguaje incluyente e incitando a la reflexión sobre los roles de género;
- En las empresas, se pueden habilitar protocolos para prevenir la discriminación y facilitar opciones laborales que sean más compatibles con los cuidados;
- En el gobierno, se pueden y deben – por ley -implementar políticas públicas con enfoque de género en todos los ámbitos.
Lo fundamental es ir más allá de un día en donde vamos a marchar, nos tomamos la foto, acudimos a algún evento, lo discutimos en la mesa familiar o el fin de semana con amistades, hacia una posición de acción constante que incida en nuestra pequeña trinchera para construir comunidades más igualitarias.
Me gusta siempre recordar que la historia la hemos hecho las personas, que todas y todos tenemos espacios de incidencia que pueden cambiar el entorno donde nos desarrollamos para el presente y el futuro de quienes vienen. Gracias a las generaciones anteriores que lucharon por nuestros derechos que hoy son una realidad; no soltemos el empuje, que resistencias en contra de la igualdad ya hay muchas. Sigamos siendo el contrapeso.
Referencias
(1) Foro Económico Mundial. Global Gender Gap Report 2024.
(2) INEGI. Violencia contra las mujeres en México. 2024.
(3) (3) INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. 2024
(4) INEGI. Encuesta Nacional del Uso del Tiempo. 2019.
(5) (5) Garrido, M.I. y Marchina, T. S. (2022). De la universidad al mercado laboral, desigualdad de género en México. Revista Estudios de Género La Ventana, Vol. 6, Núm. 56.