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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Mis dos mentores, con mayúscula

Alejandro Antonio Carcaño y Enrique Montero Ponce, quienes permanecen en mi vida

Alejandra Fonseca

Psicóloga, filósofa y luchadora social, egresada de la UDLAP y BUAP. Colaboradora en varias administraciones en el ayuntamiento de Puebla en causas sociales. Autora del espacio Entre panes
 

Viernes, Febrero 28, 2025

Es inevitable en estos tiempos volcarme para hurgar en mi mente y emociones y develar las grandes influencias de mi formación como ser humano, periodista y luchadora social. Escarbo en mis profundidades intestinas y llego a dos seres, que ya no están en este mundo físico, pero tengo la certeza de que, en mi mundo energético, y para más, cuántico, están vibrantes y presentes; y, en esa dimensión, los leo y desleo.

Estos dos seres fueron hombres en esta vida material; su presencia no fue pasajera, permanecen en mi vida como una constante. Por orden cronológico: Al primero lo conocí en la preparatoria del Colegio Americano en Puebla como alumna; era mi maestro de Ética; catedrático de la carrera de Derecho en la Universidad Autónoma de Puebla, el entonces licenciado Alejandro Antonio Carcaño Martínez, que estudió su maestría y después su doctorado, especialista en Derechos Humanos.

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Llegó el primer día de clases con tal alegría, frescura y seguridad que a todos los compañeros nos brindó la confianza para abrirnos a su cátedra, y acercarnos sin miramientos a consultarle nuestras crisis existenciales que las sentíamos muy críticas, y él, con su bonhomía, respondía con ligereza y nos libraba del peso del trance, ¡un gran privilegio! Era abierto, llano, sincero, directo y con su risa bonachona, logramos fincar una amistad y simpatía que, a mí en lo personal, me permitió consultarlo de ahí para el real, hasta antes de su muerte.

El otro ser que ha sido y es un gran mentor para mí que en su esencia me acompaña, es Enrique Montero Ponce, gran periodista a quien conocí, precisamente cuando el Maestro Carcaño, que me enseñó el camino a la defensa de los Derechos Humanos con la profundidad y el expertise que sólo él tenía, me contrató para hacerme cargo del programa de defensa de Derechos Humanos de las personas dedicadas a la prostitución en la administración municipal del licenciado Guillermo Pacheco Pulido. Y me mandó a una entrevista… de ahí ya todo es historia.

Enrique, junto con Aurelio Fernández y Héctor Azar, me conminaron a escribir de manera pública, (desde niña lo hacía, pero mi mamá esculcaba mis libretas y las rompí). Ellos me enseñaron el oficio de contar historias, en centrarme bien en lo que quería decir y buscar las palabras precisas para desarrollar mis cualidades como periodista, ¡lo he hecho bien! 

Gracias a ambos, los tengo presente.

 alefonse@hotmail.com

 

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