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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Qué es la psicología del dinero?

El poder de las emociones y la psicología al momento de tomar decisiones financieras

Eduardo Tovilla

Economista egresado del ITAM y maestro en Administración de Negocios por la Universidad de las Américas Puebla. De 1995 a 2019 se desempeñó como funcionario público. Su conexión con el pádel se fusiona con una exitosa carrera empresarial y su compromiso filantrópico.

Martes, Febrero 25, 2025

Puede que hayas salido de la universidad con un título en Finanzas o que hayas estudiado algún diplomado para llevar mejor tu dinero. Sí, puede que sepas sobre modelos matemáticos, estructuras de inversión, domines la teoría del interés compuesto o cómo hacer un análisis de riesgos. Pero cuando llega la hora de manejar tu propio dineroEsa es otra historia. Tu preparación no evitará que cometas errores financieros y en esta columna, yo, Eduardo Tovilla, te explicaré por qué.

Primero, no estoy hablando sobre un problema que afecte sólo a los profesionales de las finanzas. Quien haya intentado ahorrar, invertir o administrar su dinero ha sentido lo mismo. Sabe qué hacer, aunque muy pocas veces lo haga. ¿Por qué? Porque el dinero, además de números y estrategias, es emociones. De ahí La psicología del dinero, el libro que les comparto hoy y cuya premisa es la siguiente: son nuestras creencias, experiencias y percepciones las que moldean nuestra relación con el dinero.

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El autor de esta obra es Morgan Housel, un analista financiero que ha dedicado su carrera a explicar cómo nuestro comportamiento humano influye en las decisiones económicas, así que no, no es un gurú de la inversión ni alguien que promete fórmulas para el éxito financiero; su enfoque está en la psique detrás del dinero. Antes de escribir este libro, trabajó como columnista en The Motley Fool y The Wall Street Journal. Me gusta su estilo para explicar conceptos complejos, es directo y utiliza historias reales. Por esta razón, es mi recomendación de hoy.

En La psicología del dinero, Morgan Housel identifica varias cuestiones que afectan la forma en que las personas manejan sus finanzas y propone soluciones basadas en el comportamiento y la mentalidad en lugar de estrategias técnicas complejas.

La primera situación identificada es que el dinero tiene una parte racional y otra emocional. Los cálculos y datos son importantes, pero emociones como el miedo, la avaricia y la euforia también pueden llevarnos a tomar decisiones impulsivas que ponen en jaque nuestra estabilidad financiera. ¿Cuántas veces no hemos comprado algo sólo porque nos cayó un “dinerito” sin pensar en que sería mejor ahorrarlo o liquidar una deuda?

Otra cuestión es que el conocimiento financiero está sobrevalorado, cuando la verdad es que esto no garantiza el éxito. Esto sucede porque, en contraparte, subestiman aspectos como la disciplina, la paciencia y el autocontrol, muy importantes en la gestión del dinero. Son estas características las que funcionan como “Pepe Grillo”, las que evitan que adquiramos algo que no necesitamos.

Otro error recurrente es la búsqueda de resultados rápidos y el deseo de riqueza. Estos aspectos hacen que ignoremos qué tan poderoso puede ser el interés compuesto. En términos prácticos, este tipo de interés es el que hace que las ganancias que genera una inversión, se reinviertan para generar nuevos intereres en el largo plazo. Quienes entienden y aprovechan el interés compuesto logran aumentar su patrimonio de forma sostenida; al contrario, quienes buscan resultados inmediatos suelen caer en inversiones especulativas que pueden terminar en pérdidas.

Ahora, es muy importante saber que no todas las historias de éxito financiero son resultado de decisiones perfectas. El entorno, el momento en el que se toma una decisión y hasta la suerte pueden jugar un papel determinante. Sin embargo, las personas suelen atribuir su éxito o fracaso únicamente a sus habilidades.

Y quiero también dedicar algunas líneas a hablar de la presión social, la cual puede resultar dañina porque luego queremos demostrar estatus y lo peor es que lo hacemos gastando más de lo que podemos permitirnos, a través de la ropa, los dispositivos u otras cosas que compramos. Recuerdo que un amigo me contó que tenía un familiar que siempre traía buenos autos, pero también andaba con los bolsillos vacíos. ¿Parece esto sensato? Vivía endeudado y con estrés financiero.

Bajo esta idea, en su obra, Morgan Housel nos pide lo siguiente:
1. Acepten la incertidumbre y aprendan a gestionarla, porque predecir el futuro con certeza es inútil, sirve más adoptar estrategias flexibles y diversificadas;
2. Enfóquense en la independencia financiera más que en la riqueza visible, pues la verdadera seguridad financiera viene de tener control sobre el dinero y no de aparentar éxito;
3. Piensen a largo plazo, las inversiones requieren paciencia, así como aprovechar el interés compuesto;
4. Eviten la comparación con otros, pues cada persona tiene una relación única con el dinero basada en sus experiencias, por lo que copiar estrategias ajenas no siempre es efectivo; y
5. Construyan hábitos financieros sólidos como ahorrar constantemente.

Yo, Eduardo Tovilla, soy defensor de los números, pero estos no sirven de nada si miramos con el rabillo del ojo cómo nuestras decisiones son moldeadas por la psicología. Un metaanálisis publicado en el IIMT Journal of Management, encontró correlaciones significativas entre sesgos emocionales y decisiones de inversión. En particular, la aversión a la pérdida mostró una correlación de 0.492, indicando que los inversores que experimentan este sesgo son más propensos a tomar decisiones que no siempre son racionales o alineadas con sus objetivos financieros a largo plazo.

Además, un análisis realizado por Banco Sabadell en colaboración con Esade y Diego Valero, presidente de Novaster, reveló que los sesgos cognitivos y emocionales pueden influir hasta en un 70% en las decisiones financieras. Este estudio destaca cómo factores como la aversión a la pérdida, el exceso de confianza y la ilusión de control pueden llevar a los inversores a tomar decisiones impulsivas o cuestionables.

Yo, Eduardo Tovilla, no dudo de que las decisiones más inteligentes, la mayoría de las veces, nacen de la paciencia, la disciplina y la capacidad de resistir la tentación de obtener ganancias inmediatas. Como bien señala Housel, el camino hacia una salud financiera sólida implica cultivar una mentalidad orientada al largo plazo. Aprender a reconocer y gestionar los sesgos emocionales que todos tenemos, puede ser el primer paso para tomar decisiones fructíferas y alineadas a nuestras metas financieras. ¡A empezar ya!

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