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OPINIÓN

Antecedentes históricos del intervencionismo de Trump (II)

El gobierno de Trump ha reavivado un discurso expansionista que recuerda al de principios del siglo

Alfonso Gómez Rossi

Licenciado en Historia por la Universidad de Arizona, Doctor en Creación y Teorías de la Cultura en la UDLAP. Subdirector del Instituto Universitario Boulanger.

Domingo, Febrero 23, 2025

En 1902, una parte considerable de la prensa canadiense expresó su inquietud ante el rumor de que Estados Unidos planeaba comprar Groenlandia a Dinamarca. Para Canadá, esto representaba una amenaza a su independencia: "Esto es visto como una amenaza a la entidad nacional del dominio" (Canada Afraid We Will Annex Greenland 1902, 1). Sorprendentemente, más de un siglo después, en 2025, este temor se ha reavivado.

Desde sus orígenes, Canadá ha sentido la presión de su vecino del sur. Como refleja la columna de 1902, el temor canadiense radica en la posibilidad de quedar geográficamente aprisionada por Estados Unidos.

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La relación entre ambos países ha sido tensa en distintos momentos históricos. En 1846, Estados Unidos adquirió de la Corona británica los territorios del Noroeste del Pacífico, que hoy conforman los estados de Oregón, Washington, Idaho y parte de Montana. Veinte años después, en 1867, la Unión Americana compró Alaska a Rusia, consolidando así su control sobre las fronteras oeste y sur de Canadá (British and American Activities in the Pacific Northwest, 1818-1848 2011).

Ante estas adquisiciones, la Corona británica decidió unir a sus colonias en Norteamérica en un solo país: Canadá, con el propósito de protegerlo de la posible expansión estadounidense (Online 2025).

Si Estados Unidos hubiese adquirido Groenlandia en 1902, Canadá habría quedado rodeado al este, oeste y sur por un país que, en dos ocasiones, intentó absorberlo: primero, durante la Guerra de Independencia estadounidense y, después, en la Guerra de 1812. En este último conflicto, Estados Unidos incluso ofreció a las colonias británicas la posibilidad de unirse a la Unión Americana cuando lo consideraran conveniente. Como bien sabe el lector, esa oferta nunca fue aceptada (Hawthorn 2025).

Estados Unidos no compró Groenlandia ni presionó a Dinamarca en la primera década del siglo XX para la venta de la isla más grande del mundo, porque su interés estaba enfocado en la adquisición de territorios tropicales y en experimentar con un nuevo tipo de imperialismo inspirado en la Europa del Tratado de Berlín (1878).

En el periodo de 1898 a 1935, nuestro país vecino anexó o intervino en diversas islas y archipiélagos, como Samoa, Puerto Rico, Guam, Hawái y Filipinas, mientras que también invadió Nicaragua, Honduras, Panamá y México para consolidar su influencia sobre esas regiones. Oficialmente, estas regiones no eran considerados colonias, sino "territorios" administrados directamente por Washington D.C., sin derecho a convertirse en estados de la Unión (Hawthorn 2025).

La razón detrás de estas adquisiciones era clara: la explotación de recursos naturales, el control estratégico de rutas comerciales y el uso de la mano de obra local. Por ejemplo, Hawái suministraba azúcar, Filipinas facilitaba el comercio con China y Japón, y Puerto Rico servía como parada obligada para los barcos que atravesaban el Canal de Panamá y como base militar en el Caribe (Immerwahr 2020).

A partir de la década de 1930, este modelo de colonialismo comenzó a transformarse: Filipinas se convirtió en un Commonwealth con miras a su independencia, mientras que el expansionismo japonés en el Pacífico alteró la relación de Estados Unidos con sus territorios de ultramar. Además, el presidente Franklin Roosevelt impulsó la "Política del Buen Vecino", buscando mejorar las relaciones con América Latina en el contexto de la Gran Depresión y la posible entrada en una guerra mundial (De Loera-Brust 2025).

En teoría, esta política significó el fin de las intervenciones militares directas en la región. Sin embargo, a partir de la Guerra Fría, Estados Unidos utilizó a la CIA para influir en los asuntos internos de diversos países latinoamericanos y asegurar sus intereses estratégicos.

 Oficialmente, la historia cuenta que los gobiernos estadounidenses nunca se sintieron cómodos con la idea de ser una potencia colonial. Las élites políticas e intelectuales se identificaban con los pueblos oprimidos por los imperios europeos, recordando que, hasta 1776, su propio territorio había sido colonia de Inglaterra, Francia o España (Immerwahr 2020).

Con la cesión del Canal de Panamá bajo la administración de Jimmy Carter, el siglo XXI parecía marcar el fin del imperialismo estadounidense en el continente americano (De Loera-Brust 2025). Sin embargo, las intervenciones militares no desaparecieron por completo en América: Regan invadió Granada, Bush padre hizo lo propio en Panamá y, en años recientes, el gobierno de Trump ha reavivado un discurso expansionista que recuerda al de principios del siglo XX (De Loera-Brust 2025).

Trump y su gabinete justifican estas políticas argumentando que es necesario proteger los intereses estadounidenses, incluso a costa de las poblaciones afectadas. Algunos analistas sostienen que esta visión responde a los intentos de una élite oligárquica por contener la competencia de Rusia y China en el hemisferio, asegurando el dominio de Estados Unidos desde el Río Bravo hasta el Polo Norte.

Este enfoque expansionista ha llevado a especulaciones sobre la posibilidad de que Estados Unidos retome su interés por Groenlandia. Tal vez la advertencia de Donald Trump Jr., quien al llegar a la isla declaró ante la prensa: "Seremos buenos con ustedes", sea una señal funesta de lo que está por venir, aunque tal vez sean poluciones nocturnas de un hombre que desea engullir a sus vecinos (Press 2025).

 

(1) Sí le compró a Dinamarca las islas Vírgenes estadounidenses el 31 de marzo de 1917, lo que demuestra el interés de Estados Unidos por los territorios tropicales.

Trabajos citados
«British and American Activities in the Pacific Northwest, 1818-1848Center for the Study of the Pacific Northwest: University of Washington. 9 de enero de 2011. (Último acceso: 31 de enero de 2025).
De Loera-Brust, Antonio. «Latin America’s Trump Backlash Is Already Underway.» Foreign Policy. 14 de enero de 2025. (Último acceso: 31 de enero de 2025).
Hawthorn, Ainsley. «This isn't the first time American leaders have suggested annexing Canada.» CBC. 19 de enero de 2025. (Último acceso: 31 de enero de 2025).
Immerwahr, Daniel. How to Hide an Empire: A History of the Greater United States. New York: Picador, Farrar, Straus and Giroux, 2020.
Online, ET. «The U.S. paid $7.2 million in 1867 for Alaska—how much would it need to buy Greenland now?» The Economic Times. 8 de enero de 2025. (Último acceso: 2025 de enero de 31)
Press, Associated. «Donald Trump Jr arrives in Greenland with message from his dad: 'We're going to treat you well'.» The Economic Times. 8 de enero de 2025. (Último acceso: 31 de enero de 2025)
The Tucson Citizen. «Canada Afraid We Will Annex Greenland.» 15 de agosto de 1902.

 

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