Queridos lectores:
Hoy me permito utilizar este espacio de manera excepcional para hacer público un asunto personal: Después de 27 años de entrega y compromiso con la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) en la radio universitaria, me han venido despojando de mis funciones y recursos laborales por exigir mis derechos al señalar, durante el último año irregularidades, actos de corrupción y encubrimiento de anomalías, así como malas prácticas dentro de la institución que, en lugar de atender las denuncias -agotadas y documentadas en instancias institucionales, que resguardo- y sancionar a los responsables, he sido objeto de represalias y hostigamiento, de discriminación por ser mujer de la tercera edad, siendo sometida a vigilancia indebida, aislamiento y acoso laboral con silencio y omisión por parte de las autoridades. Y a pesar de mi antigüedad -27 años- y desempeño, se me ha negado continuamente una recategorización salarial justa al tener uno de los sueldos más bajos del tabulador.
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Lo más preocupante es que la primera mujer rectora de la BUAP, Dra. María Lilia Cedillo Ramírez, no atienda el oficio emitido por la primera mujer presidenta de México, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, quien solicitó una respuesta formal a mi caso, en el entendido de que la autonomía no está por encima de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
La radio universitaria ha sido mi voz por años; hoy la BUAP intenta silenciarme por exigir justicia. Una institución que calla a una mujer que denuncia, no sólo traiciona sus principios y valores, sino también a toda su comunidad.