Piensa en esto: estás en un cruce de caminos. A la izquierda, un sendero recto, predecible, bien señalizado. Es la opción más lógica, aquella que parece segura porque otros ya la han recorrido antes. A la derecha, en cambio, hay una senda sinuosa, con curvas inciertas y panoramas que no alcanzas a ver del todo. Te emociona la idea de explorarlo, pero también te llena de dudas. ¿Será un atajo o una trampa? ¿Tendrá más obstáculos de los que imaginas o te llevará a un destino que nunca habías considerado?
Todos los días, nos vemos ante este tipo de encrucijadas, tanto en casa como en el trabajo: ¿qué comer?, ¿realizar una nueva contratación?, ¿invertir en un negocio? El punto es que muchas veces decidimos a partir de nuestros instintos, suposiciones y emociones, por lo que caemos en el error. Como estudiante de finanzas, yo, Eduardo Tovilla, aprendí que los datos son los sustitutos perfectos de las corazonadas, pero hay más…
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Chip y Dan Heath, en su libro Decídete (Decisive), abordan este problema y ofrecen un método probado para mejorar nuestro proceso de toma de decisiones. Antes de compartirlo con ustedes, les hablaré un poco sobre los autores.
Chip y Dan Heath son hermanos y expertos en el campo del comportamiento humano y la toma de decisiones. Chip es profesor en la Universidad de Stanford y Dan es investigador y orador reconocido. En el libro Decídete, se centran en los sesgos cognitivos de los que ya les he hablado en otras ocasiones y que afectan nuestras elecciones, y nos dan un plus: una metodología clara para evitarlos.
El problema: nuestra mente nos engaña
La mente tiende a limitarnos sin que nos demos cuenta. Cuando trabajaba en la administración pública, durante nuestras reuniones, además de los sesgos de confirmación, que hacen que busquemos información que reafirmen lo que ya creemos, logré identificar tres errores comunes en quienes participábamos: visión del túnel, emociones momentáneas y el exceso de confianza.
La visión del túnel ocurre cuando solemos enfocarnos demasiado en uno o dos aspectos de la situación, perdiendo de vista el panorama completo. Recuerdo que, en la película Donnie Darko, el protagonista resalta que no todo es amor u odio, hay una gama de emociones entre estas dos, y deben ser tomadas en cuenta: la vida no es tan simple. Y aunque esto parecería complejizar una decisión, en realidad, no lo hace; puede hacernos encontrar una solución que antes no habíamos visto.
Por otro lado, cuando nuestra mente reacciona a corto plazo, podemos considerar que somos víctimas de emociones momentáneas que influyen en nuestras decisiones más de lo que creemos. Cuando dejamos que el miedo, la euforia o la frustración guíen nuestras acciones, corremos el riesgo de tomar decisiones impulsivas en lugar de analizar con objetividad.
Por último, a veces creemos que tenemos más información o control del que realmente poseemos, y eso es exceso de confianza. Este nos lleva a sobrestimar nuestras capacidades y a minimizar riesgos o puntos de vista alternativos, afectando la toma de decisiones de manera significativa.
Ahora que ya hable sobre estos errores, les compartiré el método WRAP que ofrece los autores en el libro. Consta de cuatro aspectos:
- Widen Your Options (Amplía tus opciones): En lugar de limitarte a una sola alternativa, considera múltiples escenarios. Por ejemplo, en una empresa, en lugar de decidir entre "despedir a un empleado o mantenerlo", se pueden explorar opciones como reubicarlo en otro puesto o darle capacitación adicional.
- Reality-Test Your Assumptions (Pon a prueba tus suposiciones): En vez de confiar ciegamente en tu intuición, busca pruebas objetivas. Por ejemplo, si estás considerando cambiar de carrera, habla con personas en ese campo en lugar de asumir cómo será tu futuro.
- Attain Distance Before Deciding (Toma distancia antes de decidir): Las emociones nublan el juicio. Un buen truco es preguntarte: "Si alguien más estuviera en mi lugar, ¿qué le recomendaría hacer?". Esto ayuda a ver las cosas con más claridad.
- Prepare to Be Wrong (Prepárate para equivocarte): No asumas que tu decisión será perfecta, planea qué harás si las cosas no salen como esperas. Empresas exitosas crean "plan B" y "plan C" antes de lanzarse a nuevas iniciativas.
En el libro, los hermanos Heath narran el caso de Quintiles, una empresa de investigación médica que enfrentó una crisis en la década de 2000. Su CEO tenía dos opciones: vender la compañía o seguir luchando por mantenerla a flote. En vez de caer en la visión de túnel, aplicaron el método WRAP y descubrieron una tercera opción: reestructurar la empresa y buscar nuevos socios estratégicos. La decisión salvó la empresa y la convirtió en una de las más exitosas del sector.
A lo largo de mi vida profesional, he trabajado creando un mapeo mental de todos los proyectos que he tenido a mi cargo, y ese mapeo siempre incluye los diferentes escenarios que podrían darse, incluso los adversos. ¿Por qué? Porque considero que anticiparlos hace que, en caso de presentarse, el análisis previo facilite la solución. Y si no suceden, mucho mejor. Tener "la película completa" me da más control sobre las decisiones y reduce la incertidumbre.
Este enfoque también lo apliqué en la vida empresarial, especialmente con el club de pádel Match Point. Desde su concepción, pasé por el proceso de definir dónde crearlo, cuántas canchas tendría, si incluiría cafetería o si sería sólo para socios. Todo fue una aventura maravillosa, y gracias al mapeo mental previo, cada decisión fue más fácil y llevadera. Incluso el escenario actual —sólo conservar la marca— lo consideré desde el inicio. Lo que me auxilió fue visualizar múltiples caminos antes de tomar una decisión.
Creo con firmeza que tomar mejores decisiones no es cuestión de inteligencia, sino de proceso. Te aconsejo que apliques el método WRAP en esa decisión que has estado postergando, los resultados realmente podrían sorprenderte.