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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Circulación asfixiada

Sobre la crisis del transporte en México en medio de una sociedad de consumo

Silvino Vergara Nava

Licenciado en Derecho por la Escuela Libre de Derecho, maestro en Derecho (Ibero Puebla), doctor en Derecho por la Universidad Panamericana y también por la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Desde 1997 es titular del despacho Consultoría Contencioso Administrativa. Ganador del Premio Nacional a la Investigación Jurídica.

Martes, Febrero 18, 2025

“La economía de consumidores vive
de la rotación y la renovación de las
mercancías y prospera más cuanto
mayor es el volumen de
dinero que cambia de manos.

Zygmunt Bauman (1925-2017)

En esta sociedad actual, una sociedad de consumo, multiplica en cada momento más las necesidades de consumir productos o servicios. Si retrocedemos el tiempo podemos observar que anteriormente, no consumíamos como ahora lo hacemos, es más, no estaba mal visto que los hijos menores usaran la ropa de los hijos mayores, que los muebles pasaran por algunas generaciones.

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Sin embargo, esto ya no se ve tan apropiado en esta vida consumidora, basta con observar que, a partir de la pandemia, multiplicamos el consumo con la venta por medios electrónicos, que si bien, esto ya existía, se fue multiplicando constantemente con la pandemia, por ello es que, a muchos no se les quita de la cabeza que ese virus fue un invento de laboratorio, ya que provocó que los seres humanos cambiáramos muchas de nuestras rutinas, una de ellas es el consumo desde la comodidad del hogar.

Recordemos que, en los tiempos de la premodernidad, las personas consumían lo que esencialmente requerían, lo indispensable. Los utensilios de cocina, por ejemplo, pasaban de manos por generaciones; las famosas ferias se situaban una vez por año para que se concentraran los mercaderes y pudieran vender sus productos en las poblaciones más alejadas, y había que esperarlos un año o más, para volver a ver esos productos. La vida no era de consumo, la vida era de producción, de trabajo, sobre todo en el campo, en la vida rural.

Ahora las cosas han cambiado drásticamente, es más, no se requiere de contar con productores. En el actual capitalismo que nos gobierna a nivel global, lo que nos corresponde es volvernos consumidores, dicho sea de paso, por eso las políticas públicas mundiales atienden a eso, a promover consumidores, no trabajadores, eso de fomentar el empleo es de otras épocas, por eso es que se han aumentado las versiones de las pensiones, sea para adultos mayores, para estudiantes, para personas incapacitadas, para mujeres, para los miembros de los pueblos de origen, etc., pues lo que se requiere es inventar más consumidores de las mercancías que circulan.

Uno de los más graves problemas en México es la transportación de esas mercancías, pues en nuestro país no contamos con las vías más apropiadas para ello. A los ciudadanos se les tiene asfixiados con las carreteras con que se cuenta, no hay otra opción de transporte que las carreteras de nuestra nación; las que son autopistas en pésimas condiciones y qué decir de las carreteras federales y otros caminos de menor tráfico, incluso, los asaltos no se detienen.

La reforma constitucional del año de 2019 de la administración pública federal anterior, sobre el artículo 19, para implementar el delito de robo de transporte en carreteras con prisión preventiva oficiosa, no resolvió nada, al contrario, se han incrementado los robos en las carreteras.

Además de esas pésimas condiciones de las vías de comunicación, la inseguridad que existe en las mismas, resulta que en esta nación, en donde rige el principio “que cada quien haga lo que quiera”, se toman por cualquier persona las carreteras, como si ese fuese el mejor medio de defensa para exigir derechos; por lo menos eso es lo que han aprendido y hacen rutinariamente algunos de los miembros de las poblaciones como Santa Rita Tlahuapan, que cada que se les ocurre cierran la autopista, sin que nadie lo impida, poniendo en riesgo, ya no las mercancías, sino las vidas de miles de personas que circulan en esas autopistas, la mayoría por necesidad.

Pero, eso no es todo, resulta que adicionalmente, bajo esa máxima que gobierna en este país de “que cada quien haga lo que quiera”. Resulta que hay una gran desorganización, falta de control y orden en el transporte de mercancías en las carreteras, que desafortunadamente, no provoca limitar o impedir la circulación de las mercancías, sino que lo más lamentable es las muertes sistemáticas de seres humanos en las carreteras y autopistas por camiones, vehículos que están en pésimas condiciones para circular.

La falta de revisión sin mantenimiento, hacen que cada vehículo pesado que transporta mercancías se vuelvan un peligro latente, y, a eso hay que sumar, la situación en que viven y son pagados los conductores de esos vehículos, muchas de las ocasiones, por ganar unos pesos más, resulta que conducen más del tiempo adecuado, no van acompañados por otro conductor porque eso es un costo adicional para las empresas, y por tanto lo que deberían de conducir dos personas lo hace una, con los trucos que se conocen en el ambiente para prolongar las horas de trabajo, sin que alguien se le ocurra en esas carreteras verificar el estado físico de los conductores.

Por eso es que resulta tan rutinario que una carretera quede paralizada de no ser por un asalto, es por un accidente, o bien, por la toma de esas vías para alguna reclamación o demanda.

Por eso es que, estos cierres de las carreteras ya no son noticia, a ningún medio le interesa publicar que en alguna carretera no se puede circular, como sucedió el jueves 13 de febrero de 2025, que la autopista estuvo cerrada por más de seis horas por un accidente de un autotransporte, en tanto miles de vehículos detenidos, que ya tampoco es noticia, y lo único que se demuestra es que, los ciudadanos vivimos asfixiados en las carreteras y desde luego, consumiendo.

(Web: parmenasradio.org)

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