Un estudio reciente de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos de América, que involucró a casi 10,000 adolescentes muestra que ciertas regiones de la corteza cerebral, la parte superficial de nuestro cerebro, tienen una estructura diferente. Lo anterior con base en imágenes de resonancia magnética en adolescentes que después muestran una mayor posibilidad de consumir drogas como el alcohol, tabaco o marihuana.
Esto implica que la estructura de la corteza en la pubertad puede favorecer el consumo de drogas, y esto coincide con el momento en que más expuestos están los jóvenes a las sustancias adictivas, esto es entre los 15 y los 18 años.
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Dado que es la corteza cerebral es la responsable de las funciones cognitivas superiores como el aprendizaje, la memoria, el lenguaje, el control del estado emocional y la toma de decisiones, es relevante conocer también los cambios en la estructura de la corteza cerebral de aquellos jóvenes que ya han consumido drogas en su adolescencia.
De esta forma se pueden diseñar intervenciones tempranas para aquellos jóvenes con mayor susceptibilidad a consumir drogas, que sean informados de su mayor riesgo a padecer adicciones y que sus padres también sepan de este riesgo. Estos hallazgos de imagenología cerebral deberían seguirse por muchos años, para determinar sí los cambios estructurales del cerebro cambian con la edad, y que sucede en aquellos que consumieron drogas cuando son adultos
El problema global de las adicciones debe ser abordado con las mejores herramientas a disposición de la medicina como lo son las imágenes del cerebro. Pero también las adicciones deben abordarse en sus orígenes sociales y económicos, para que tengamos un abordaje holístico y de esta forma confrontar a este flagelo social desde todos sus frentes.