Ya está disponible el Anuario Estadístico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla 2023-2024, de manera que podemos establecer una serie de comparaciones con el anuario del ciclo anterior 2022-2023.
Tomemos la tasa de ingreso calculada sobre el número de aspirantes y el número de inscritos.
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Para el nivel medio superior el número de aspirantes fue de 18,664 y el de inscritos fue de 8,904, equivalente al 47.7% del total.
En el caso de la licenciatura el número de aspirantes fue de 62,395 y el de inscritos fue de 19,908, equivalente al 31.9% del total.
Estos números son decepcionantes, pues para el ciclo 2022-2023 en el nivel medio superior hubo 15,495 aspirantes y 8,443 inscritos, equivalentes al 54.48%. Además, en el nivel de licenciatura hubo 57,153 aspirantes y 19,539 inscritos, equivalentes al 34.18%.
Esto significa que si tan sólo se hubiera mantenido el porcentaje de admisión del 2022-2023, habrían ingresado 1,264 estudiantes más en el nivel medio superior; y 1,418 estudiantes más en la licenciatura.
La diferencia porcentual no es menor, puesto que en el nivel medio superior la tasa de admisión disminuyó 6.78 puntos; y en el nivel de licenciatura disminuyó 2.28 puntos. Estos números representan un total de 2682 proyectos de vida truncados. En realidad, con una tasa de admisión en la licenciatura de 31.9% se está truncando el proyecto de vida de 42,487 estudiantes.
Esta situación contrasta enormemente con la declaración de la doctora Sheinbaum respecto a su objetivo de aumentar la matrícula en las escuelas públicas: “Se va a entrar en contacto con las universidades autónomas de los estados, la UNAM, para ver qué capacidad tienen de crecer. Por supuesto, poniendo los recursos dedicados a la docencia y a la investigación, no a la burocracia, sino que la gran mayoría de los recursos, el 99 por ciento, vayan al desarrollo de nuevos espacios, de nuevas matrículas.” (El Financiero, octubre 23, 2024).
De acuerdo con Hugo Aboites (La Jornada, 26 de octubre de 2024), “de 2019 a 2024 la matrícula pública superior cayó de ser 70 por ciento a 61 por ciento del total (SEP: Principales cifras…). Y los 330 mil nuevos lugares no detendrán la caída ni la creciente privatización.”
Según lo anunciado por la doctora Sheinbaum “con estas instituciones vamos a crear 330 mil lugares nuevos en todo el país. En la Rosario Castellanos, 150 mil espacios nuevos a lo largo del sexenio; salud, 25 mil lugares; Universidades Benito Juárez, al menos 40 mil, aunque tienen opción de más; Tecnológico Nacional de México, 85 mil e IPN con 30 mil” (La Jornada, 23 de octubre de 2024)
En La Jornada Zacatecas del 24 de octubre de 2024 se alude a lo dicho por la Presidenta de México: “Enfatizó que estas universidades cambian el modelo de ingreso a la educación superior al eliminar la aplicación de exámenes y sustituirlos por cursos propedéuticos.”
Es indudable que las políticas de ampliación de la matrícula valen tanto para las universidades públicas no autónomas como autónomas, en el sentido de que el diálogo con éstas estará encaminado a establecer claramente las condiciones de dicha ampliación. Y, al respecto, vale la pena resaltar dos señalamientos muy relevantes: el primero, que el apoyo estará dirigido a la docencia y a la investigación, no a la burocracia; el segundo, que se eliminará el examen de admisión y en su lugar se ofrecerán cursos propedéuticos.
En cuanto a la primera, podríamos pensar que lo que se necesita, al menos, es incrementar el salario de los profesores(as) de asignatura, que son los que llevan la mayor carga de horas clase, así como crear las plazas necesarias para alcanzar la profesionalización de la carrera académica.
Respecto a la segunda, es la primera vez que se ofrece una solución académica para no hacer del examen de admisión un embudo, como lo bautizó la doctora Sheinbaum. El examen de admisión sólo sirve como pretexto para eliminar, en cambio ofrecer un curso propedéutico cumple con varias expectativas de los(as) estudiantes. Esto es así porque el(la) estudiante entra de lleno en la materia de la carrera elegida y eso le permite confirmar su elección y, además, adquirir desde que entra en el nivel superior los conocimientos propios de la disciplina elegida.
Esta medida es verdaderamente trascendente, puesto que lleva a eliminar los “troncos comunes”, de área o instrumentales, que sólo han servido para elevar la deserción escolar, pues los primeros semestres de las distintas licenciaturas se han vuelto una prolongación del nivel medio superior.
Sin embargo, no se trata de eliminar materias, sino de encontrarles el lugar apropiado dentro de cada plan de estudios. El diseño de estos cursos propedéuticos sólo lo pueden realizar las respectivas academias: definir qué cuerpo de conocimientos son los indispensables para introducir al alumno(a) al estudio de la carrera escogida.
¿No les parece a ustedes de la mayor importancia poner inmediatamente en práctica estas medidas en nuestra universidad con el fin de hacer realidad la obligación del Estado de ofrecer educación gratuita para todas y todos nuestros jóvenes?