Tras revisar las propuestas de política exterior de Morena, del Partido Acción Nacional (PAN) y del Partido Revolucionario Institucional (PRI), así como las de Movimiento Ciudadano puedo decir que todas tienen en común la ausencia de una política exterior realista, bien diseñada y alineada a las políticas internas. Aunque hay de casos a casos, hay partidos que reflejan más profundamente su ignorancia sobre el tema y su incomprensión de por qué el contexto internacional es relevante para los intereses de nuestro país.
Dicho esto, solo hago la aclaración de que no consulté las propuestas del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que forma parte de la alianza del PAN y del PRI y las de los partidos del Trabajo (PT) y del Verde Ecologista de México que están en coalición con Morena debido al tiempo que disponía; sin embargo, no está de más darles una lectura para hacer una comparación más completa de qué piensan de la relación de México con el mundo los que pretenden gobernarnos.
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Esta ausencia de protagonismo de la política exterior no es un tema nuevo, en general, las y los candidatos rara vez le dan el peso que ésta debería tener dentro de sus propuestas electorales y menos lo hacen en el momento de ejecutar dicha política. Si elaboráramos, por ejemplo, un análisis comparativo de las estrategias de política exterior de China, EE.UU. y México, sin duda alguna nuestro país quedaría en una posición desafortunada e incluso vergonzosa.
Para aquellos que argumenten que el tamaño de nuestro país y sus condiciones no se pueden comparar con estas dos potencias quiero decirles que es cierto, lo que me lleva a mi segundo punto: en las propuestas señaladas se habla de “posicionar a México en el mundo” o de “elevar su posición global”, pero no hay ningún plan objetivo y claro para llevarlo a cabo. En cambio, resulta más sencillo hablar de “de la construcción de vínculos de nuevo tipo con el vecino del Norte”, de “crear zonas económicas especiales”, o de “jugar un papel activo en la defensa de la democracia y los derechos humanos ahí donde se violenten” sin dimensionar lo que estos planteamientos implican y sin reconocer las capacidades reales con las que cuenta el país para lograrlo.
En el caso de Morena, la cuestión internacional se aborda literalmente en dos párrafos de las 28 páginas que tiene su plataforma. Ahí, se sostiene que el primer gobierno de la 4T “ha recuperado la dignidad y la eficacia tradicionales de la diplomacia mexicana y ha conseguido recuperar la presencia de México en el concierto de las naciones…” lo que es falso, pues nuestro actuar en el exterior ha sido lamentable: lejos de tener una diplomacia efectiva, más bien se han tenido tropiezos históricos como el que tres países hayan nombrado al embajador o embajadora mexicanos como persona ‘non grata’ lo que nunca antes había ocurrido, así como la ausencia del Ejecutivo en foros internacionales importantes como el G-20 o en la reuniones de la Asamblea General de Naciones Unidas, entre una larga lista de ejemplos más. Además, lo que la ciudadanía tiene que conocer son propuestas sobre lo que se planea implementar durante el nuevo gobierno, no supuestos logros del mandatario actual.
Por otro lado, también se aborda el tema de las relaciones con EE.UU. al señalar que se construyeron “vínculos de nuevo tipo con nuestro vecino del Norte, caracterizados por la defensa de la soberanía nacional, el respeto mutuo, la colaboración y el diálogo” lo que ha llevado “a la solución de diferencias particulares en las instancias pertinentes…”, como si no lleváramos casi seis años implementando una política migratoria que EE.UU. nos impone, como si varios candidatos republicanos no hubieran hecho amenazas de mandar tropas a la frontera, aunque eso implique una invasión al territorio mexicano, como si no hubiera ninguna controversia significativa en la implementación del T-MEC y, simplemente, como si no fuera evidente el deterioro de la relación bilateral con nuestro socio comercial más importante.
Más allá de esto supuestos logros, el documento del partido que hoy gobierna carece de propuestas para la relación de México con el mundo y especialmente con nuestro vecino. A partir de ello podemos imaginar que continuaremos con una política exterior fallida y que seguirán los fracasos en esta materia.
En el caso de las propuestas del PAN y del PRI, aunque son más extensas que las de Morena y las de Movimiento Ciudadano, tampoco tienen un desarrollo coherente. Más bien son una especie de ‘discurso’ que menciona los aspectos que queremos escuchar, pero que carece de un fondo que sustente la forma. Por ejemplo, en la propuesta del PAN sobre una “política migratoria centrada en las personas”, es decir, que se diseñe desde una perspectiva de derechos humanos, encuentro muchas contradicciones: se habla del “trato digno y justo en la frontera”, pero se señala que no se dejará de lado la perspectiva de seguridad nacional y que por eso hay que revisar el marco normativo de la seguridad humana. Me pregunto ¿qué entienden por seguridad humana?, ¿cómo la definen?
Siguiendo con este punto, en este mismo apartado otra propuesta es “fortalecer la seguridad en las fronteras y garantizar la migración ordenada y segura para todas las personas”, intriga la parte de una migración ordenada y segura, pero la realidad es que esto no es viable mientras prevalezcan los peligros a los que se enfrenta cualquier migrante (trata de personas, secuestros, extorsiones, violaciones de DDHH) y si para llegar a esa migración “segura” la solución es la seguritización de la frontera, entonces no hemos aprendido nada de la crisis actual. Asimismo, se menciona que se debe “atender de manera focalizada las causas estructurales de la migración”, pero en ningún punto se dice cómo se hará y estamos hablando de múltiples causas que, además, se interrelacionan y que sobrepasan al territorio mexicano.
En el caso del PRI, se propone “fortalecer las relaciones internacionales de México para impulsar la diplomacia para el desarrollo y la defensa de los derechos humanos y migrantes” mientras que, al mismo tiempo, se habla de “trabajar con los países vecinos de México para combatir el crimen organizado, la migración irregular, y otras amenazas transfronterizas…” ¿Combatir? Entonces la migración ‘irregular’ se ve como una amenaza para el país… pero eso sí hay que defender los DDHH de los migrantes ¿así o más incongruente?
En otros temas, se propone también “impulsar la concreción de un tratado de libre comercio con República Dominicana y generar junto con ese país hermano una sinergia multilateral, en apoyo de una solución pacífica en favor de la gobernabilidad y el desarrollo de Haití” ¿Realmente México es el actor ejemplar para proponer soluciones de gobernabilidad? Ante la propia crisis de violencia e inseguridad que vive el país es poco creíble y viable que tengamos la capacidad de ayudar a Haití y menos con un tratado de libre comercio con un país que históricamente tiene una relación tensa con los haitianos. De ahí la importancia de conocer y entender el contexto internacional actual y qué tipo de políticas públicas pueden desplegarse desde la perspectiva de las relaciones internacionales.
Podría seguir dando muchos ejemplos de las propuestas de ambos partidos, pero el punto al que quiero llegar es que es más de lo mismo y de lo que cada elección sacan a relucir las y los candidatos: “más alianzas estratégicas con Europa y Asia”, cuando seguimos siendo sumamente dependientes de EE.UU.; “revitalizar el multilateralismo” cuando no tenemos iniciativas reales que lo promuevan y que en verdad tengan un objetivo concreto. Repito, no hay que dejarse llevar por ideas que suenan bien, pero que no tienen ni pies ni cabeza.
Finalmente, en el caso de Movimiento Ciudadano debo decir que el único intento de propuesta que se menciona es “poner en marcha una Política Exterior de Estado que identifique con claridad los intereses nacionales de una sociedad con grandes brechas de desigualdad entre sus miembros y que requiere de la cooperación internacional para enfrentar los retos del desarrollo nacional”. De ahí, lo que resta de los escasos párrafos que le dedicaron a la temática de política exterior no es más que una crítica de todo lo que el gobierno actual ha hecho, pero reitero una vez más, la ciudadanía no quiere saber cuáles son los errores del adversario lo que quiere son propuestas innovadoras, claras y viables, las cuales al parecer son muy complicadas de elaborar para los distintos partidos.
El día en que nuestros candidatos y también los ciudadanos entendamos la relevancia de conocer y comprender el panorama internacional, así como la importancia de tener una política exterior coherente con las políticas internas, será el día que tengamos la oportunidad de comenzar a avanzar en temas que concebíamos como perdidos. Con esto no afirmo que un buen diseño de política exterior sea la solución a todos los problemas, pero sí es una manera mucho más asertiva de abordarlos. México está inserto en un mundo complejo y su política exterior debe ser capaz de reflejar dicho dinamismo y de proponer maneras eficaces para conducir al país a través de esa orbe.
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