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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Nace una nación? ¿México?

Un hecho histórico de la fusión de la civilización originaria de la gran Tenochtitlan con la europea

Antonio Tenorio Adame

Licenciado en Economía por la UNAM, y docente en la BUAP. Fundador de la Academia de Historia y Crónica Parlamentaria y cofundador de la Asociación de Periodistas Democráticos junto con Renato Leduc. Ha sido diputado federal en diversas legislaturas, desde donde ha impulsado la apertura democrática. 

Domingo, Mayo 19, 2024

Hace 500 años el 13 de mayo de 1524, tres años después de la caída de Tenochtitlan, llegaron a Veracruz, a San Juan de Ulúa, doce frailes franciscanos con la misión de evangelizar a la población originaria.

Un hecho histórico de la fusión de la civilización originaria de la gran Tenochtitlan con la europea. Este mestizaje fue la semilla ¿de la enseñanza?; o ¿de la cultura nacional?, o simplemente ¿fue el germen del largo proceso de la formación de la Nación llamada largos siglos después México?

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Los reclamos de la minoría

Hernán Cortés, siempre alerta de una rebelión indígena, había insistido en reiteradas peticiones a la Corona la necesidad de redimir al pueblo conquistado llamado a ser protegido por la reina Isabel la Católica al incluirlos como súbditos suyos.

La tarea en extremo complicada se convirtió un gran reto cultural lleno de obstáculos, entre otros, la enseñanza de la doctrina se enfrentaba a las dificultades de entendimiento de una lengua común, en consecuencia, la divulgación de la fe dependió de la retención de la memoria, el entendimiento fue con base a señas antes que oral, además de confrontar la traducción de las lenguas maternas se acudía a un tercer idioma, el latín, considerado el apropiado por el Vaticano.

La evangelización fue calificada de conquista espiritual, por unos, quienes estimaban un proceso salvacionista, el desplazamiento del poder imperial ibérico para expandir el dominio en los nuevos territorios, tanto por la fuerza de las armas, como su complementación por el rescate humanitario de los incrédulos; para otros, la labor de los misioneros correspondía simple y llanamente a la expansión de la fe acreditada por el credo cristiano establecido en Roma.

De acuerdo con la opinión de Braudel, Europa se encontraba dividida en tiempos del primer viaje de Colón al Nuevo Mundo en la Europa del sur que correspondía a los reinos más poderosos y ricos y la Europa del Norte, cuya pobreza era devastadora con epidemias y sobrepoblación. Estas condiciones explican el impulso promotor de desarrollo de los imperios ibéricos, y la participación posterior de la región norte donde además de la Reforma religiosa se abrió la salida del Báltico como ruta para alcanzar América, como señala John H. Elliot, la llegada a la Bahía del Hudson de los peregrinos del Mayflower se dio 85 años más tarde, en 1606.

A la vez de esta señalada fecha de redención espiritual el órgano de poder de la Iglesia fundada por San Pedro comenzaba a sufrir el mayor acoso de su historia, encabezado por el monje dominico alemán, Martín Lutero. El 31 de octubre de 1517 clavaba en la Catedral de Worms sus famosas 95 tesis donde proclamaba el retorno a la mística originaria del cristianismo opuesto a los derroches fastuosos de la clerecía dominante.

Además, reclamaba la relación con Dios sin intermediarios, lo que significaba el saber leer y disponer de una biblia con la cual se apoyaba en el impacto cultural la revolución de la imprenta, basada no solo en la multiplicación de la difusión de ideas y conocimiento por medios impresos sino también en la formación de un público capaz de sostener un mercado de consumo.  Por tanto, se dio una doble revolución en términos de libertad de credo a la vez de formas de organización social ante el surgimiento de un nuevo personaje social, el lector, y más tarde la libertad de expresión.

La lucha de ideas se transformó en una guerra religiosa que dividió el poder omnímodo del Vaticano y diversificó el ejercicio de las religiones con mayor grado de influencia en el área anglosajona del norte de Europa.

Por la mayoría

Las condiciones del desplazamiento de los nuevos pobladores europeos de los territorios encontrado por Colón, llamados Indias Occidentales, fueron respaldados por la Bula papal de Alejandro VI quien le otorgó a España y Portugal su legitimidad para su ocupación, se vieron marcados por dos esquemas de dominio colonial, el ibérico de Portugal y España, en tanto para Roma fue considera como una compensación ante la pérdida de feligreses y territorio ocasionado por la Reforma de Martín Lutero.

Por su parte, el proyecto anglosajón no requería de mayor apoyo de legitimidad debido a que los territorios ocupados no eran disputados, más bien se consideraban hostiles poco atractivos por su baja productividad sujetos al adversidad climáticas, sin disponer del atractivo de minerales preciosos, oro y plata, como tampoco contaban con núcleos de población de los cuales se disponían de fuerza de trabajo, más bien la ocupación poblacional del septentrión se realizó, en sus inicios,  en condiciones precarias de limitadas dimensiones de economía familiar, pero con un sistema ideológico religioso basado en el principio del pueblo elegido, pero condicionado por su sobreestima de la supremacía racial por lo que su intención de convivencia y relación social se circunscribió a evitar su integración con los extraños para mantenerse y reproducirse solo entre sus semejantes, de color de piel y de compartir su religión, por lo que se mantuvo la pureza étnica y se rechazó el mestizaje abriendo paso a la exclusión (indios) de otras personas ajenas a su comunidad y modo de pensar, como sí ocurrió en el modelo colonial de origen ibérico . De tal suerte, el filósofo Juan A. Ortega y Medina concibe que la razón de las doctrinas del Destino manifiesto fue concebida a partir de esta composición de valores.

La evangelización del área hispana se inició con la diferenciación a los seguidores del Corán a quienes se combatió como infieles, con intención de eliminar como se razonaba en el libro “Summa contra gentiles”, de Santo Tomás de Aquino. Por su parte, la reina Isabel la Católica protegió a los indígenas a quienes se les reconoció como súbditos, además se estimó como personas de razón tal como se concluyó los debates entre Fray Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda (1516) en Valladolid donde se reconoce a los indígenas como seres humanos.

Lo anterior no impidió que la explotación de la mano de obra indígena no se diera con diferencias en el reconocimiento de derechos y responsabilidades, con una cobertura de la creación de repúblicas de españoles y de indígenas respectivamente. Mientras que en las colonias de origen inglés se dio con más respaldo el sistema de esclavos al pasar del sistema agrícola en dimensión, como eje fundamental de fuerza de trabajo, en las colonias españolas se recurrió la esclavitud como complementaría.

Si bien la Reforma y la imprenta posibilitaron la difusión de la alfabetización en el modelo de colonización anglosajona, como una disponibilidad de acceso a la modernidad; por otra parte, se adherían frenos y obstáculos en cuanto a la integración de los colonos con los pueblos indios al contener valores de supremacía al auto estimarse como “pueblo elegido” por la Divinidad creadora, a partir de sobrevalorarse dando lugar a un sistema de confinamiento de las tribus indias en los llamadas reservas.

El rechazo al “otro” se alimentó de la “supremacía blanca” que luego sería expresado como “exclusión”, “racismo”, “discriminación”, formas invariables de deshumanización.

En cambio, en la Nueva España se alentó la relación entre europeos y población nativa.  El mestizaje fue prolijo en cuanto a una diversidad de combinaciones entre la población originario y los extranjeros, los que se multiplicaron al mezclarse en cada generación siendo una sociedad basada en castas. Estas se multiplicaron progresivamente sin ninguna restricción solo que al llegar al momento de la aprobación de la definición de quienes eran españoles en la Constitución de Cádiz, en 1812, en su artículo 5º señala Son Españoles: Primero: Todos los hombres libres nacidos y avecindados en los dominios de las Españas, y los hijos de éstos”. En su artículo 22 condiciona el carácter de Español a quienes disponen de “pureza de sangre”.

Entre el modelo norteamericano y el hispanoamericano se dieron diferencias, el primero se enmarcó en la exclusión y supremacía, el cual derivó en racismo y discriminación, mientras promovió una sociedad estratificada abriendo la oportunidad al paternalismo patriarcal del Estado a los indígenas, quienes fueron sometidos con fines de explotación económica en la diversidad de abusos sobre su mano de obra.           

Los proyectos de ocupación poblacional de América, español-castellano y el anglosajón diferían en cuanto a la propiedad. El primer sistema descansaba en la legislación del medioevo, confería la propiedad de la tierra en la superficie a particulares y en el subsuelo corresponde al monarca; en cambio en el derecho anglosajón el derecho de la tierra en subsuelo y subsuelo corresponde al individuo. De tal modo, esta diferencia fijó una de las funciones del Estado sobre el mercado al otorgarle el derecho a la propiedad originaria a la Nación en el caso mexicano durante el Virreinato y restableciéndolo en el artículo 27 en la Constitución de 1917.

La promulgación constitucional

A medio milenio de la llegada de la vanguardia cultural europea, se aprecia que América es un continente que abarca su continuidad espacial al cubrir los paralelos de la tierra de polo a polo; en él caben todos los mundos posibles de organización social.

La diferencia prominente entre norte y sur parte de la población originaria, cuya organización social se fundamenta en un orden comunitario; en tanto, el norte se asienta como cabeza del imperio cuya organización individualista se extiende con el mercado.

La migración de estos tiempos marca el nuevo desafío de una lucha de cuerpos en pugna por ocupar los espacios. Su agravamiento o solución abrirá las puertas al futuro para alcanzar un mejor humanismo o retroceder ante la debacle.

 

Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente la línea editorial de e-consulta.

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