El estado de Puebla es una entidad en constante crecimiento y evolución, considerada dentro de la lista de las 84 ciudades más importantes del país, con una población de 6.5 millones de habitantes que en algún momento se desplazan de un punto a otro y que requieren medios de transporte para hacerlo.
Según cifras estimadas de la Secretaría de Movilidad y Transporte, en el territorio poblano se cuenta con un registro de 400 mil camiones de pasajeros en servicio y circulando, con motores a gasolina y diésel, activos por más de 15 horas con recorridos por las principales calles y avenidas de la ciudad capital y en los 217 municipios.
Si tomamos en cuenta estos factores, se desprenden indicadores sobre un incremento en los niveles de contaminación, que en momentos disminuyen la calidad del aire en detrimento de los poblanos y, por consiguiente, los impactos negativos comienzan a hacerse notorios en la salud de las personas.
Esto nos lleva a prestar atención al problema social de la contaminación, el cual se asocia al cuidado del medio ambiente, debido a que los procesos de combustión en los camiones impactan en la capa de ozono y dan pie a empezar a observar cambios que generan fenómenos que alteran el desarrollo natural del ambiente.
Puebla, como una entidad cosmopolita, pluriétnica y cultural, no puede quedar al margen de los procesos de modernización implementados en otras ciudades importantes en el mundo, donde el uso de la tecnología resulta indispensable, y adoptan medidas preventivas para el cuidado del medio ambiente como la utilización de vehículos híbridos y eléctricos, que pueden sustituir a las unidades que funcionan con combustibles fósiles.
En el estado, tenemos que empezar a considerar opciones como estas para mejorar la calidad del aire, el cuidado del medio ambiente y disminuir los fenómenos provocados por el cambio climático como consecuencia de los altos índices de contaminación que empezamos a experimentar.
Una opción planteada por especialistas es llevar a cabo la conversión de motores de gasolina o diésel a motores eléctricos en los camiones de transporte público de pasajeros, cuyo proceso se desarrolla en un periodo de dos a tres meses y que además de impactar para disminuir los índices de contaminación, también tendría un efecto en los costos de producción al reducir hasta en un 70 por ciento el costo del consumo elevado de gasolina.
La propuesta tendría que ser integral, al considerar un programa de empleo temporal mediante el cual los trabajadores del volante puedan recibir apoyo mientras la unidad esté fuera de circulación durante el proceso de modificación y pruebas.
La prueba piloto se llevaría a cabo en el municipio de Puebla, que es la ciudad con el mayor número de camiones de pasajeros registrados. Se empezaría con un promedio de mil unidades, y la inversión consideraría un 40 por ciento de subsidio por parte de las autoridades. De esta manera, la entidad poblana se mantendría dentro de los procesos de modernización, crecimiento y evolución, poniéndose a la altura de las grandes capitales del mundo, las cuales apuestan al cuidado del medio ambiente.