Seguramente muchos lectores han sido cautivados por la serie “El problema de los tres cuerpos”, misma que se puede ver en una popular plataforma de streaming. Incluso algunos colegas me han escrito para comentar sobre la extrapolación de las leyes físicas que conocemos para fundamentar la misma, mientras otros amigos curiosos me han escrito también para preguntar sobre los temas que los dejaron intrigados, incluidas las posibilidades futuristas que aparecen en la serie. Sin ánimo de hacerle al spoiler, nos gustaría comentar algunos puntos cautivantes de dicha serie.
De entrada podemos decir que la serie, basada en la novela de Liu Cixin del mismo nombre, aborda el tema de la posible existencia de una civilización extraterrestre y su interacción con la humanidad. En la serie se presenta un reto fundamental para los seres humanos, representado por la futura llegada de alienígenas que saben de nuestra existencia y han iniciado el viaje a la tierra.
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En el planteamiento inicial de la serie se responde de alguna manera a la famosa paradoja de Fermi, que consiste en plantearnos cómo es que habiendo tantos miles de miles de millones de estrellas, que habitan en otras tantas galaxias, pareciera que estamos solos en el universo.
Los científicos calculan que una galaxia típica como la nuestra, alberga un mínimo de cien mil millones de estrellas (100 000 000 000 = 10^11). Los datos recopilados por el telescopio espacial Hubble hasta 2016, sugería que hay unos 2 x 10^9 galaxias en el universo. Con esa estimación de estrellas por galaxia, podemos decir que en nuestro universo hay un número enorme de estrellas: 200 000 000 000 000 000 000 (un dos seguido de 20 ceros, 2x10^20). Esta estimación concuerda con la estimación del astrónomo Erik Zackrisson, obtenida mediante una simulación numérica por computadora, quien afirmó que en el universo podría haber unos 70 quintillones de planetas (7x10^20). En la ciencia se trata de probar cada afirmación, y actualmente sabemos que muchas estrellas contienen planetas; a la fecha (2021) se han confirmado 4862 exoplanetas.
Siendo muy probable que existan muchos planetas con alguna forma de vida inteligente, ¿dónde están esas otras formas de vida o por qué no se han comunicado con nosotros?
En ese universo tan vasto, con tal cantidad de astros, debe existir una enorme posibilidad de realizaciones de sistemas planetarios, formados con tantos elementos de la tabla periódica, y que deben aparecer en una diversidad impresionante. En el mismo sistema solar tenemos planetas pequeños, gigantes, unos fríos y otros endiabladamente calurosos, con atmósferas tóxicas o benévolas, o incluso alguno donde llueven diamantes.
Es posible -sugiere la serie-, que el nivel de estabilidad que gozamos en nuestro sistema solar sea una excepción en el universo. Por ejemplo, la duración de un año terrestre es casi una constante durante toda nuestra existencia. Y eso se relaciona con el mismo título de la serie.
Resulta que en Física podemos resolver el problema de dos cuerpos que interactúan gravitacionalmente. Por ejemplo, un planeta que gira alrededor del sol. En ese caso las trayectorias cerradas pueden ser elipses, con periodos estables, como es el caso de la tierra y el sol.
Sin embargo, cuando se ponen a interactuar tres cuerpos, se tiene que las órbitas ya no son periódicas. Este problema no tiene solución general y en algunos casos su solución puede ser caóticas; esto quiere decir que, si hacemos pequeños cambios en las condiciones iniciales de posición y velocidad, esto pueden resultar en trayectorias totalmente diferentes.
Una civilización que vive en ese mundo caótico, anhelaría encontrar la forma de predecir los ciclos de vida y muerte de su mundo, para controlar una realidad que los tendría a merced de lo impredecible. Eso es justo lo que plantea esta serie de TV.
En la serie se plantea que una civilización extraterrestre recibe un mensaje de la tierra, producto del genio y rencor de una astrónoma china que lo perdió casi todo durante la revolución contracultural de la época de Mao. En respuesta a esa invitación, los aliens deciden tomar la iniciativa y se proponen visitar la tierra, algo que les tomara unos cien años.
Gracias a su capacidad científica y tecnológica esos seres son capaces de influir en la estructura de la sociedad terrestre. Por ejemplo presionando a los científicos para que dejen de trabajar en proyectos que podrían ayudar en un futuro a la defensa de la tierra, incluso orillándolos al suicidio.
Para poder llevar a cabo sus planes deben contar con la colaboración de un grupo de humanos, quienes creen que los problemas de nuestra civilización ya no pueden ser resueltos por nosotros mismos. Esos colaboradores tan fanatizados son capaces de matar al que se oponga al plan, confiados en la bondad de los futuros visitantes.
La serie muestra también los vicios y virtudes de nuestro tiempo. ¿Para qué preocuparse de la llegada de los aliens, si faltan cien años para que ocurra? piensan unos, o ¿por qué debemos actuar con responsabilidad, si tenemos dinero y una vida cool sin compromisos?
En la serie se muestra también el rol de los científicos en la sociedad, que viven en una especie de sube y baja, en una relación esquizofrénica con el poder, que a veces los pone en un pedestal con honores y recursos materiales, pero que en otras épocas los abandona o los deja a merced del escarnio y la furia de los sectores más anticientíficos de la sociedad. Sin embargo, en épocas de crisis graves, cuando la misma supervivencia de la sociedad está en riesgo, se pone a los científicos en la primera línea de defensa de la humanidad, para enfrentar esas amenazas.
En la serie vemos las implicaciones de toda una serie de conceptos científicos, que lo mismo proponen usar al sol como un amplificador de señales para comunicarnos con otras civilizaciones del universo, que usar un juego interactivo para recrear los sufrimientos del planeta que vive en un sistema con tres soles. La interferencia cuántica, los nanotubos, son algunos temas de ciencia que se presentan para hacer verosímil la historia, temas que a la vez logran despertar la curiosidad del público. Todos estos aspectos son presentados con un juego visual deslumbrante, que cautiva y hace pensar en lo impactante que sería descubrir que no estamos solos en el universo. Creo que vale la pena verla.