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OPINIÓN

Zefe, buen candidato, mal padrino

Metido en la aventura de conseguir dineros, aceptó hacer alianzas hasta con el diablo

Antonio Madrid

Comunicador y periodista. Reportero, corresponsal y columnista (La Pasarela) en diversos medios poblanos. Ha ejercido su labor reporteril en radio, televisión y prensa escrita en medios de Huauchinango y Xicotepec.

Viernes, Abril 12, 2024

Siempre lo he dicho. Zeferino Hernández es el candidato a la alcaldía de Huauchinango más “del pueblo”. Nacido en una familia de comerciantes, Zeferino, ha conservado su esencia, esa que le hace ser dicharachero, con un lenguaje directo, llano, sin ambages, con albures, con mentadas de madre, “al chile”, dixis Zefe.

Pero últimamente le ha dado por vender su alma al diablo.

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No es que las alianzas sean malas, son de acuerdo a con quien se hacen las alianzas.

Y es que si bien Zefe, como lo llamamos todos, es un tipo con carisma y del pueblo, lo que le ha faltado siempre es dinero. No como a cualquier persona del pueblo, de que tiene tiene, y así lo evidencian sus negocios, entre ellos una pequeña flota de autobuses de la Unión Serrana. Pero para los negocios de la política hace falta mucho más que eso. Además, Zefe nunca ha sido generoso que digamos, ni tan tonto para arriesgar su patrimonio, en una aventura de la que ni siquiera él está seguro.

Es sí, inteligente y por eso ha tratado de hacer acuerdos con Dios y con el diablo. Con dioses como don Pascual Carranza, el médico que un día fue presidente municipal por el PAN. De hecho, el primer presidente municipal de ese partido. No fue un presidente de excelencia, por su inexperiencia y por el obstáculo que significa enfrentar nada más y nada menos que a Manuel Bartlett, quien a la sazón era gobernador, pero si algo se le reconoce es que es una buena persona y fue un presidente honesto. Esa buena imagen le ayuda sin duda a Zefe.

Pero también hizo alianzas con el Diablo, personificado en esta ocasión en la figura del indeseable Gabriel Alvarado Lorenzo, exalcalde de carácter soberbio y veleidoso. Si al Dr. Pascual se le recuerda como un buen alcalde, a Gabriel, salvo su grupo político, lo recuerda por todo lo contrario y sigue pensando que si fue edil fue por su bonita cara.

Su soberbia le hace imposible analizar que fue una coyuntura en donde Rafael Moreno Valle, Carlos Martínez y la circunstancia de ser un candidato ciudadano, lo hicieron ser presidente. ¡Ah! y algo más: la sombra de su padre, don Gabriel Alvarado, un perfil que siempre rechazó estar en política (varias veces en Xicotepec le ofrecieron ser candidato a Presidente) porque no quería mancharse con ese vomito llamado alcaldía de donde muchos salen locos.

Para los que no conocieron a don Gabriel Alvarado, permítame contarle una anécdota: una vez lo encontré pelando cebollas metido en un modesto delantal. Me sorprendió, pues ya era dueño de dos prósperas tiendas de autoservicio, ambas ubicadas en el centro de las dos ciudades más grandes de la Sierra; dueño de un cine y dos hoteles-restaurantes, uno de ellos de siete pisos y otro más de dimensiones similares. Los ranchos y casas a su nombre eran cosa aparte. Es decir, un magnate local pelando cebollas, como hombre de trabajo que siempre fue. A Gabriel Alvarado junior, jamás se le verá haciendo eso, si no es para una campaña electoral.

Algo más. Si en su momento Gabriel Alvarado llegó a ser presidente de la mano de Moreno Valle y Carlos Martínez, miembro de la odiada familia Martínez Amador en Huauchinango y hoy dirigente estatal del PRD, luego, como Judas, los negó olímpicamente.

Esta vez, ya metido en Morena, intentó ser candidato por ese partido, de la mano de Nacho Mier. Ni uno ni otro llegaron a ser candidatos, al menos no a lo que querían. Y fue entonces cuando Gabriel Alvarado decidió apoyar a Zeferino Hernández, nada más para darle en la mother a Rogelio López, según se le ha escuchado decir a nuestro personaje.

Hoy, Zefe, quien carecía del capital suficiente para ser alcalde, parece ser que lo ha encontrado.

A cuentagotas o con la llave abierta, eso dependerá del crecimiento de Zefe en las encuestas, según lo acordado. Falta un mes y veinte días para que se llegue la fecha. Y el reloj sigue caminando. Tik, tak, tik, tak.

¡Qué nervios!

Nota bene: Gabriel Alvarado nunca ha sido generoso que digamos y no deseche el hecho que el Zefe sumiso de hoy, se pueda convertir en el alcalde soberbio del mañana y ese capital podría verse perdido para el padrino político. En esas andan nuestros personajes.

Ahora sí, tik, tak, tik, tak.

 

Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente la línea editorial de e-consulta.

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