Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Lupita Vargas y Carlos Barragán, el encuentro

Lo que la política separó, la Cuatro T vino a unir. O al menos así pareció

Antonio Madrid

Comunicador y periodista. Reportero, corresponsal y columnista (La Pasarela) en diversos medios poblanos. Ha ejercido su labor reporteril en radio, televisión y prensa escrita en medios de Huauchinango y Xicotepec.

Viernes, Abril 5, 2024

La tarde pardeaba el lunes 1 de abril y la plaza Benito Juárez de Xicotepec volvía a vestirse de aires de campaña. Los gritos a favor de Carlos Barragán inundaban el ambiente. No había mucha gente. Atrás han quedado los mítines multitudinarios donde es casi imposible llegar hasta enfrente si llegas tarde. Atrás quedaron los mítines donde los sudores, los olores, los humores y los hedores podían aspirarse a golpe de nariz. Hoy los simpatizantes se veían más serenos.

Sin embargo, el furor fue creciendo conforme avanzaba el evento. El primer piquete de emoción fue cuando arribó Barragán. Les decía, ya no son los mítines de antes. A Carlos le tomó unos minutos apenas llegar al presídium. Pero su rostro denotaba su entusiasmo al escuchar su nombre en los labios de sus simpatizantes.

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Subió al presídium, levantó el puño y la gente enloqueció. Luego vinieron los momentos tediosos de toda campaña: la presentación de los miembros del presídium, ese en donde nombran hasta el que puso las sillas. Y el momento que todos esperaban se dilucidó, cuando fue presentada la suplente de Lupita Vargas. Esa era, hasta entonces la gran ausente. Pero de pronto un murmullo inundó el ambiente. Era la mismísima Lupita Vargas, la alcaldesa de Xicotepec con licencia, la hija de don Ardelio, la feroz enemiga política de Carlos Barragán quien arribaba al evento. Uff. En cosa de segundos la cosa se puso buena. Hay que decirlo, no fue un recibimiento efusivo el que tuvo, pero tampoco gélido. Fue, digámoslo así, diplomático.  

Lupita Vargas, es candidata de Morena a la diputación local. Carlos Barragán a la alcaldía.

Luego tomó la palabra uno de los fundadores de Morena en el municipio. Discurso genial, mal momento. Si había que criticar que no fueran siempre los mismos, debió haberlo dicho en su bañera, no en el evento de esa tarde. Aplausos forzados. Luego vino el discurso de Lupita Vargas. El respaldo de ella hacia Carlos Barragán fue total, sin ambages, sin condiciones. Si había que comer sapos, Lupita Vargas iba con un apetito enorme, sabedora que en política se tienen que hacer sacrificios. Y aunque reconoció que ha habido diferencias, puso por encima los intereses de Xicotepec. Aplausos flojos. Porras de su equipo. Alguien lanzó rechiflas en la parte trasera, aprovechando el anonimato. Lupita miraba a Barragán para pedirle continuidad en la seguridad y Carlos rehuía el encuentro visual, como dos novios peleados. Al término del discurso, vino el abrazo forzado, tenso.

Luego vino el discurso de Barragán, donde demostró porque sigue manteniendo su liderazgo en Xicotepec. Y, también con un apetito enorme de comer sapos, elogió en todo momento el trabajo de Lupita Vargas, ese que antes había criticado. Pero fue más allá, al decir que continuaría con la seguridad en el municipio, con las buenas ferias, con las obras. En este sentido habló de un segundo piso para el Mercado Hermilo Amador y la construcción de un segundo mercado municipal. Aplausos. También de la construcción de la Central Camionera. Más aplausos. De traer más agua a Xicotepec. De nuevo aplausos. Y si bien no habrá el tan cacaraqueado “Perro pachangón” de Barragán, si habrá buenas ferias en donde “de que nos vamos a divertir, nos vamos a divertir”, dijo, pues ofreció tener ferias con artistas del momento “De esos que van a las ferias de Aguascalientes o Texcoco”. Algo raro, dijo pocas groserías.

Después vino la foto del recuerdo. Esa donde todos se ven felices. Donde todos sonrieron. Atrás quedaron las “ocurrencias” de las que un día Lupita acusó de Barragán y “el pueblo abandonado” que había dicho Barragán en que lo tenían las actuales autoridades. Fue una tarde donde dos almas que aman Xicotepec se habían reencontrado. Y de qué manera. Después, cada quien se fue por su lado. Lupita a atender entrevistas y a saludar gente. Carlos a dejarse querer por su gente. los equipos hicieron como que no habían escuchado nada y se metieron cada quien, en sus rencores, sabedores que “de discurso me como un plato" y "que chingue a su madre la unidad".

Nota bene: Luego de terminar su discurso, una iracunda Martha Castro espetó algo desde su asiento de primera fila a Lupita Vargas. Fue imposible escucharla, pero por sus ademanes, lo que dijo sonó a reclamo.

 

Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente la línea editorial de e-consulta.

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