A cien años de la firma de los Tratados de Bucareli, los que sellaron la subordinación de la soberanía nacional por los Estados Unidos, aún se escucha la inconformidad del presidente Andrés Manuel López Obrador por el acoso mediático de The New York Times. Un pasado siempre presente.
Los derechos de las minorías
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Los Tratados de Bucareli se firmaron el 13 de agosto de 1923 por Álvaro Obregón y Calvin Coolidge, presidentes de México y Estados Unidos con la pretensión de promover la amistad y cooperación.
La Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística en reciente sesión abordó su examen histórico desde la visión de los convenios binacionales suscritos en un pasado compartido.
Obregón quería el reconocimiento oficial de la Casa Blanca a su gobierno, con el objetivo geoestratégico de evitar el comercio de armas a sus enemigos.
El costo a la nación fue la subordinación del proyecto originario del diseño del Estado social revolucionario bajo condiciones de privilegios a los inversionistas de los Estados Unidos, en especial, el petróleo.
Las negociaciones entre las delegaciones de ambas naciones carecieron de la legalidad diplomática por estar integradas por representantes personales de los presidentes; a más desde la perspectiva de las negociaciones, estas fueron parcialmente secretas y sus resultados no fueron ratificados por el Senado, ya que el texto aprobado por el Congreso se presentó como un documento definitivo que no admitía enmiendas.
El consenso social de sus restricciones se tejió en torno a la aceptación de México a no desarrollar durante cincuenta años su industria pesada, o sea aquella capaz de generar un desarrollo industrial ligero de bienes y servicios.
Los convenios históricos con Estados Unidos han sido:
a) San Ildefonso, cedió la Luisiana;
b) Adams- Onis, entregó la Florida;
c) De Velasco, reconoció la independencia de Texas;
d) Guadalupe Hidalgo, pérdida de la mitad del territorio;
e) De McLane-Ocampo sin ejecución; todos ellos giran en el dominio territorial.
Mientras los Tratados de Bucareli y los acuerdos arancelarios del TLCAN Y T-MEC abordan la subordinación poblacional, a través del control del mercado, de donde se deriva el consenso muy difundido de la condición del país a un protectorado de los Estados Unidos.
El discurso de mayorías
Entre la disputa por la conservación de nuestro territorio y la expansión territorial de los vecinos gravita la propiedad. La diferencia del derecho no es conciliatoria, mientras que en EE. UU. los dueños de la superficie territorial son también dueños del subsuelo; en México se presenta la mezcla de la propiedad de la nación que otorga reconocimiento a usos sociales de los bienes privados, así como de los comunitarios.
Álvaro Obregón, el caudillo ganador del poder revolucionario, ha sido estudiado, entre otros, por tres distinguidos historiadores: Álvaro Matute, Héctor Aguilar Camín, y recién apareció el ensayo de Felipe Ávila, quien lo estima como fundador de las instituciones modernas.
Cabe cuestionar -siguiendo la huella del doctor Juan José Mateos-, a dichos tratados al violar la Constitución, ¿acaso no formularon por vía de facto otra nación? o ¿se derivó a aceptar la protección imperial? Es decir, como una capitulación de la Revolución Mexicana, al menos como la concebía el Grupo Sonora.
Aunque también cabe la salvedad de hechos de oposición:
a) La resistencia de la minoría del Senado dirigida por el senador Francisco Field Jurado, quien, junto con otros compañeros, Ildefonso Vázquez, Enrique Castillo, y Manuel Trejo, se opusieron a la ratificación de los tratados por el Senado.
b) La rebelión de Adolfo la Huerta donde pese a disponer de la mayoría del Ejército en activo, oficiales y tropa, fue derrotado por la intervención de EE. UU. a favor de Obregón al dotarlo de 5 mil rifles, 10 millones de cartuchos, y 8 aviones.
El triunfo militar fue determinante para garantizar el poder y los tratados como medio de reconocimiento internacional.
La XXIX Legislatura del Congreso recibía aún los escarceos de un proceso de confrontación entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, el que significó tratar de modificar el régimen de Gobierno de Presidencial a un sistema Parlamentario.
Las expresiones más destacadas del parlamentarismo mexicano fueron:
a) La de la Convención Nacional de Aguascalientes;
b) La iniciativa del Constituyente del 17 de Froylán C. Manjarrez con el apoyo de la diputación de jóvenes legisladores; y
c) La del diputado Ignacio Borrego en 1921.
Los roces entre los poderes mencionados se hicieron más contundentes en torno a la aprobación del presupuesto, convertido en arma de ejercicio del poder, donde se tradujo en violencia en el seno del recinto legislativo como en su exterior al grado de obligar al ingreso del Ejército para preservar el orden.
En el ambiente de un Congreso dividido entre De la Huerta, Calles y Obregón, los senadores cooperativistas boicotearon la integración del quórum para impedir la ratificación de los Tratados de Bucareli, siendo la actitud de Field la más valiente por lo que fue el blanco de las amenazas de todo orden, directas y encubiertas, al grado de llevarlo a decirles a sus compañeros: “saben que hoy me van a matar, pero a mí me cortan las manos, pero no firmo”.
Un grupo de pistoleros bajo el control del dirigente sindical Luis Morones pone fin a su vida el 23 de enero de 1924 a las puertas de su casa en la Colonia Roma.
Por decreto constitucional
En el pleno de sesiones, el senador Manuel Trejo declaró la inconstitucionalidad de los tratados mientras que el senador Cravioto señalaba que no se había condenado el crimen y solicitaba el realizar la ceremonia del duelo en el Senado.
No obstante, al rendir Obregón su último informe a la Nación y proceder a su contestación, el Diputado Presidente del Congreso, Jorge Prieto Laurens, muy lejos de recoger la protesta de la fracción cooperativa a la que pertenecía, su discurso se orientó a elogiar la sucesión presidencial que transcurría en paz.
A pesar del desencanto de los sucesos originados por la falaz aceptación de los Tratados de Bucareli, el gesto de Field Jurado llevado al extremo del heroico sacrificio por la nación, salva la esperanza del país.