Como sabemos, el 28 de diciembre se emitió el decreto mediante el cual se aprueba el Programa Nacional de Educación Superior 2023-2024 (PRONAES).
En el documento se señalan cinco “Objetivos prioritarios” y las “Estrategias prioritarias y acciones puntuales” correspondientes a cada uno de ellos.
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De entre ellos nos parece que el objetivo prioritario 3 es el más relevante, pues explicita la razón de ser de la educación superior, a saber, la formación de las y los estudiantes y también establece los medios para lograrla:
“6.3.- Relevancia del objetivo prioritario 3: Fomentar la formación de excelencia de las y los estudiantes mediante la innovación, la mejora continua integral de la educación superior, la revalorización del personal académico, la práctica del deporte, y el impulso de las ciencias, las humanidades y el desarrollo tecnológico.”
Para cada objetivo prioritario el documento ofrece una descripción de lo que se debe hacer y también de cómo se debe hacer. En el caso del objetivo que propone fomentar la formación de excelencia de las y los estudiantes describe esta formación: “las IES (Instituciones de Educación Superior) deben asegurar que las y los estudiantes adquieran nuevas habilidades de pensamiento y de formación humanista, mayor creatividad, capacidad para resolver problemas complejos y tomar decisiones en contextos de adversidad y elevada incertidumbre, aprender a analizar, interpretar y discriminar grandes volúmenes de información, así como dominar al menos una lengua extranjera. Se suma a estas capacidades el manejo de las llamadas habilidades socioemocionales, que se han visto increpadas en el retorno a la presencialidad en las IES.”
Para entender qué entienden por “nuevas habilidades de pensamiento” habría que aclarar qué entienden por ‘pensamiento’ o ‘pensar’ porque difícilmente alguien estaría en contra de la adquisición de estas habilidades. Por esta razón hay que darles contenido a las afirmaciones, si no queremos conformarnos con objetivos rimbombantes pero huecos.
Así, a la pregunta de ¿qué es pensar? O mejor planteada ¿qué hacemos cuando decimos de nosotros mismos que estamos pensando o de alguien más que está pensando? Pues hacemos varias cosas. Decimos “no lo pensó dos veces” cuando nos referimos a alguien que ya tomó una decisión firme. O decimos “no he dejado de pensar en ti” cuando le declaramos nuestros sentimientos a la persona amada. O decimos “lo dijo sin pensar” cuando tratamos de justificar una acción inaceptable.
Pero ustedes dirán que no se trata de los usos “ordinarios” de ‘pensar’ sino de sus usos académicos o intelectuales. Bueno, aquí lo que nos resulta útil es encontrar términos que podríamos intercambiar con ‘pensar’, como ‘reflexionar’, ‘examinar’, considerar’, ‘discurrir’, ‘inferir’, ‘investigar’, ‘discernir’, ‘analizar’, ‘interpretar’, esta lista la podríamos alargar y no agotaríamos la cantidad de acciones que realizamos cuando “pensamos”.
El párrafo citado también señala la necesidad de adquirir habilidades de formación humanista. Aquí vale la pena emplear el mismo método para saber a qué se refiere el texto. ¿Cuándo decimos de alguien que es humanista? En el ámbito académico las humanidades son la Filosofía, la Historia, la Literatura, disciplinas estrechamente ligadas al cultivo de las artes y al estudio de la cultura o culturas. Así, nos referimos al Renacimiento como un movimiento que puso en el centro nuevamente al hombre, al ser humano. Reto a los lectores a buscar expresiones que usen este término, distinto a ‘humanitario’.
El documento también señala que las y los estudiantes deben adquirir habilidades socioemocionales “que se han visto increpadas en el retorno a la presencialidad en las IES” (Instituciones de Educación Superior). Esta palabra ‘increpadas’ no tiene ningún significado. ¿Cómo se increpa a una habilidad? Hasta la pregunta suena absurda. Se increpa a las personas cuando las reprendemos, las regañamos de manera severa, incluso cuando las insultamos.
Asumir que el que lea el decreto “adivinará” lo que los autores quisieron decir es una ingenuidad, por decir lo menos. Y no se trata de tener un diccionario a la mano, ni mucho menos, se trata de usar de manera inteligible los juegos de lenguaje entrelazados con la forma de vida universitaria, o la forma de vida educativa en general.
El siguiente párrafo no es menos confuso. “En ese contexto, se debe concebir a la ES (Educación Superior) como una prioridad compartida entre autoridades y las comunidades académicas y estudiantiles, así como de la sociedad, desde una visión de estado; mediante la conformación de comunidades epistémicas entendidas como espacios comunes de generación y socialización del conocimiento; que tengan como fin hacer de los saberes palancas para lograr la transformación social, a partir del bienestar colectivo.”
Si por ‘visión de estado’ se entiende la importancia de ampliar la cobertura de la educación pública como vehículo para alcanzar estándares deseables de desarrollo social y humano, no podríamos más que estar de acuerdo. Pero qué quieran decir con que las comunidades del conocimiento o epistémicas se entienden como espacios comunes, no lo sé. Así como es indispensable dominar la disciplina que sea para poder establecer un diálogo con otras, así también es indispensable formar parte de una comunidad “epistémica” específica para estar en condiciones de interactuar con las otras. Y más todavía, esto forma parte del desarrollo propio de las disciplinas y de las comunidades en torno a ellas, y surge de la libertad de cátedra y de investigación, no de decretos.
Estas reflexiones se vuelven todavía más relevantes si atendemos a las estrategias prioritarias y a las acciones puntuales de las que hablan. Es el caso de la acción puntual:
3.4.7.- Impulsar, en el marco del CONACES y de las COEPES, el establecimiento de programas sostenibles de retiro voluntario del personal académico y de renovación generacional en las IES (Instituciones de Educación Superior), con alcance nacional.
Este ‘alcance nacional’ suena a que estos programas se pretenden imponer sin atender a las especificidades de cada institución educativa, haciendo caso omiso de los logros alcanzados en las condiciones de trabajo e ignorando la historia que le ha dado ese perfil específico al magisterio de cada institución, en nuestro caso, el de la BUAP.
Aunque enormemente disminuida, seguimos siendo una universidad autónoma.
¿No les parece a ustedes de la mayor importancia aclarar qué quieren decir con la expresión “en el marco del CONACES y de las COEPES? Casi todas las acciones puntuales del Decreto tienen este “estribillo”.
* Consejo Nacional para la Coordinación de la Educación Superior
** Comisiones Estatales para la Planeación de la Educación Superior