Conozco al profesor Melitón Lozano desde las elecciones federales de 2006, cuando Mario Marín –gobernador– impuso a Charbel Jorge Estefan en el distrito federal de Izúcar de Matamoros con las siglas del PRI. Al amparo, (de qué más), de los recursos de la recién creada Secretaría de Desarrollo Social, nombrado en esa dependencia un año antes.
La de Melitón Lozano es una vida entera echada a la izquierda en toda circunstancia: PSUM-PRD-Morena. Ejemplo de rectitud en Puebla. Por razones políticas pero también de credo y justicia social, pues ha sido o fue un comprometido militante de la teología de la liberación y de grupos eclesiásticos de base en el horizonte mixteco.
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Es de oposición desde antes que apareciera en escena el actual Presidente de la República, su inspiración de lucha. Es posible también que sus primeras armas en la izquierda las haya hecho al lado del ingeniero Cárdenas, en 1988, quien emerge como la primera oposición democrática cuando desconoce la candidatura presidencial priista de Carlos Salinas, designado por Miguel De la Madrid. En el régimen de partido único, aquella elección era equivalente a la imposición del próximo presidente. Como fue.
Carlos Salinas de Gortari, en el concepto disidente del ala priista, contradecía el viejo molde del nacionalismo revolucionario, el sustento ideológico del régimen priista.
Si la de Melitón Lozano es una vida dedicada a las causas sociales y la educación, la de Charbel gira alrededor de la mercantilización de la política.
Como diputado por la mixteca, fue el principal promotor en la Cámara de Diputados de la creación del Fobaproa-Ipab. La conversión de deudas privadas en públicas. Los noticiarios de la época lo atestiguan.
Ernesto Aroche, quien hace periodismo de investigación en estas páginas, es quien ha aportado la mayor evidencia respecto de la honorabilidad pública de quien todavía es diputado priista, pues muchos observadores ya lo hacen en los primeros lugares de la lista de Morena, por la vía del Verde.
En 2006 Charbel y Lozano se toparon en las urnas. El perredista no pudo contra todo el peso del régimen. Y me temo que tampoco ahora podrá contra ese mismo peso.
He aquí las grandes paradojas del nuevo régimen del que Meli es, o fue, pieza sillar.
Pero vayamos al grano. El dilema en el que se encuentra enfrascado el partido Morena en el país, no sólo en Puebla, y para decirle rápido, no es como pedir “enchílame otra”.
Creo que lo dijo ayer martes Mario Delgado. Morena promete respeto a los fundadores, pero en seguida aclara, tiene que ganar, y para ganar hay que jalarse a los priistas. Lo dijo con gran elocuencia respecto a lo que negocia con los priistas de Yucatán.
Fuera máscaras, gusta decir al presidente.
¿Ganar la elección a costa de perder la naturaleza del partido? He aquí el gran dilema moral y ético al que se enfrenta el que en algún momento fue considerado “la esperanza de México”; y hoy mudado en “la amenaza de México”.
Se dice que Charbel promete meterle cerca de cien mil votos a los candidatos de Morena de la Mixteca, una de las regiones más pobres y rezagadas del país. Su sobrevivencia la debe no a las acciones de gobierno. Es gracias a las remesas, de quienes salen huyendo de la miseria.
¿Y cuál es la naturaleza ideológica de Morena?, ¿cuáles son los principios rectores que lo guían y lo guían al punto de hoy? Digo, en el caso de tenerlos; y en el caso de que sí, en ¿qué acciones de gobierno los encarnan?
Los gobiernos emanados de Morena, en cinco años, en los tres niveles, se han movido y mueven en los mismos parámetros del pasado, y en no pocos casos han retrocedido. Los indicadores son inobjetables.
Pero no nos engañemos.
El problema nodal de México no es la inseguridad pública, la corrupción creciente, la desinstitucionalización democrática, tampoco es el avance imparable de los cárteles que controlan regiones, en las que en los hechos hacen las veces de gobierno, ni que el gobierno haga gala de su incompetencia. No, no. Aunque son sus derivados.
El verdadero mal que pesa sobre México desde su fundación como nación, es su clase política, atrincherada y cohesionado en los partidos y sus intereses, desde cuya posición hegemónica subyuga e inmoviliza cualquier anhelo de superación de México.
Chayo News
Feroz, y calculada, la campaña contra la ministra Norma Piña.
La promesa de resolver Ayotzinapa, fracasó.
Alguien debe cargar con la culpa, al parecer será la SCJN, y de paso se le debilita aún más.
De no haber actuado en consecuencia, en este momento se le estaría acusando de violación a los derechos humanos de ocho militares.
No es Ayotzinapa, es el 2024.