Morena se encuentra en un punto crucial en su consolidación como partido político: continúa con su carácter disruptivo, transformador y democrático, o bien, se convierte en un partido más de nuestro sistema político con vicios burocráticos y desprovisto de una agenda programática.
A nivel nacional, el partido ha salido bien librado, sin embargo, en los más de 2 mil 500 municipios del país, una innumerable cantidad de actores del viejo régimen se han visto atraídos por la rentabilidad electoral de Morena. Lo grave es que, en las principales ciudades el objetivo de ganar la encuesta ha reducido la contienda interna a estrategias de marketing que poco o nada pueden representar una auténtica discusión para plantear un programa para defender, consolidar y dar continuidad a la Cuarta Transformación.
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Además, esta dinámica es muy injusta con las y los militantes de base, sobre todo en las grandes ciudades, pues al carecer de financiamiento público, quienes aventajan las encuestas son personas con capacidad económica para pagar espectaculares, bardas, lonas, apariciones en televisión, radio y pauta en redes sociales, dinero que no necesariamente es malo, pero tampoco es bueno. Lo anterior nos obliga a preguntarnos si esta situación abona a separar el poder político del económico, o más bien, los está amalgamando.
El arribismo, oportunismo y acaparamiento de espacios políticos es una realidad que puede costar muy caro en el mediano plazo al partido. Las decisiones pragmáticas y la apertura sin filtros han generado un profundo malestar de las bases y también una sensación de decepción con la ciudadanía general pues, aunque repitamos hasta al cansancio que no somos iguales, ¿qué nos diferenciará de aquellos que hace menos de un año estaban en nuestra contra y ahora se integran a nuestro movimiento?
Morena debe replantear sus estrategias electorales. No hace falta reciclar, sino formar, reclutar y confiar en sus cuadros. A diferencia de 2018 Morena cuenta con militantes que han adquirido experiencia administrativa, legislativa, política que podrían hacer un papel digno y con apego a los principios del humanismo mexicano. Si bien la apertura es necesaria, esta tiene que ser cauta.
Morena está en su plenitud política y si no se administra con cautela la victoria, esto nos puede llevar aceleradamente a la derrota.
@ACarvajal06