Este 2023 que termina nos anima a meditar todo lo bueno que recibimos de la vida, tanto en lo individual como en lo familiar; quizá hubo cosas malas, momentos tristes y desoladores que cambiaron nuestra perspectiva, nuestro destino, nuestras aspiraciones. También hay que valorarlos para seguir el camino.
Nadie en esta vida, en ningún lugar del mundo, vive con total plenitud, lleno de abundancia y de felicidad; la característica del ser humano, de la humanidad entera, es pasar por caminos rectos o curvos, blandos o densos, cálidos o fríos. La vida es una auténtica escuela que nos enseña de todo.
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El camino no siempre está puesto para nosotros, en ocasiones tenemos que crearlos y diseñarlos de la mejor forma posible; si te gustan con un poco más de emoción, pues ponle bajadas y subidas; si te atraen los caminos más apacibles y frescos, rodéalos de árboles.
Lo cierto es que la vida misma a veces nos obliga a pasar, andar por caminos más complicados y menos iluminados que otros, porque casi siempre pone a prueba nuestra integridad, nuestro arrojo y valentía, nuestra capacidad de respuesta.
No es que la vida sea mala o se ensañe con nosotros, más bien nos dice “atrévete a caminarlo para que forjes tu carácter, para que te hagas más fuerte, para que seas menos tímido”.
Las tormentas siempre serán buenas si te atreves a conocerlas, si conoces sus bondades, y sobre todo, si te preparas física, mental, emocional y espiritualmente para afrontarlas.
Que la vida a veces nos trata de manera dura también es cierto. Es una realidad. Nada nos garantiza tener dinero o fortuna, tener paz y tranquilidad, gozar de una vida larga y venturosa. Como solía decir un buen amigo “la vida es más cabrona que bonita, pero hay que saber vivirla”.
Quizá muchos de nosotros perdimos este año a un ser querido, momentos que nos causó sumo dolor y nos dejará marcados para toda la vida, pero tendremos sólo dos caminos: entenderlo como un proceso natural por el cual todos pasaremos, sin excepción, y aprender a vivir con ese dolor, o bien, vivir torturados todo el tiempo lacerando nuestras espaldas y nuestras emociones, culpando a la vida y a Dios por lo que ha sucedido.
La mejor forma de vivir la vida es entendiéndola para hacer este viaje más placentero y menos tortuoso; los especialistas dicen, de manera acertada, que si uno proyecta un estilo de vida propio, lleno de colores y de buenas emociones, esa es la vida que se tendrá de principio a fin, pese a los episodios más tristes y grises que vengan.
Ramón de Campoamor sabiamente decía: “Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira / todo es según el color del cristal con que se mira”. Así de engañosa es la vida, llena de mitos, de doctrinas, de ideologías, de supuestas verdades y de supuestas mentiras. Todo depende de cómo queremos vivirla.
Si reflexionamos un poco, quizá la vida nos ha dado más cosas buenas que malas este 2023, lo único que nos queda es desechar, escribir en la arena los momentos más amargos que sufrimos para que se los lleve el oleaje del mar. No encadenarnos a ellos.
Con toda seguridad Dios, el Creador de Todo, el Dueño del Universo, nuestro Padre Eterno nos bendijo con casa, vestido y sustento; con techo, pan y ropa; nos dio lo necesario para subsistir y salir adelante. Eso es lo que nos dio este 2023 y debemos ser agradecidos.
Ahora lo que nos toca es prepararnos para recibir el 2024 con más ánimo, con más ilusión y entusiasmo, sin malas vibras ni limitaciones absurdas; pensar que mucho de lo que podemos tener dependerá más de nosotros que de terceras personas.
Yo, en lo particular, todos los días suelo poner mi vida entera en manos de Dios Nuestro Señor, porque reconozco que mi voluntad es demasiado acotada y torpe, al igual que mi pensamiento, mi razonar y mi hablar.
Yo aportaría muy poco a mi vida personal y familiar, y a este mundo, de no ser por la inspiración del Espíritu de Dios, del Espíritu Santo que todo lo mueve, que todo lo puede, que todo lo sabe y que todo conoce. He sentido su protección todo el tiempo.
Cerremos con alegría este 2023 y estemos listos para recibir el 2024 que vendrá, como todos los años, con una cortina llena de sorpresas que deberemos recibir con emoción. Venga lo que venga y como venga, ¡Feliz Año Nuevo para todos!
@elmerando