Sábado, 27 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Quién es “El Negro”?

Sin importar de qué “Negro” se trate, todos se vinculan con la arquitectura criminal en Puebla

Mauricio Saldaña

Doctor en Administración Pública con estudios de doctorado en Ciencias Penales. Especialista en inteligencia y cotrainteligencia con más de 30 libros publicados. Ha diseñado un mapeo sobre la feudalización de la delincuencia organizada en México.

Viernes, Diciembre 1, 2023

Ahora, eviscerados

Mal inició el día en la colonia Cleotilde Torres en Puebla capital, el pasado 18 de noviembre: los vecinos encontraron al cuerpo de un hombre, eviscerado, con un puñal clavado en el pecho y un mensaje.

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El contenido del recado fue oculto; sin embargo, los destinatarios relucieron: “Los Chilangos”, “Jonatán” y “Vale Ortega”.

Por la tarde del 20 de noviembre, le dieron piso a Roberto “El Piojo”, traficante de autopartes robadas en la zona de la 46 poniente. El asunto se enrareció, dado que alguien comenzó a difundir que a este personaje también le llamaban “El Negro” y por lo tanto, hacia su persona se lanzó la amenaza mencionada.

Revisando los archivos, “El Piojo” tiene lazos familiares con un personaje mucho más relevante, “El Chupón”, dado que la hija de aquel es pareja de éste último, fundador de “Los 14´S”. “El Chupón” y su socio, “El Croquis” trabajaron con Christian Romero, “El Grillo” y desde siempre, han tenido intereses en La Cuchilla.

Otro amenazado en la cartulina de Cleotilde Torres es una pandilla ultraviolenta en Puebla capital: “Los Chilangos”, que tiene tareas específicas de alto impacto, pero de muy bajo perfil más allá de los territorios en los que opera.

Lo primero que llamó mi atención fue el lugar del hallazgo del eviscerado: la 52 Poniente y la 21 Norte, un territorio que funciona como caja de resonancia de los mercados; lo segundo es la saña empleada en la ejecución. Decía un antiguo maestro que la saña, además de ser el exceso de violencia en un asesinato, es un mensaje por sí mismo.

A finales del año pasado, “Los Chilangos” comenzaron a engrosar los archivos poblanos y ya tenían rebosantes los expedientes mexiquenses: en el Estado de México se dedicaron largamente al robo de combustible; empero, incrementaron su portafolios de negocios y se aventuraron en Puebla, específicamente en San Martín Texmelucan, haciéndole las contras a “El Loco Téllez”, barón delictivo de la sierra norte, que un mal día decidió competir con un cacique-político de la zona y que terminó por ser encerrado.

A “Los Chilangos”, el robo de trenes y de toda clase de mercancías les pareció atractivo; sin embargo, tomaron una decisión que los puso en la mira: el secuestro y el cobro de piso. Hasta ahí, San Martín era el epicentro de su barbarie, pero Puebla capital fue su siguiente meta.

Adivinó usted: “Los Chilangos” comenzaron a hacer sinergia con organizaciones criminales próximas a La Cuchilla y al narcomenudeo de la zona norte, por lo cual se lanzaron en contra de un operador conocido como “La Zorra”, personaje que ha demostrado tener más vidas que un felino, considerando los atentados de los que ha logrado salir para contarla.

Los amigos comentan que “Los Chilangos” acordaron con “El Caimán” la preparación del primer atentado en contra de “La Zorra”, en un puesto de vacunación, en donde el sicario principal, con puntería epiléptica apenas y logró herir a su objetivo, pero en su atrabancado proceder, lastimó a dos pequeños.

En el territorio de La Cuchilla se apunta a José Martín “El Aquino”, cobrador de piso de “El Caimán”, quien recibió una lluvia de balas por la noche del 18 de noviembre en las inmediaciones de dicho mercado.

“El Aquino” andaba cobrando el piso adentro de La Cuchilla, cuando “Tony”, comenzó a dispararle. La persecución terminó enfrente de una casa de empeño e inexplicablemente, no lo remataron; “Tony” y sus asociados se contentaron con llevarse la motocicleta del agredido.

Y considere a otro amenazado en la cartulina citada: a “Jonatán”. Ahora viene lo interesante: ¿Quiénes son los amenazados, particularmente “Jonatán”? Pongo a su consideración las equivalencias en el mundo criminal poblano.

Los nombres del enigma

Puede usted colegir entonces que: el eviscerado de la 52 poniente es el desafío hacia tres actores (“Jonatán”, “Los Chilangos” y “Vale Ortega”) que desencadena el atentado contra “El Aquino” (cobrador de “El Caimán”) y por tal acto se responde ejecutando a “El Piojo”, que por lógica, tiene intereses con alguno de los dos ofendidos, entiéndase “El Negro” o “El Caimán”.

Hasta aquí, todo claro. Empero, hay una duda: ¿“El Negro” y “Jonatán” son la misma persona? Revisando, los archivos exhiben varias homonimias:

1.- “El Negro” y “El Piojo” eran apodos de la persona caída y dedicada a las autopartes robadas. Tiene sentido la cruza de apodos, pero eviscerar a alguien para intimidar a un personaje al que mataron afuera de su negocio con entera facilidad, es por decir lo menos, improductivo, demasiado trabajo para tan cutre rendimiento.

2.- “Jonathan” es también el nombre de un hombre de confianza de “El Croquis”. Pudiera ser, considerando que “Los 14´S” son una organización relevante en La Cuchilla y con una avalancha de intereses en el norte de Puebla Capital.

3.- “El Negro” también es el mote de Jonatán, jefe de la plaza de CJNG. Sin lugar a dudas, este hombre es el más relevante del momento y ha sabido moverse con extraordinaria discreción. Como verá, ya tenemos dos Jonatán que se apodan “Negro” y coinciden con la misma marca, la de Jalisco.

4.- “El Negro” es el apodo de Marco Antonio, en su momento el líder criminal absoluto de la capital estatal, jefe de Christian Romero y administrador de todos los ramos delictivos, que le reportaba a su dirigente, un personaje que trabajó con Rafael Moreno Valle y que ha invertido en distintos medios de comunicación.

Los diagramas de vínculos en este caso, establecen que el personaje al que le reportaba “El Negro” en comento, ha tenido bajo su nómina a un nutrido grupo de periodistas que dando bandazos, aplauden o abuchean al gobernador en turno, de acuerdo a las indicaciones que reciben, sin importar en lo absoluto si ayer adoraban las partes pudendas de Luis Miguel Barbosa y hoy se dedican a agredirlo ferozmente, habida cuenta que el aludido no puede argumentar nada en tiempo real. Mañana le repetirán el tratamiento a quien le sucedió.

5.- Y, “El Negro” es el sobrenombre de Arturo, también conocido como “El Cachibombo”, personaje de larga data en el mundo criminal y que posee un palmarés sobresaliente, tanto en Puebla como en Morelos y el Estado de México, sin omitir su portafolios de inversiones en cuanto penal ha sido hospedado.

Como verá, hay cinco potenciales convidados a la cartulina que colocaron sobre el eviscerado de la colonia Cleotilde Torres y todos tienen algo de merecimiento para ser amenazados de semejante manera. Ahí están las hipótesis de trabajo.

Por último, pero no al final, “Vale Ortega” conecta a dos homonimias, que se inscriben en dos organizaciones radicadas en la misma zona de los mercados. Tanta casualidad ya no es casualidad, entonces.

Lo que es y puede ser

Los amigos comentan con justificada sorna que los criminales en Puebla deberían inscribir en algún registro público sus motes y así no habría que estar pasando las de Caín para identificar de quién se trata. Ahí tiene usted cinco hombres que se conocen como “El Negro” y para no faltar a la equidad de género, recuerdo a tres mujeres que son “Reina del Sur” y que delinquen un día sí y otro también en esa entidad.

Más allá del sarcasmo, hay dos elementos a considerar como remate a esta reflexión: el primero es que sin importar de qué “Negro” se trate, todos tienen vinculación con la arquitectura criminal que se gestó desde 2011, que se consolidó en 2016 y que cambió de manos tras la llegada de Luis Miguel Barbosa al poder.

El segundo es que, cualquiera que sea “El Negro” de la cartulina, tiene injerencia puntual en el sistema nervioso de los mercados del norte de Puebla capital, incluyendo a la Central de Abasto y la frontera con el estado de Tlaxcala.

La gran pregunta no solo se da en tono a la identidad de “El Negro” al que va dirigido el mensaje de la colonia Cleotilde Torres sino a algo mucho más inquietante: ¿CJNG seguirá con el control de la franquicia y está haciendo acto de presencia un nuevo vaquero en la plaza? ¿“El Cártel del Noreste” solo emplea a Puebla para temas menores?

La respuesta que sea, trae un incómodo acompañante: mientras los gobernantes se mantienen aferrados a si es un tema de competencia municipal, estatal o interplanetaria, los delincuentes siguen avanzando posiciones. El MICO es la única política pública vigente.

Epílogo

El 27 de noviembre, en condiciones por lo menos extrañas, se encontró en una vivienda de la colonia Gobernadores en San Andrés Cholula, a un secuestrado y un muchacho, Ronaldo, quien hacía labores de vigilante: el secuestrado era Raúl, hermano de Rafael “El Profe”.

La burla ni se perdona: entre el lugar de ejecución del aludido y la casa en la que se encontraba cautivo su hermano, hay una distancia lineal de 1.13 kilómetros. Y ni así le dieron seguimiento las áreas de inteligencia.

Más allá de la diarrea propagandística que señaló un par de billones de veces que adentro de la vivienda se encontraron unos rifles de asalto y algunos pertrechos que se mencionaron como si hubieran ubicado un túnel de Al Qaeda, no se citó más.

En octubre de 2008, “El Profe” se encontraba tomando sus alimentos en Los Arcos, entre Liverpool y Niza, en la colonia Juárez, de la Ciudad de México. Acompañado de otros caballeros, Pedro y Gastón Morquecho Morales, Rogelio Pérez Santiago, Hugo Enrique Santiago Avilés, Víctor Fernández Lastra y Gustavo Palacios González, fueron detenidos por una nube de agentes de la PGR.

Una denuncia anónima los “puso”, y a velocidades que pasman salieron en libertad. Queda claro que “El Profe” tenía problemas cuando comía en restaurantes porque lo ponían, para detenerlo o matarlo.

La rarísima labor policíaca en la colonia Gobernadores, no responde a la cuestión de fondo, respecto a quién tuvo los tamaños para ejecutar a uno de los cuadros históricos de Los Zetas y notorio lavador de dinero desde antes de que se escindiera el Cártel del Golfo.

¿Puebla tiene un nuevo vaquero en la plaza o los grupos locales son tan dementes como feroces? Mientras tanto, “El Negro”, el que sea, forma parte de una guerra desatada en plena fiebre preelectoral. Dicen los amigos que la sangre corre para negociar después. Mientras tanto, las cajas chinas gozan de cabal salud. ¿Cuál le gusta a usted: Luis Miguel y el estadio o los parquímetros en la capital?

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