Con corte al mes de octubre la incidencia delictiva a nivel nacional no cede y la tendencia al alza parece indicar que será el peor año en delitos totales desde que se llevan los registros por parte del Sistema Nacional de Seguridad Pública (1997).
Lo anterior pese a que el país tiene como “ángel de la guarda” al gobierno y las fuerzas armadas, incluida la Guardia Nacional, tal como lo mencionó el Presidente de la República durante el desfile del 20 de noviembre.
Más artículos del autor
Sin embargo, la realidad es más terca que cualquier discurso y termina eclipsando las palabras por más rimbombantes que sean.
Prueba de ello es la emboscada de que fueron objeto elementos del Ejército mexicano el 19 de noviembre del año en curso por parte de integrantes de un grupo del crimen organizado en el cruce de Nochistlán, municipio de Teocaltiche, Jalisco que tuvo como saldo tres militares muertos y dos heridos. La pregunta aquí sería qué le va a decir el Presidente a los familiares que han perdido a un ser querido, por más “pueblo uniformado” que sean.
Otro enfrentamiento con saldo funesto fue el registrado en Cuernavaca, Morelos la noche del 20 de noviembre, teniendo como resultado la muerte de dos policías municipales y 6 presuntos delincuentes, mientras el gobernador del estado se encontraba ocupado en otras actividades.
Para evitar hablar de este tipo de eventos que impactan directamente en el ánimo de la población, el titular del Ejecutivo Federal ha buscado desviar la conversación hacia el resultado de las elecciones de Argentina, la construcción de la “megafarmacia” en el estado de México, insistiendo que en marzo del 2024 tendremos un sistema de salud como el de Dinamarca, así como el decreto por el que se “ordena” el regreso de los trenes de pasajeros al sistema ferroviario del país, pero está claro que por decreto no estaremos como en Dinamarca en materia de salud ni como en Europa o Japón en materia de trenes, pero lo que importa es “hablar de la forma de gusano que tiene la cola del elefante” que está sentado en la sala de la casa, que no es otra cosa que la inseguridad, de la que nadie en el gobierno federal quiere hablar porque quema.
Por lo pronto las cifras a nivel nacional indican que entre enero y octubre de 2023 los delitos totales aumentaron 2.2 por ciento respecto del mismo periodo de 2022, al pasar de 1 millón 800 mil 340 a 1 millón 839,920, es decir 39 mil 580 delitos más.
Por lo que respecta a la Ciudad de México, el incremento fue de 2.6 por ciento, en el mismo lapso, al pasar de 194,453 en 2022 a 199,538 delitos totales en 2023.
Es decir, eso de que la seguridad atraviesa por su mejor momento y que los delitos disminuyeron hasta en un 60 por ciento durante la gestión de la exjefa de Gobierno y el anterior secretario de Seguridad Ciudadana (25 de abril del 2023) fue solamente un discurso bien intencionado. Los que sí bajaron fueron algunos de los delitos seleccionados como de “alto impacto” entre ellos el homicidio doloso y el secuestro, pero en términos de lo que la gente comenta a nivel de calle, colonia y en el transporte público, que es donde se siente que está en riesgo el patrimonio y la integridad de las personas, no se distingue si son de alto o bajo impacto, simple y sencillamente son delitos, aumentaron y punto.
Además, como lo mencioné en mi entrega del 8 de noviembre en este mismo espacio, en la capital del país en 2022 hubo más “defunciones por eventos de intención no determinada” que por homicidio doloso, aunque hayan muerto por disparo de arma de fuego o estrangulamiento, lo cual deja por lo menos una duda razonable de cómo es que se clasifican los casos para no incorporarlos a las víctimas de homicidio doloso.
Sería cuestión también de preguntarle a los familiares de la persona asesinada el pasado 19 de noviembre en céntrica vialidad del pueblo de Santa Cruz Acalpixca, alcaldía Xochimilco, donde dos sicarios a bordo de una motocicleta, de las que por cierto cientos de ellas circulan sin placas o documento formal alguno, dispararon en cuatro ocasiones en contra del conductor de una camioneta marca Mazda, privándolo de la vida en forma instantánea.
Mientras que en el estado de Puebla las cosas no son muy distintas y aunque el incremento en delitos totales es marginal, al pasar de 65,031 delitos totales registrados entre enero y octubre de 2022 a 65,070 en el mismo lapso de 2023, durante las últimas semanas tuvieron lugar homicidios múltiples con saldos de hasta nueve víctimas en una sola jornada, lo cual impacta en términos de percepción de inseguridad. Lo anterior pese a que el número de patrullas ahora se cuentan por miles, no como en el pasado reciente cuando se contaban por cientos, pero con mejores resultados.
Con este tipo de escenarios dieron inicio las precampañas rumbo a la Presidencia de la República con precandidatos únicos, que en breve serán candidatos. Los discursos para la candidata del oficialismo irán en el sentido de que todo está bien, algo así como la canción cuya letra dice “no, no te preocupes por mí, aquí todo sigue igual como cuando estabas tú”, mientras que los otros dos buscarán contrastar el discurso, pero ninguno de ellos podrá modificar el curso de las cosas que indican que 2022 será el peor año de la historia reciente en materia de delitos totales, con más de 2 millones 142 mil delitos, que fue el récord con que cerró el año pasado.