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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Rojo, el niño ineducable para la escuela poblana

No existe propuesta sobre como educar con ejes formativos de la Nueva Escuela Mexicana

Paola Villa Rojas

Doctora, magister y licenciada en Educación con énfasis en Educación Especial por la UPN; normalista superior con especialidad en Matemáticas. Defensora de derechos humanos y académica feminista. Actualmente se desempeña como maestra e investigadora de tiempo completo en la Ibero Puebla.

Viernes, Octubre 27, 2023

Era una tarde calurosa de junio cuando mediante llamada por WhatsApp conocí a Rojo. Con tan solo cuatro años el pequeño, nacido en tierras poblanas, había comenzado el doloroso proceso de precoz ampliación de conciencia crítica, pues en el Jardín, espacio donde suponía él, junto a sus padres, tendría una bella experiencia escolar, había en realidad develado las puertas giratorias y con detector de metales, estructuradas a nivel educativo ante la eclosión de infancias lentas, chuecas, tullidas, anormales, trans, negras e indias, a quienes no siendo suficiente con el dolor infringido por romper el régimen político de normalidad, se marca sus cuerpos como mercancía dañada. 

De esta manera, ralentizó la escritura para situar dos preguntas: ¿qué nombra la precoz ampliación de conciencia crítica de Rojo?, y ¿cuál es el sentido de marcar a ciertas infancias como mercancía dañada en la escuela? En primer lugar, subrayo el sentipensar de Conceição Evaristo (2020), literata brasilera para quien habitar el mundo como mujer, negra y empobrecida le exigió desde muy pequeña comprender que las opresiones no son producto del infortunio o mejoran al "echarle ganas”. En cambio, subraya la imposición de jerarquías para ordenar el mundo colonial -que es blanco-, denuncia la herida profunda heredada de nuestras(os) ancestras(os), donde ella y Rojo han sido configurados a modo de un “Otro” desemejante, posible de ser sobreexplotado y prefabricados a nivel identitario por quienes se asumen normales-blancos. En otras palabras, sin condiciones para acoger la complejidad del mundo, este aniquila sin compasión desde la infancia a millones de niños, niñas y jóvenes ennegrecidas(os) y chuecas(os). 

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En segundo lugar, la marca de “mercancía dañada” no la he creado yo a modo de ficción.  Por el contrario, está determinada por el sistema neoliberal encargado de mercantilizar nuestros cuerpos, emociones, la propia imaginación e instalar como lógica la fantasía colonial-capacitista de poseer todos -como sujeto universal-, naturalmente una integralidad corporal obligatoria; es decir, existe un cuerpo normal-promedio-estándar y capacidades indispensables para obtener la “humanidad” o poder ser educado. Ejemplo de lo anterior: caminar de manera bípeda, tener control del tronco y cabeza en edades específicas, hablar exclusivamente por voz. En realidad, existe un disfraz para la incompetencia y la ignorancia de un sistema que clasifica a los estudiantes en muy discutibles lógicas de productividad y negación absoluta de la vulnerabilidad, con deleznables aspiraciones de “universalidad”

Sin embargo, todas estas capacidades aparentemente neutrales son alterizadas por Rojo, quien encarna una corporalidad disidente dentro del régimen político de “normalidad”, tan severo con su violencia capacitista que es muy probable encontrar en las(os) lectoras(es) del presente artículo explicaciones sobre la discapacidad relacionadas con el castigo divino o el porno inspiracional. 

Así las cosas, Rojo y su familia, a quienes acompaño como maestra de apoyo desde la Universidad Iberoamericana Puebla, tejen una trayectoria escolar atravesada por dos nodos: 

 i. Poquedad pedagógica: No existe una propuesta real sobre los sentidos de educar con base a los ejes articuladores y campos formativos de la Nueva Escuela Mexicana. En cambio, todos los días él se enfrenta al olvido como estudiante, a ausencia de apoyos pedagógicos, al silenciamiento en los diferentes ambientes de aprendizaje y barreras en el juego argumentando posibilidad de un accidente. Tampoco se le permite participar en actividades como el día de talentos, pues, ¿Cuál talento puede tener?  

ii. Sobrecarga a la familia: Desde la escuela se responsabilizó a sus padres de garantizar una “sombra” en el aula para poder recibir al niño. En otras palabras, su propia mamá asume el cuidado junto a la formación escolar de su hijo, ya no en casa sino en el mismo contexto escolar. Esto implica sobrecargar a las madres, abuelas, tías u otras mujeres mientras se empobrecen al no tener posibilidad de trabajar. Asimismo, se delegan todos los ajustes razonables al entorno familiar sin reconocer los costos económicos, emocionales y físicos.  

Finalmente, la Secretaría de Educación Pública (SEP) en sus entramados institucionales tiene la responsabilidad ética, pedagógica y política de actuar en perspectiva de una justicia educativa donde sea posible habitar la escuela desde la amorosidad y una justicia indivisible para cada niño, niña o joven, asumiendo una pedagogía crítica desde la reparación a quienes tantos dolores habitan en su construcción como “los otros extraños”. 

Referencias 
Evaristo, C. (2020). A Escrevivência e seus subtextos. Escrevivência: a escrita de nós – Reflexões sobre a obra de Conceição Evaristo (pp. 26-46). Mina Comunicação e Arte. 

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