El título de esta colaboración se cumple por desgracia, siempre que ocurre un accidente de tránsito, aunque las personas no se vean involucradas directamente con él, les afecta de manera indirecta, perdiendo algo en el viaje a su destino.
El miércoles 11 por la mañana fue un caos la circulación vehicular en varios puntos de la zona conurbada de la ciudad de Puebla. “Debido a la lluvia” ocurrieron un buen número de accidentes que provocaron problemas de movilidad a los usuarios de vialidades que a temprana hora circulan por ellas como lo es el Periférico Ecológico. Esto hizo que mucha gente llegara tarde a sus labores cotidianas y a citas de trabajo, salud y negocios.
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Una cosa quedó demostrada, aunque ya se sabía, en Puebla se conduce muy mal, sus vialidades son malas y hay una ausencia de vigilancia adecuada.
Ahora bien, es cierto que la lluvia provoca un riesgo a la conducción de un vehículo; constantemente se recomienda hacerlo con la mayor precaución posible para no generar accidentes, sin embargo, la mayoría de los conductores lo realiza a altas velocidades y sin respetar la distancia de seguridad con el vehículo que va adelante, entre otras cosas, desconozco si es por imprudencia, desconocimiento o ambas ¡no es el clima! La responsabilidad es de quien conduce.
El Ing. Rafael Cal y Mayor, pionero de la Ingeniería de Tránsito en América Latina, afirmaba que la seguridad vial es sostenida por tres pilares: la educación, la legislación y la técnica, si faltase una de ellas, no se tendría seguridad en las vialidades.
Pues bien, existe ya para el estado un proyecto de ley de movilidad y seguridad vial, con el que se pretende mejorar los desplazamientos que realiza la población en su vida cotidiana.
Es una propuesta buena e incluye elementos que antes no se contemplaban como el derecho a la movilidad segura para las personas con discapacidad. Se coloca a los discapacitados en un primer plano, lo que antes no sucedía.
Aunque en su portada incluye entre otros a la Secretaría de Educación Pública, su participación es de muy poca importancia pues no se presenta una propuesta de educación para los conductores actuales ni futuros, no se establecen acciones para que se legisle a favor de este rubro e incorporarlo al currículo escolar.
Desde luego el incremento de vehículos particulares y el deficiente sistema de transporte inciden de manera directa en que haya más autos circulando, trasladando en la mayoría de los casos a un máximo de dos personas.
Para Garay; Rodríguez y Carnoval, la Educación Vial inscrita en la educación ciudadana es responsabilidad de todos los adultos de la sociedad y en particular de los docentes. Afirman que es necesario trabajar desde las escuelas para reconfigurar el espacio de circulación que compartimos, para desnaturalizar las prácticas de tránsito, hacer visible el papel fundamental de la intervención humana en ese contexto y recuperar el sentido social del cuidado de sí mismo y del otro, en la vía pública.
Para tener una movilidad segura no basta con mejorar y supervisar la infraestructura como lo refiere el proyecto de ley, requiere de una vigilancia adecuada y, sobre todo, una educación del tema para todos.
Los invito a ver los videos de 30 segundos para conocer las señales, las leyes y reglamentos de tránsito (municipal, estatal y federal) con base en un proyecto de Educación Vial propuesto por quien esto escribe e impulsado por el Dr. Román Sánchez Zamora, académico del ICGDE de la BUAP con su personaje “Rommyn Ciudadano”. Los encontrarán en estas direcciones:
https://youtube.com/playlist?list=PLx4rAyJ6jwp-xwOBe7NUwB2SL9SfCf0gi
https://youtube.com/playlist?list=PLx4rAyJ6jwp-SKW-DVP5V7hgdzkcLYqx1