Las siguientes líneas harán referencia sobre la vida de Agustín de Iturbide, personaje emblemático de la historia de México, de quien nos centramos en su biografía, destacando sus ideales, aportaciones, es decir, su papel en el proceso de Independencia.
Iturbide nació en la ciudad de Valladolid, hoy Morelia, el 27 de septiembre de 1783. Sus padres Joaquín de Iturbide, natural de Pamplona en el reino de Navarra y Josefa de Arámburu, personas letradas y de clase acomodada.
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En su infancia se salvó de morir en un incendio. Estudió gramática latina, y posteriormente a los quince años se dedicó a administrar la hacienda de su padre. En 1805 se casó con Ana María Huarte también de clase acomodada. Después se retiró al cantón militar que en Xalapa formó el virrey Iturrigaray. En 1809 regresa a Valladolid y allí impide un movimiento revolucionario a favor de la independencia, consideraba a este proceso como algo inmaduro y desordenado, sin ningún rumbo.
Miguel Hidalgo invitó a Iturbide a formar parte del movimiento y con ello ser teniente general, sin embargo, rechazó el ofrecimiento. La respuesta de Iturbide ante tal propuesta es la siguiente, la cual fue publicada en Londres de 1824 en el breve diseño crítico de emancipación y libertad de México.
“La propuesta era seductora para un joven sin experiencia y en la edad de ambicionar; la desprecié… los planes del cura estaban mal concebidos; ni podían producir más que desorden sangre y destrucción… el tiempo demostró la certeza de mis predicciones. Hidalgo y los que le sucedieron, siguiendo su ejemplo, desolaron el país; destruyeron las fortunas; radicaron el odio entre europeos y americanos.”
Al darse cuenta Hidalgo que Iturbide no formaría parte del movimiento, le propuso mantenerse neutral, ofreciéndole dejar sus fincas libres de ser saqueadas e incendiadas. Por su puesto Iturbide no aceptó. Citaremos un breve párrafo de lo que él consideraba no tener valor para defender la patria.
“Al indolente cobarde que en tiempo de convulsiones se conserva apático espectador de los males que afligen a la sociedad, sin tomar en ellos una parte para disminuir al menos los de sus conciudadanos: salí, pues a campaña para servir a los mexicanos, al rey de España y a los españoles”.
Su capacidad militar, valor y conocedor del terreno práctico en la manera de hacer la guerra, fue considerado el personaje fundamental para guiar al ejército realista. El 10 de enero de 1821 escribió Iturbide una carta a Vicente Guerrero, invitándolo a dialogar con él.
Guerrero, quien entendía poco de diplomacia, invitaba a Iturbide a declararse por la Independencia. La entrevista que tuvieron ambos en el pueblo de Acatempan, Guerrero, permitió ceder el mando del ejército independiente a Iturbide.
Al participar en la elaboración y proclama del Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821, se propone independizar a México, enfatiza la importancia de una sola religión, asegura los derechos de igualdad, propiedad y libertad. Otro documento importante que también forma parte de la consumación de la independencia son los Tratados de Córdoba, el cual fue firmado el 24 de agosto de 1821 en la ciudad de Córdoba, Veracruz.
Iturbide se convirtió en el primer jefe del ejército y el 27 de septiembre de 1821 hace su entrada triunfal a los 38 años, aclamado y conocido como el libertador al frente de un ejército compuesto de diez y seis mil hombres.
Juan O´Donojú firmó el Acta de Independencia el 28 de septiembre del mismo año, fue miembro de la regencia, aunque falleció de un ataque de pulmonía el 8 de octubre de 1821. En el Acta de Independencia podemos observar algunas palabras declaradas por la Junta Provisional Gubernativa:
“La nación mexicana, que por trescientos años ni ha tenido voluntad propia ni libre el uso de la voz. Sale hoy de la opresión en que ha vivido. Los heroicos esfuerzos de sus hijos han sido coronados… se declara solemnemente por medio de la Junta Suprema del Imperio, que es nación soberana e independiente de la antigua España…”
Iturbide anunció a la nación que era ya independiente. En su discurso hizo referencia: “Ya sabéis el modo de ser libres, a vosotros toca señalar el de ser felices. Os exhorto a que olvidéis las palabras alarmantes y de exterminio y solo pronunciéis unión y amistad íntima.”
Cabe destacar que necesitamos suficiente espacio para hablar del primer imperio mexicano. Quizás otro texto nos dará la oportunidad de profundizar un poco más sobre el tema y no dejar en el olvido la participación relevante de Iturbide como emperador. Sus logros o fracasos son las huellas de un proceso histórico que no puede dejarse a un lado, por eso como parte de la memoria colectiva nos permitimos recordar a Iturbide en la conmemoración de los 213 años del inicio de la lucha de Independencia.
Referencias
Rodrigo y Carlos, Navarro (1919). Vida de Agustín de Iturbide: Memorias de Agustín de Iturbide. Madrid, Editorial América, pp.232-262
José Joaquín, Pesado. (1872). El libertador de México: D. Agustín de Iturbide. México, Universidad Autónoma de Nuevo León, pp.1-21
Rivera Cambas (1869). Historia antigua y moderna de Jalapa y de las revoluciones del Estado de Veracruz: Capitulo sexto. México: Imprenta de I. Cumplido, pp. 209-221