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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Resonancias del desfile

La presencia militar extranjera es una demostración de amistad cuyo objetivo es rendir tributo

Antonio Tenorio Adame

Licenciado en Economía por la UNAM, y docente en la BUAP. Fundador de la Academia de Historia y Crónica Parlamentaria y cofundador de la Asociación de Periodistas Democráticos junto con Renato Leduc. Ha sido diputado federal en diversas legislaturas, desde donde ha impulsado la apertura democrática. 

Lunes, Septiembre 25, 2023

Los rumores son el alimento favorito de las redes sociales donde se convierten en vertedero de sentimientos reprimidos y desahogo de impotencias cruzadas de unos contra otros.

Por la Afirmativa

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Como ocurre ahora en ocasión de las fiestas patrias al calificar de agravio la presencia de un destacamento militar ruso en el desfile del 16 de septiembre.

Poco faltó para acusar de: “¡traición a la patria!” al Presidente de la República, quien negó ser el responsable de la invitación acusatoria, a pesar de ser el único facultado de la política exterior de la nación.

La explicación del desaguisado se encuentra en otros ámbitos, que corresponden a propósitos más del orden diplomático que al de los ejercicios bélicos.

El desfile militar por lo regular es el acto culminante de toda festividad cívica conmemorativa de la liberación o independencia de un pueblo, en la que lejos de sembrar temores la población aplaude con ardor el poder de las armas que se asumen como defensivas.

A estas festividades de sentimiento nacionalistas se añade la presencia de destacamentos militares extranjeros como un añadido de la diplomacia militar. Tal como se entienden las tareas que emprenden los agregados militares de las embajadas en el extranjero.

Así la presencia militar extranjera es una demostración de amistad cuyo objetivo es rendir tributo y honores al ejército histórico del país anfitrión, en especial a la gesta militar fundadora de la nación.

Quienes ahora se irritan por el destacamento ruso al considerar que mancilla el suelo patrio, olvidan o desconocen, la visita en marzo de 1947 del presidente Harry Truman. Como es apropiado no fue escoltado por fuerza militar alguna, aunque no hacía falta, US ARMY salía victorioso de las dos guerras mundiales y el presidente Truman era el  responsable de lanzar la bomba atómica en Hiroshima, quien invitado por el presidente Miguel Alemán, tuviera la recepción apoteótica en el entonces Distrito Federal donde acudió a la Rotonda de los Niños Héroes a depositar una ofrenda floral, acto duramente criticado entonces considerado como una afrenta. Los discursos emitidos giraron en torno al “interamericanismo”, una señal en antecedente al “panamericanismo”, instrumento político de la “Guerra Fría”, mientras languidecía la “política del buen vecino”.

Esos actos del pasado se diluyen al correr de los años, se tornan diferentes, como señala el clásico del nacionalismo, Ernest Renan, al requerir en ¿Qué es una Nación? (1885): “ninguna Nación le sería posible vivir con la carga de las heridas del pasado, por lo que es necesario mantener la esperanza entre la memoria y el olvido”.

Dentro de ese entorno se realizó el desfile conmemorativo del Bicentenario de la Revolución Francesa el 14 de julio de 1989, ocasión que sirvió para que el desfile conmemorativo fuera encabezado por la guardia militar de las fuerzas armadas de Alemania, como todos saben fue el enemigo principal de las fronteras de la Francia republicana.

Al terminar el conflicto mundial en 1946, ambos países formaron el primer acuerdo de integración aduanero del carbón y el acero, CECA, el que devino en la Unión Europea por medio de un proceso de integración creciente hasta formar la comunidad de 29 países.

En relación con la incorporación de un destacamento militar ruso en el desfile de 16 de septiembre no significa adherencia a los combates de la guerra contra Ucrania; no hay vocación de tribunal internacional, pero si aspiraciones a que los conflictos se resuelvan por vías pacíficas, no es una confirmación a favor de la guerra de ninguno de los contendientes, son ellos los que deben resolverla.

Votación de Mayoría

Uno de los acontecimientos ocurridos en sincronía fue la extradición de Ovidio Guzmán, extraditado a los Estados Unidos, quien es señalado como presunto responsable del contrabando de fentanilo, un precursor de alto grado. Su extradición, menos percibida en los medios, establece una marca los daños crecientes de la guerra híbrida que padece México como resultado del abrumador poder económico que representa el mercado de consumo de los Estados Unidos.  En esa relación asimétrica se requiere un acuerdo bilateral para evitar los daños a la salud de los consumidores de EE. UU., a la vez evitar que los cárteles de la droga se beneficien con fortunas ilícitas sustentadas con el poder de las armas y el control del espacio público sustraído al Estado.

De ahí la importancia de mantener relaciones binacionales en un equilibrio de protección de interés nacional de cada Estado.

La amenaza de ocupación del territorio nacional no se expresa en mancillar el espacio nacional por un comando ruso, sino por las iniciativas de ley de representantes texanos en el Capitolio en Washington, quienes aducen que México no colabora con la extinción de los cárteles criminales del comercio del fentanilo.

Legisladores demócratas han condicionado su voto aprobatorio al presupuesto militar de los EE. UU. con la condición de que no sea utilizado para financiar operaciones militares en México, sin autorización del Poder Legislativo, aunque advierte la representante demócrata Nydia Velázquez, la posibilidad de ser bloqueada por la mayoría republicana. Añade el riesgo de aprobar las operaciones en México sería un verdadero desastre.

El Dictamen Constitucional

Los republicanos piden en el Capitolio la intervención de las Fuerzas Armadas estadounidenses en México.

Ante estos amagos el presidente López Obrador ha denunciado que se trata de “pura propaganda, México es un país independiente”, como sentenció el pasado mes de marzo.

Los congresistas republicanos son suficientemente conocidos: Dan Crenshaw, Lindsey Graham, o Mike Waltz, quienes mantienen su postura injerencista de ocupar territorio mexicano para acabar con los cárteles de la droga.

Vale la pena insistir que la agresión a la soberanía nacional se dirime en los corrillos de la Cámara de Representantes en Washington, no en los destacamentos de un desfile conmemorativo donde todavía los niños y los adultos funden sus emociones. ¿O no?

 

 

 

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