Si las encuestas son determinantes, como lo fueron en el caso de la señora Sheinbaum, el candidato de Morena a gobernador en la entidad será el senador Alejandro Armenta.
Una razón importante es que se trata de un aspirante competitivo electoralmente, tal vez el más competitivo de cuantos han levantado el brazo en los últimos seis meses, pero no sólo. Tiene experiencia de gobierno.
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Como Sheinbaum, en todas las encuestas que se han aplicado sale por encima de sus contrincantes, con un amplio margen de diferencia.
Se trata de una tendencia que mantiene inamovible desde hace cinco años, cuando por primera vez compitió en votaciones con las siglas de Morena.
En las elecciones de 2018, derrotó al poderoso gobernador Rafael Moreno Valle en las condiciones más adversas que se recuerden de un aspirante al Senado.
El gobernador panista movilizó todos los recursos del Estado para derrotar a los candidatos de López Obrador, porque preveía lo que se venía con él.
Cuando digo todos los recursos es que, en efecto, fueron todos los recursos al alcance de un gobernador sin escrúpulos de nada, incluyendo los del municipio de la capital.
El entonces alcalde amenazó con meterlo a la cárcel porque, megáfono en mano, Armenta arremetía en los mercados populares y arengaba las propuestas del partido Morena.
En efecto, Moreno Valle dobló a todos los aspirantes de Morena, incluyendo al candidato a gobernador Miguel Barbosa, pero se topó con hueso en el caso del ahora senador.
En aquellas elecciones el recién incorporado a Morena superó a los aspirantes del PAN por más de 22 puntos porcentuales. Un triunfo inobjetable.
Fue la razón principal por la que su caso no se impugnó y no llegó a los tribunales electorales, donde se planeaba derrotarlo, como sí ocurrió con el finado Miguel Barbosa.
La segunda razón es que Armenta es un dirigente con experiencia de gobierno. Una virtud rara en los políticos de ahora. Pero que le sirve a la población, no al partido,
Ha pasado de alcalde de su pueblo a la presidencia del Senado de la República, y por prácticamente todos los cargos de gabinete en la entidad, y diputaciones locales y federales.
No se puede menospreciar la experiencia tratándose de una entidad con las desigualdades y rezagos que presenta Puebla. No se han reducido, se han ensanchado en los últimos 20 años.
Puebla se encuentra en un estado de emergencia, que precisa de políticas públicas, que lo remolque de la pobreza de Oaxaca, Chiapas y Guerrero.
De los tres aspirantes más mencionados, me parece que es Armenta el que tiene el diagnóstico y la capacidad para diseñar y ejecutar un proyecto de gobierno que de una vez pongan las bases para el crecimiento económico.
Nadie lo dice, porque ya nadie lo percibe, en Puebla falta un gobernante que encabece un gobierno centrado en hacer de la política estatal algo parecido, a lo más parecido que se pueda, a los estados de bienestar.
No olvidemos que la izquierda, si por algo se caracteriza es por su aspiración de hacer efectivo el principio de justicia social, más tratándose de izquierdas en el gobierno.
Chayo News
Pergeñados estos apresurados apuntes me entero que el profesor Melitón Lozano se inscribirá en la convocatoria emitida por el Morena para elegir coordinador de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, el requisito para eventualmente ser designado candidato al puesto de gobernador por ese partido.
Lozano es lo que se dice un viejo luchador social, echado desde toda la vida a la izquierda. Nadie como él representa esos ideales y anhelos: de un cambio social fincados en la justicia social, y dignidad humana. La identidad de izquierda se desmorona, cuando no se pisotea, en el maremoto de los cambios partidistas y el arribo de vivales que todo lo devoraban en sus insaciables ansias.
Melitón Lozano, en el caso remoto de querer implementar una verdadera política de izquierda, es un hombre y un nombre imprescindibles.